jueves, 5 de diciembre de 2019 Actualizado a las 18:06

Juguemos a ser pobres

por Natacha Leroy 5 noviembre, 2018

  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

Señor Director:

Para la televisión chilena, la pobreza es un show. El programa “Bajo el mismo cielo”, conducido por Sol Leyton, donde la periodista se introduce por una semana en una realidad “alejada”, tuvo como escenario el campamento de La Chimba este sábado 3 de Noviembre. En este episodio, no solo la pobreza es un show, sino que se muestra como un juego. La periodista, licenciada de la PUC, con estudios en Barcelona, finge estar al mismo nivel socioeconómico de los habitantes de aquél campamento. Sin embargo, a veces subtitulan lo que dicen estas personas, porque claro, a los pobres no siempre se les entiende. Pero si se les muestra. Ese es el problema de fondo. Escribo esta carta porque, estando en cuarto año de antropología, siento que el formato de aquél programa es realmente una ofensa para esas personas y para nosotros como ciudadanos. Lo que he aprendido en estos años de carrera es que el convivir y mostrar o escribir sobre otras realidades -etnografía- no busca por ningún motivo generar una suerte de patetismo, combinado con sensacionalismo y morbo, hacia aquella realidad observada. Al presentarse Sol Leyton, rubia, de ojos azules, de un medio económico y social que le permitió tener buenos estudios, conviviendo con aquellas personas de manera jovial y de buen ánimo, la pobreza no parece tan terrible. El problema de estos programas ya lo anuncié al comienzo. Nos muestran una realidad, pero no quieren que la entendamos. Nos la disfrazan, nos la pintan con buenos montajes, buenos soundtracks y una animadora sonriente, para que no nos cuestionemos la razón de porqué esas personas viven así. La extrema desigualdad que yace en nuestro país, combinada con salarios bajísimos y un costo de vida que sube cada día más sin fin aparente es una de las razones por la cual esas personas viven en esas condiciones deplorables. Al tergiversarnos esa realidad, el efecto que genera es que nos alivia de culpa, nos alivia de cuestionamientos, porque al final los pobres parecen no sufrir tanto, sino no se reirían tanto, sino, la periodista demostraría algún tipo de descontento. Así se mantiene el orden de las cosas, el statu quo. Para finalizar, cito un extracto de aquél episodio, para reflexionar:

Sólo trabajando en la noche. ¿Te parece mucho, Sol Leyton, que esa mujer gane 200 lucas al mes trabajando todos los días? No puedo aceptar que el periodismo chileno pretenda dárselas de etnógrafos y hacer dinero a costa de la miseria de otros, haciéndolo show.

Natacha Leroy
Estudiante de Antropología, U. de Chile

Más información sobre El Mostrador

Videos

Noticias

Blogs y Opinión

Columnas
Cartas al Director
Cartas al Director

Noticias del día

TV