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Cuarentenas y descentralización: ¿Se ha hecho todo lo posible?

por 7 julio, 2020

Cuarentenas y descentralización: ¿Se ha hecho todo lo posible?
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Muchas y muchos hemos visto con preocupación la falta de claridad para establecer diversas estrategias que apunten a reducir los contagios. En localidades como Quilpué pareciera que solo estamos esperando llegar a un punto crítico, donde la situación sea tan grave, que no quede más remedio que tomar la medida extrema de la cuarentena, la que sin duda afectará no solo económicamente a las familias y negocios, con un aumento de la cesantía y duros golpes al comercio, sobre todo de Pymes, sino que también provocará un profundo daño en la salud mental de los vecinos y vecinas.

El estrés, la rabia, la angustia generalizada y el aumento de la violencia son algunos factores que explotan en situaciones de cuarentena. El sistema de salud mental que tenemos en regiones ya es deficitario, con una amplia falta de personal especializado, mientras que en el sector privado los costos de atención y medicamentos hacen prohibitivo el acceso a tratamientos psicológicos y psiquiátricos para la mayoría. Por ello el decretar una cuarentena no es algo menor, y se condice también con otro elemento grave, como ha sido el aumento en denuncias de violencia intrafamiliar en zonas que la han implementado.

Es por estos motivos que deberíamos estar haciendo todo lo posible para evitar que la cuarentena sea necesaria, siendo apremiante el activar desde ya todas las medidas que aún no se han realizado en materia de prevención sanitaria, y que pueden aplacar o aminorar esta emergencia.

En primer lugar, urge aumentar y mejorar el testeo y trazabilidad del Covid-19. Hasta la fecha el Gobierno ha mostrado una actitud displicente y centralista en esta materia esencial para poder afrontar, de una manera menos traumática para la sociedad, esta pandemia. En regiones se ha sentido con fuerza el déficit de testeo, siendo la V región una de las más complicadas para realizar trazabilidad y, es definitiva, la reacción de las autoridades ha sido lenta, la coordinación con APS ha sido deficitaria y no se han inyectado al sistema los recursos económicos, los elementos de protección ni las contrataciones de personal que se necesitan.

Cabe decir que este aspecto no es en particular responsabilidad de las municipalidades, pues aquí debe haber una coordinación con la autoridad sanitaria sostenida en una estrategia regional, la que no se ha visto a la fecha. Esto responde al excesivo centralismo para sobrellevar la pandemia, impidiendo ver tanto las realidades de cada región como las capacidades que cada una tiene para enfrentar esta pandemia.

Ahora, los municipios sí tienen un rol importante en materia de prevención, como es la disminución de la movilidad. Las autoridades locales pueden desde ya aportar bastante, por ejemplo, instalando oficinas en lugares de fácil acceso para las personas de modo que puedan hacer sus trámites cerca de donde viven y no tengan que desplazarse en exceso. De ejemplo está lo hecho por el municipio de Valparaíso, que aplicó esta medida con éxito, para la que inicialmente se necesita tanto voluntad como también un despliegue municipal importante.

Otra manera en que se puede aportar desde los municipios, en coordinación con la autoridad sanitaria y la policía local, es instalando medidas de control en lugares reconocidos por sus aglomeraciones. Por ejemplo en las ferias y mercados, dónde se debería tener en todos los accesos un control. Esto de por sí desincentivará a que vaya toda la familia a comprar, reduciendo el número de personas al mínimo necesario e implicando, de paso, tanto un aumento del control efectivo como una baja de la movilidad.

Junto con esto también se pueden realizar testeos aleatorios, controles de temperatura y pesquisar algunos casos, agregando un registro de quién entra y quién sale, aportando con ello a la trazabilidad.

Otro aspecto previo a la cuarentena y que no hemos visto desarrollado en plenitud, es la realización de campañas comunicacionales mediáticas intensas, como si se vio por ejemplo para el brote del cólera en los 90’s, en las que llamaban a hervir los alimentos y lavarse las manos en todos los espacios posibles y de forma constante. Tanto Gobierno nacional como locales deben invertir más en este aspecto y reforzar las campañas de prevención mediante elementos comunicacionales en todos los medios posibles, haciéndolo efectivo en lugares de alto flujo, entregando volantes e información, reforzando las medidas de prevención como el distanciamiento social, el lavarse las manos, el correcto uso de las mascarillas y otras medidas básicas de higiene.

En resumen, es evidente que aún existen diversas posibilidades para avanzar en el control de esta pandemia en muchas ciudades del país con medidas que son previas a la cuarentena, pero mientras no haya un cambio de rumbo desde La Moneda que busque desarrollar una estrategia transversal y descentralizada y, por su lado, los gobiernos locales como el de Quilpué sigan sin hacer todos los esfuerzos posibles para enfrentar esta emergencia, las regiones y sus localidades continuaremos sufriendo las consecuencias del olvido, aumentando desproporcionadamente los contagios y avanzando, sin medias tintas, hacia una catástrofe sanitaria y económica.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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