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Y la culpa era tuya

por Ángela Parra M. 10 diciembre, 2019

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Señor Director:

Estos días Instagram ha dejado de ser la red social donde mostramos qué tan bien nos vemos con un filtro, para convertirse en interminables historias de testimonios de mujeres que hoy levantan la voz contra los abusos a los que fueron expuestas.

Violaciones, acosos, vulneración a la privacidad y muchas otras temáticas inundan las funas que hoy leemos con la incertidumbre que el próximo no sea tu pololo, amigo, papá o hermano. Y es que hemos llegado al punto en que la confianza se ha quebrado de manera irreversible, ya nada hará que como mujeres volvamos a sentirnos seguras en una fiesta o que podamos dormir al lado de nuestros amigos, porque es ahí donde más se repite la historia: “Me fui a acostar después de un carrete, éramos muchos en la cama, quedé en medio y me tocó”
Escuchar y leer esto no es fácil, menos cuando revives las historias de tus compañeras, de amigas que sufren de manera silenciosa y personal. Me pregunto ¿Qué espera la sociedad entera para hacer algo? ¿Cuántas mujeres más tienen que subir testimonios para que alguien se pronuncie? “Y la culpa no era mía, ni donde estaba ni como vestía”; NO, la culpa era tuya. Era de tu mente enferma por querer propasarte con una mujer que te dijo no, por encontrar una oportunidad cuando estamos bajo los efectos del alcohol, por tocar en el transporte público porque te gustó la mujer que iba adelante tuyo y por cientos de situaciones donde no hay más culpable que TÚ.

Ya basta de justificaciones desde la justicia, hoy necesitamos endurecer las leyes, mejorar el acceso a un proceso justo, pero por, sobre todo, necesitamos que la educación deje de ser: “No se ponga falda hija porque es provocativa” y pase a ser para los hombres donde se les diga que No es No, que no se viola, no se mata, no se abusa, no se acosa. El machismo es una enfermedad que no se cura sin tratamiento, hay que aplicarle grandes dosis de educación para que al fin podamos avanzar en una sociedad más igualitaria.

Por esto es por lo que es imperativo un feminismo transversal, donde todas las mujeres seamos parte de un movimiento que levante aún más la voz y exijamos sanciones más duras, investigaciones oportunas y verdadera seguridad. El feminismo hoy nos exige creer para hacer justicia. Nos pide que nos entreguemos a la lucha activa por un país seguro, donde podamos caminar libres y tranquilas pensando que nuestra dignidad está siendo salvaguardada. Hoy debemos tomar cada caso y denunciar por quienes no pueden hacerlo, por aquellas a las que les apagaron su voz, por aquellas a las cuales les arrebataron la vida para siempre.

Ángela Parra M.
Premio Espíritu UC 2019

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