domingo, 5 de diciembre de 2021 Actualizado a las 02:30

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Un Colegio de Profesores para la construcción de un nuevo movimiento docente

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Los últimos días de noviembre del año 2016, marcaron un hito relevante para el quehacer del movimiento docente en Chile. Las elecciones de la principal organización de profesores del país, cambiaban su dirección política luego de varios años. El triunfo del conglomerado electoral que reunió a la disidencia del Colegio de Profesores, fue contundente y marcó la salida de la Nueva Mayoría de la conducción de una de las principales organizaciones de trabajadores del país. Gran parte de este cambio se construyó a partir de la movilización de las y los docentes el año 2015, en donde el profesorado en su gran mayoría, mostró una posición radicalmente diferente a la que defendía el ex presidente del gremio.

El triunfo fue relevante, expresó diferentes posiciones dentro del Colegio de Profesores, instalando, dentro del profesorado, una sensación de recuperación de la organización, basada en la idea de la independencia política y en la necesidad de re-construir una organización que ha perdido su capacidad de representación del profesorado nacional. Este impulso ha sido fuerte, pero sin duda que su capacidad, importancia y trascendencia sólo se podrá evaluar y reconocer en el futuro, cuando tengamos que evaluar nuestra capacidad de recuperar y reconstruir un movimiento docente basificado, territorializado y presente en cada escuela, colegio y liceo del país y en la diversidad del sistema educativo.

En este debate queremos aportar entregando algunas ideas fuerza que nos permitan pensar y problematizar los procesos de construcción organizativa del profesorado, pensando también en la responsabilidad y el aporte que debe desarrollar el Colegio de Profesores dentro del movimiento de trabajadores del país.

Sin la vinculación entre lo político-laboral y lo político-pedagógico, seguiremos reproduciendo una forma de organización tradicional, que no se posiciona y no reflexiona sobre un proyecto educativo y pedagógico nacional para una nueva sociedad.

El Colegio de Profesores se enfrenta hoy al desafío de construir un nuevo movimiento docente o, simplemente, fortalecer una estructura organizativa tradicional que hasta el momento no ha logrado responder a la complejidad actual del profesorado chileno y del sistema escolar nacional.

El profesorado nacional tiene la posibilidad hoy de comenzar a desarrollar una perspectiva de construcción que rompa con la concepción del rol docente que se ha incentivado desde la política pública en los últimos años. Abandonar el concepto de docente técnico, acrítico, definido desde la queja, apostando por la constitución de un actor protagónico de los procesos educativos y pedagógicos que vive el país. Esto debe ser el sustento central de nuestra acción.

Para desarrollar este tránsito –que no ha sido ni será promovido desde la política oficial-, es clave levantar un movimiento docente que reflexione en torno al actual sistema educativo en el que se desenvuelven las y los profesores hoy y que conciba el trabajo docente desde su dimensión objetiva, subjetiva y cultural. En este sentido, el movimiento docente debe consolidar su mirada sobre el rol de la Educación Pública, colocando en el centro el desarrollo de una escuela democrática y un curriculum critico-transformador, no sexista, anti racista, pertinente, formativo y al servicio del desarrollo de las grandes mayorías del país; reconociendo al docente como intelectual autónomo, transformador y con capacidad de decisión colectiva.

Este es un proceso de construcción y reconstrucción, de memoria y creación, formación y autoformación, cuyo primer paso es el reconocimiento de la centralidad de la acción educativa y pedagógica para el desarrollo del profesorado, al mismo tiempo que se consolidan las luchas por la dignidad laboral docente y de los y las trabajadoras del país. Sin la vinculación entre lo político-laboral y lo político-pedagógico, seguiremos reproduciendo una forma de organización tradicional, que no se posiciona y no reflexiona sobre un proyecto educativo y pedagógico nacional para una nueva sociedad.

Estos años serán claves para dotarnos de esta posibilidad. El Congreso Estatutario y el Congreso Educativo del Colegio de Profesores, junto con el debate de la Ley de Desmunicipalización y el debate abierto por las elecciones presidenciales, se suman a una situación de tensión y agobio a nivel de cada escuela que nos obligan a mirar el problema desde el sentido de nuestra acción pedagógica para construir un movimiento docente.

El Colegio de Profesores debe mirarse y proyectarse desde esta posibilidad. Los y las profesores de Chile necesitamos una organización que acompañe y sustente estos procesos, de modo de superar nuestros conflictos locales desde una perspectiva de cambio que nos haga sentido en nuestro quehacer cotidiano. Es un camino largo que debe comenzarse a desarrollar hoy, desde la capacidad de reconocer las iniciativas ya existentes y promover una serie de nuevas instancias de desarrollo. Hoy tenemos la oportunidad de colocar al Colegio de Profesores al servicio de estos procesos, y todos y todas tenemos la responsabilidad de ser actores activos e iniciar el giro histórico que requiere la organización docente.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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