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El aborto en tres causales es a favor de la vida

por 4 agosto, 2017

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La afirmación del título puede sorprender y pide ser argumentada. Pues la “causa de la vida” ha intentado ser capturada por los opositores a la ley de aborto. Intento aquí el movimiento opuesto y me explico.
Los problemas complejos como el aborto necesitan respuestas complejas. No se puede simplificar con frases retóricas pues las consignas suelen ser erroneas. Examinemos esta expresión del ex Presidente Piñera: “he manifestado no estar a favor del aborto por estar a favor de la vida” (9-12-2013). Nos parece un un slogan destinado a llevar el prestigio de la causa de la vida al molino de los conservadores, que rechazan la nueva ley. Hagamos funcionar este mecanismo simplificador en otros temas para hacer evidente la manipulación del lenguaje de los conservadores.

Alguno podría afirmar “estoy en contra de los ejércitos (y la guerra) porque estoy a favor de la vida”. Consigna falaz: quien carece de ejércitos puede ser invadido y expuesto a la muerte. Otra: “estoy en contra del divorcio porque estoy a favor del matrimonio”. Otra: “estoy en contra del uso de anticonceptivos de emergencia por que estoy a favor de la vida”. Estas expresiones han sido dichas. Otra: “estoy en contra de las técnicas de fertilización asistida porque estoy a favor de la vida”. De hecho, la Constitución de Costa Rica, contenía una disposición de ese tenor y este país prohibía a los ciudadanos recurrir a estas técnicas médicas, lo que mereció un reproche de un tribunal internacional, haciendo posible el tratamiento de las parejas infértiles en ese país solo a partir del año 2012.

Un dilema moral

¿Cuál es la complejidad del tema del aborto? Pues que se enfrentan valores en un dilema terrible. Se debe tomar una decisión, y todos los caminos envuelven dolor y sacrificio. Un valor debe ser sacrificado en aras de otro. Durante siglos, la reflexión moral de Occidente ha utilizado un concepto clásico: el conflicto de deberes o valores (concepto extrañamente ignorado por lo conservadores). Desde esta perspectiva, la pregunta valida no es si en el aborto se pone fin a una vida o no. La pregunta es más bien, que valor vale la pena ser protegido con el sacrificio de una vida. Esta pregunta debe ser respondida por la mujer y su decisión, respetada. La ley vigente le arrebata su libertad a la mujer.

Si una mujer está corriendo peligro de vida por un embarazo patológico, ¿qué debe hacerse? A veces debe interrumpirse para salvar a la mujer. Esta es la complejidad de la vida real en los casos límite, que no admiten respuestas prefabricadas. Lo más humano es dar el poder de decisión a la madre y su familia, y a los médicos, un marco legal que los deje hacer su trabajo tranquilo.

¿Puede ser legítimo dar muerte a una persona?

Los conservadores afirman que nunca puede justificarse poner fin a la vida de un inocente. Esto es falso. Por siglos, en la tradición occidental se han reconocido cuatro casos en que se acepta como legítima la muerte de personas, muchas veces inocentes. El primero es la guerra justa, en que siempre mueren inocentes. En el primer día del desembarco en Normandía, se sabe que murieron muchos soldados: más de tres mil. Es menos conocido que ese primer día murieron también más de tres mil civiles, la mayoría ancianos, mujeres y niños, pues los hombres adultos habían sido desplazados. Alguien podría decir “me opongo al desembarco en Normandía porque estoy a favor de la vida”. Las consignas no se hacen cargo de la complejidad, en ocasiones trágica, de la vida real.

¿Cuál es la complejidad del tema del aborto? Pues que se enfrentan valores en un dilema terrible. Se debe tomar una decisión, y todos los caminos envuelven dolor y sacrificio. Un valor debe ser sacrificado en aras de otro.

