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El encuentro de los socialcristianos

por 2 junio, 2018

El encuentro de los socialcristianos
Para encauzar un proceso de diálogo y entendimiento entre los distintos mundos que se nutren preponderamente de la cuesión socialcristiana, a fin de interpretar y aplicar el humanismo cristiano en el marco de los valores que lo inspiran,  es que urge la necesidad de contar con un espacio de encuentro y convergencia doctrinaria, alojada bajo una estructura esencialmente dialogante y cuya finalidad sea facilitar una conversación que debió haberse iniciado hace muchos años en el mundo político socialcristiano. 
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La dimensión política del socialcristianismo en Chile, experimenta una significativa transformación, la cual se encuentra gerenando impactos de alta intensidad en movimientos y partidos, emergentes e históricos. Se trata, estimamos, de un rebaraje histórico de las fuerzas políticas de nuestro país, que muy probablemente dará el contorno necesario para la formalización de nuevas alianzas y coaliciones que perdurarán largo tiempo.

La decisión adoptada por la Democracia Cristiana, de aislarse como fuerza política, implicó la reducción de su representación histórica a un 5,88% de la votación y la renuncia de un número todavía indeterminado de militantes, muchos de ellos, altamente simbólicos. Así, la fuga de dirigentes ha derivado en la generación de distintos “emprendimientos” políticos, todos portavoces, de algún u otro modo, del “verdadero humanismo cristiano”, ese que habría dejado de interpretar principalmente la DC. 

En el marco de este proceso de rebaraje y de preocupantes asomos de indefinición en torno a qué debemos entender hoy por socialcristianismo y qué rol le corresponde al humanista cristiano en política frente a este dilema, es que surge la necesidad de revitalizar dicho pensamiento como fuente de inspiración para la acción social y política al cual todo hombre de buena voluntad está llamado. 

Atendido lo descrito y que el decaimiento de la fuerza humanista cristiana, en cualquier sociedad es un síntoma peligroso, estimamos crítica la incapacidad de entendimiento al interior del mundo socialcristiano, cuya causa más evidente, parece ser la pretensión de las distintas fuerzas políticas que de uno u otro modo forman parte de esta discusión, en orden a intentar “apropiarse” del amplio espacio de representación política que posee el socialcristianismo en Chile.

Por más legítima que sea dicha pretensión, es posible advertir que los distintos “emprendimientos” políticos asociados a dicha corriente de pensamiento, han iniciado sus procesos de nacimiento, sin miramiento alguno respecto al posible daño que este afán monopolizador sobre la causa humanista cristiana puede paradójicamente, causar a la esencia del socialcristianismo, entendiéndola como una visión que se ancla en la persona humana, como ser digno, libre y social, que tiene un destino individual y trascendente pero que sólo se desarrolla plenamente en sociedad, mediante la solidaridad con los demás.

Por más legítima que sea dicha pretensión, es posible advertir que los distintos “emprendimientos” políticos asociados a dicha corriente de pensamiento, han iniciado sus procesos de nacimiento, sin miramiento alguno respecto al posible daño que este afán monopolizador sobre la causa humanista cristiana puede paradójicamente, causar a la esencia del socialcristianismo, entendiéndola como una visión que se ancla en la persona humana, como ser digno, libre y social, que tiene un destino individual y trascendente pero que sólo se desarrolla plenamente en sociedad, mediante la solidaridad con los demás.

Para encauzar un proceso de diálogo y entendimiento entre los distintos mundos que se nutren preponderamente de la cuesión socialcristiana, a fin de interpretar y aplicar el humanismo cristiano en el marco de los valores que lo inspiran,  es que urge la necesidad de contar con un espacio de encuentro y convergencia doctrinaria, alojada bajo una estructura esencialmente dialogante y cuya finalidad sea facilitar una conversación que debió haberse iniciado hace muchos años en el mundo político socialcristiano.   

En ese sentido, quienes se sientan motivados a formar parte de un proceso de convergencia amplio orientado a la preservación, promoción y aggionarmiento del pensamiento humanista cristiano en la acción política en Chile, deberán comprender las exigencias de las circunstancias y las dificultades del proceso. Así, una confluencia, no solo implica derribar prejuicios, implica también luchar por recuperar la fraternidad socialcristiana y en construir un proyecto histórico para el Chile del XXI. 

Solo sobre la base de la generosidad, la fraternidad, la solidaridad, la comprensión y el amor al prójimo, será posible producir el  tan necesario encuentro político de los humanistas cristianos. A dicha tarea deberíamos estar abocados todos los socialcristianos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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