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La cantinela del “modelo neoliberal”

por 1 febrero, 2018

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A continuación me refiero al artículo del señor Felipe Portales, aparecido en El Mostrador (29  Enero, 2018), titulado  “PDC: decadencia de muchos años”. Dicho artículo plantea dos razones por las cuales, a su juicio, el PDC ha ido perdiendo apoyo electoral a través del tiempo. Cito textual:

“El total viraje del PDC (y, en general, del liderazgo de la Concertación) en pro de la legitimación, consolidación y perfeccionamiento del modelo neoliberal impuesto por la dictadura; y del abandono de la búsqueda de verdad y justicia sobre las violaciones de derechos humanos de la dictadura; provocaron naturalmente una creciente y profunda desmoralización en el PDC, con su correspondiente merma electoral y lo que ha sido más grave aún, su completa desaparición de la juventud universitaria desde hace muchos años”.

Aunque no comparto sus juicios en torno al segundo tema (políticas de derechos humanos), por razones de espacio acá me referiré sólo a lo primero, que tampoco comparto : el tema del “modelo neoliberal”.

El señor Felipe Portales al parecer se quedó anclado en la época de la  Guerra Fría. Le guste a él o no, el sistema económico capitalista es el único que existe hoy en día, en prácticamente la totalidad de los países del  mundo, incluido China y  países que conformaron la URSS. Las excepciones son muy pocas; entre las cuales se encuentran Cuba y Venezuela.  Por cierto, existen - y han existido recientemente- algunos experimentos  populistas en latinoamérica que han intentado aplicar políticas económicas para alejarse del sistema capitalista. Los resultados están a la vista; todos esos “experimentos revolucionarios” han fracasado, y seguirán haciéndolo.  La época de la Guerra Fría se acabó hace mucho tiempo. Y fracasaron los esquemas de economías socialistas centralmente planificadas.  Y la DC nunca ha adherido a una economía socialista centralmente planificada. Además, buena parte de la izquierda socialista chilena dejó de ser izquierda marxista, y abandonó los esquemas propios de una economía centralmente planificada. Los Gobiernos de la Concertación mantuvieron lo esencial de los cambios introducidos por la Dictadura Militar en el ámbito económico, y eso no tiene nada que ver con que se avale la forma dictatorial en que tales cambios se introdujeron. Pero la forma dictatorial  en que se sustituyó el sistema socialista (entonces en construcción)  por un sistema capitalista, no invalida las ventajas del sistema capitalista sobre un sistema económico socialista de planificación centralizada.

La DC tendrá muy pronto un Congreso Ideológico en el cual, espero, se aclare bien este aspecto  de una vez por todas, y se defina cuál es su proyecto de desarrollo económico, social, político e institucional -  de corto, mediano y largo plazo-   para el Chile del siglo XXI.

Los individuos se mueven por incentivos, pecuniarios y no pecuniarios;  el “Hombre Nuevo”  de San Pablo desafortunadamente no existe (al menos no en forma predominante); los incentivos económicos  se manifiestan en todos los mercados de bienes y servicios, y la “ley de la oferta y la demanda” no se puede derogar. Cosa distinta es que el Estado asuma un rol insustituible en materia de regulación de los mercados, para que estos funcionen bien, así como un rol imprescindible para que los beneficios del crecimiento económico -en el contexto de una economía de mercado - se repartan lo más equitativamente posible (nunca será en forma 100% equitativa) . Asimismo, el Estado debe hacerse   cargo de políticas sociales focalizadas con el fin de eliminar la extrema pobreza, reducir al mínimo la pobreza, e ir mejorando el nivel de bienestar de la clase media, en diferentes ámbitos. Es lo que hicieron los gobiernos de la Concertación durante 25 años.  Al respecto, recomiendo al señor Portales que lea mi artículo en El Mostrador (13 de mayo, 2017) titulado: “El mito del neoliberalismo en Chile y el rol del Estado en el desarrollo económico”.

Por cierto, estos objetivos de política social y de desarrollo económico nunca se alcanzarán en plenitud; siempre habrá espacio para ir mejorando. Nunca se llega a “la sociedad ideal”, lo importante es que nunca se abandone su búsqueda; pero  siempre sin olvidar que los agentes económicos se mueven por incentivos individuales: éste es un hecho fáctico, que no es posible modificar.

La DC tendrá muy pronto un Congreso Ideológico en el cual, espero, se aclare bien este aspecto  de una vez por todas, y se defina cuál es su proyecto de desarrollo económico, social, político e institucional -  de corto, mediano y largo plazo-   para el Chile del siglo XXI. Si estas cruciales definiciones  hubiesen estado antes de la reciente elección presidencial, se habrían evitado muchos de los problemas que actualmente enfrenta el PDC.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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