El segundo caso de muerte aceptada es el homicidio en defensa propia (y a veces el ofensor es inocente legalmente). El tercero es la pena de muerte, que esta siendo revisada en los últimos tiempos. Un cuarto caso sería el heroísmo, en que alguien renuncia a salvar su vida por un valor especialmente noble. Queremos mostrar como la muerte de seres humanos es aceptado desde antiguo en la moral cristiana en situaciones límites. La vida humana no es un valor absoluto, como falsamente proclaman los conservadores.
Por otra parte, muchos consideramos que en sus primeras etapas el embrión no constituye una persona propiamente, de modo que una interrupción precoz del embarazo quita la vida a un organismo que aun no ha alcanzado el estatus de persona. Ese organismo embrionario merece respeto pero no tendría los derechos de una persona constituida. Esto lo afirman tambien importantes filósofos cristianos y teologos católicos.

¿Son pocos los casos?

Los conservadores afirman que no es necesario legislar pues se trata de casos excepcionales: falso. Pese a estar prohibido el aborto, todos los años se interrumpen en las clínicas y hospitales chilenos unos 3.500 embarazos llamados ectópicos (ubicados fuera del útero, generalmente en las Trompas de Falopio, Molina 2014) Esos embarazos, de seguir creciendo, pueden complicarse con una hemorragia que puede ser fatal. Otro dato: cada año en Chile dan a luz cerca de 1.000 niñas menores de 15 años, y es sabido que muchos de esos casos involucran abuso sexual (Eguiguren 2014). Además, la medicina informa que cada año se producen unos 2.700 casos de fetos con malformaciones graves incompatibles con la vida (Parra 2012). No son pocos los casos que esperan una legislación más compasiva y humana.

Los conservadores afirman que no hace falta despenalizar pues no hay personas castigadas judicialmente. Falso: entre los años 204 y 2014 concluyeron 293 juicios de mujeres acusadas por aborto consentido, condenándose al 29% de ellas a penas de tres a cinco años, si bien la pena fue remitida al aplicarse atenuantes (Werth y Moraga, 2014). Esas mujeres fueron humilladas judicialmente y condenadas, lo que resulta cruel.

La medicina, ¿necesita una nueva ley?

Los conservadores afirman que una ley es innecesaria pues la medicina resolvería estos casos según la buena práctica médica (la lex artis). Otra vez esto es falso, pues los médicos en estos casos complejos actúan con inseguridad, se demoran y piden innecesariamente apoyo a los comités de ética institucionales. Esto se debe a que la interrupción de un embarazo sigue siendo un delito penado en Chile. (J. P. Beca 2014). La medicina necesita un marco legal que hoy no existe.

La evolución en la cultura no se puede detener

Muchos sentimos que imponerle a una mujer violada la continuación de un embarazo es una segunda violencia contra la mujer. Así lo ve la mayoría de la opinión pública y de los médicos en Chile (un 57%) que apoya el aborto en tres causales. ¿Serán capaces los legisladores de poner al día una legislación arcaica, impuesta en las postrimerías de la dictadura?
En lo que respecta a la vida personal y sexual, la sensibilidad cultural ha evolucionado desde un antiguo paradigma de control y autoridad hacia un paradigma de autonomía y consenso. Por eso, gradualmente se han ido renovando las leyes sobre sexualidad y familia. Se acepta legalmente en Chile la homosexualidad el año 1999; el divorcio, el año 2004; el uso de los anticonceptivos de emergencia, el año 2010 y la unión civil, recientemente. Incluso, aunque lentamente, los obispos evolucionan en su pensamiento: en Alemania aceptaron el uso de la anticoncepción de emergencia en todos los hospitales católicos, desde el año 2014. En Chile, parece este el momento de devolverle a la mujer su autonomía y capacidad de decisión en estos tres casos trágicos.
Un estadista extranjero reconoció la complejidad del tema del aborto. El presidente Valery Giscar D´Estaing proclamó una nueva ley de aborto en Francia en 1975 y expresó que, pese estar personalmente, como católico, en contra del aborto, en su condición de Presidente de un estado laico debía promulgar la nueva ley, respetando las necesidades del conjunto de la sociedad (Memorias).
Un político conservador –europeo- tuvo el coraje de poner al día la ley sobre el aborto. ¿Y nuestros legisladores? ¿Optarán por la simplicidad de la consigna o por la complejidad de la realidad? No lo sabemos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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