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Reflexiones sobre la internacionalización de la educación a nivel global: Chile en un punto de inflexión

por 3 marzo, 2018

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El actual escenario global de la educación superior se caracteriza por la existencia de varios factores: entre ellos proyectos internacionales de investigación colaborativa, universidades binacionales, desarrollo de redes, programas de movilidad global, centros regionales de excelencia y centros internacionales de educación. Ello está impulsando la creación de políticas supranacionales para la reforma de la educación superior, enfocadas en un marco interdependiente. El posicionamiento de la educación superior, según Jane Knight, como un instrumento del poder blando en estas condiciones, no alcanza a constituir una visión integral del compromiso internacional de la educación superior, opinión con la que coincidimos plenamente.

En este contexto cabe preguntarse ¿Por qué el enfoque del poder blando no logra-necesariamente dar una visión integral para la internacionalización de la educación? ¿Qué rol cumplen las universidades nacionales al momento de verse inmersas en la dinámica internacional? ¿Están las universidades chilenas involucradas en aportar dentro de la agenda internacional? ¿Pueden nuestras universidades constituirse en agentes de cambio y facilitadoras de la gestión diplomática, como complemento activo dentro del contexto planteado? Para responder a dichas interrogantes, resulta necesario indagar en distintas áreas, las cuáles serán tratadas en los siguientes párrafos.

 

  • Hacia un enfoque más adecuado: pasar del Soft Power a La Diplomacia del Conocimiento.

 

A nivel político, el constante aumento de la movilidad estudiantil requiere que los gobiernos busquen balancear los intereses nacionales con los asuntos internacionales. Debido a ello muchos países han adoptado estrategias de poder blando con el objeto de lograr influenciar a la comunidad internacional de los beneficios que significa formarse fuera de las fronteras. Ejemplo de ello son las becas ofrecidas por la Comisión Fullbright de Estados Unidos y el Consejo de Becas del Gobierno Chino, entre otras. Sin lugar a dudas, la imagen país juega un rol fundamental para poder establecer intereses dentro de la sociedad internacional. Al margen de lo anterior, existen nuevos enfoques, más adecuados a las actuales circunstancias y que merecen la pena conocerse, entenderse y por supuesto, difundirse adecuadamente.

Siguiendo las bases indicadas por Joseph Nye, el poder blando, en su naturaleza, busca atraer sin la necesidad de ejercer fuerza y por medio de la persuasión. Empero, sigue siendo poder, lo cual inexorablemente nos lleva a la idea de dominación. Por ello, el enfoque diplomático resulta más interesante y adecuado para poder efectuar el equilibrio entre cooperación e intereses. Aquí se hace interesante el enfoque de Knight, quien plantea que la diplomacia del conocimiento toma fuerza, en el contexto en que los agentes internacionales pretenden llevar a cabo sus respectivas agendas con un foco centrado en la negociación y entendimiento; en estrategias basadas en mediación, colaboración, compromiso y facilitación.

Nuestra pregunta es: ¿Qué actores paralelos están trabajando para fomentar la internacionalización de la Educación chilena de manera integral y coordinada?

 

  • Capacidades y desafíos nacionales para una internacionalización educacional

 

Chile, gradualmente se ha visto inmerso dentro del proceso globalizador. Nuestra economía es una de las más abiertas del mundo. Los flujos migratorios muestran que nuestro país es el destino más codiciado, a nivel regional. Asimismo, nuestro país está siendo uno de los agentes internacionales que van a la vanguardia en temas globales, como, por ejemplo:  energías renovables, asuntos antárticos, investigación astronómica, entre otros. Como consecuencia de lo anterior, la internacionalización de Chile por medio de las universidades está jugando un rol clave; la marca sectorial “Learn Chile” o el “Parque Científico Tecnológico” son ejemplos de ello; uno por medio de la promoción de un consorcio de universidades que busca posicionar al país en el extranjero, y el otro por medio de la colaboración en proyectos de innovación y desarrollo.

Sin embargo, no existe una política de Estado que se enfoque estratégicamente a la internacionalización de la educación. Si bien muchas universidades, centros de investigación, ONGs, y otros actores buscan abordar temáticas de interés internacional, donde Chile tiene mucho que aportar, la falta de coordinación hace que muchas de las iniciativas no logren tener un apropiado impacto internacional. Adicionalmente, a veces, las estrategias de internacionalización se quedan en la promoción de intercambios académicos -muy importantes, por cierto-, pero que no ahondan en iniciativas innovadoras.

 

  • ¿La necesidad de contemplar agentes facilitadores de la internacionalización?

 

Adicionalmente, el tema logístico es de gran importancia y de una envergadura poco común. Ocurre que muchas universidades tienen vinculaciones con sus pares en el extranjero. No obstante, no existe la capacidad de acción para atraer una masa crítica de expertos, ya que algunas universidades no tienen el know how para tratar con los servicios anexos tales como alojamiento, visados y traslados, entre otros. Por ejemplo, las relaciones entre China y Chile, en cuanto a movilidad académica, no han prosperado adecuadamente. Ejemplo de ello según fuentes del MINEDUC, sólo un 0.4% de los estudiantes extranjeros en Chile vienen de China. Ello se explica en que no existe la capacidad para recibir una masa crítica desde otra cultura (de alojamientos, visados, etc). Chile se encuentra en un punto de inflexión, y para forjar su rol internacional, la cooperación educacional no puede ni debe quedarse atrás.

No basta con crear estrategias de marketing si no se pueden abrir las fronteras culturales. Chile posee una diversidad de ventajas comparativas. No obstante, el desafío es poder concretar nuevas iniciativas y abrir espacio para un accionar coordinado entre las partes interesadas. Esto, con el objeto de que la internacionalización de la educación superior pueda aportar al desarrollo de una sociedad del conocimiento -con estudiantes internacionales y movilidad académica - que perpetúe la lógica de los beneficios mutuos. Por ello las universidades deben transformarse en activos agentes de nuestra Diplomacia Pública y del Conocimiento basadas en la educación internacional, la diversidad cultural, los proyectos de investigación, y el desarrollo y la innovación. Nuestra pregunta es: ¿Qué actores paralelos están trabajando para fomentar la internacionalización de la Educación chilena de manera integral y coordinada?

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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