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La década que viene MERCADOS|OPINIÓN

La década que viene

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Pavel Castillo
Por : Pavel Castillo Economista y Gerente Comercial en CORPA Estudios de Mercado
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Se abren enormes oportunidades al desarrollo de Chile y Latinoamérica post pandemia, los cuales pueden ser mermados por la inestabilidad política, desigualdad y pobreza. Hoy estamos ad portas de discusiones de fondo, donde mucho se habla de derechos y reformas instituciones, pero poco sobre las perspectivas de largo plazo y las oportunidades en materia económica que vienen y de cómo aprovecharlas.


El Chile pospandemia verá importantes oportunidades producto de la reorganización de empresas y personas.

Por un lado, grandes empresas diversificarán sus locaciones de producción, fenómeno conocido como nearshoring, quitándole protagonismo a China (inciden factores como el riesgo de desabastecimiento de materiales como el vivido a inicios de la pandemia, continuación de una guerra comercial y aumento de precios de mano de obra en el mediano plazo). En este escenario, el resto de Asia y Latinoamérica pueden ser los grandes ganadores si logran entregarle la estabilidad necesaria a las multinacionales. En Latinoamérica, Chile se ve como uno de los países más atractivos para muchas industrias, pero debemos aprender a competir con otros países. Necesitamos cambiar algunos paradigmas y entregar facilidades tributarias, legislativas y educativas en caso de ser necesario. Es importante hacerlo bien, es decir, buscar sinergias y no destruir la industria local por traer inversión extranjera, sino potenciarla.

Por otro lado, la descentralización geográfica de las decisiones, debido al teletrabajo, nos lleva a un mundo sin fronteras. Muchas empresas reducirán el espacio físico de sus Headquarters, ya que trabajarán personas de todo el mundo de manera virtual. Además, las empresas podrán contratar mano de obra calificada y muy especializada sin límite de fronteras. Esto nos lleva a pensar en procesos migratorios de mano de obra altamente calificada, donde Chile puede ser un destino muy atractivo por su diversidad natural y estabilidad. Si se aprovecha bien, puede ser una ventaja para el desarrollo en términos de innovación, emprendimiento y educación, algo como un Silicon Valley en el continente. Los desafíos en esta materia son de conectividad (potenciando las telecomunicaciones), y, modernizar y flexibilizar la legislación laboral y migratoria del país.

También hay que seguir potenciando una economía más verde. Tenemos importantes ventajas competitivas en este ámbito y puede ser un punto importante al momento de atraer multinacionales y capital humano especializado. La imagen del país es muy importante. Varios países han declarado, entre ellos EE.UU., que los esfuerzos por reducir los efectos negativos del cambio climático volverán con más fuerza después de la pandemia.

Los grandes enemigos de esta década son la desigualdad, el conservadurismo y el populismo. El cambio constitucional aparece justo a tiempo para ser un impulso a esta nueva década, aunque es un arma de doble filo.

Los esfuerzos que debemos realizar en materia de desigualdad (todas las fuerzas apuntan a un aumento) deberán ser mayúsculos y muy bien pensados. Si queremos aprovechar las enormes oportunidades de esta década debemos enfrentar seriamente lo que es nuestro talón de Aquiles en Chile y Latinoamérica. Olvidémonos de un Estado subsidiario y anticuado, pensemos en procesos de industrialización bien coordinados y modernos, garantizando los derechos sociales y entendiendo que la principal riqueza de una nación son sus personas, cultura y valores. La integración regional toma cada día más importancia y Chile puede asumir un rol protagónico.

Por otro lado, hemos sido históricamente conservadores en materia económica, costándonos mucho migrar o modificar el modelo sin un shock. Lo cierto es que el modelo chileno se agotó hace una década y fue necesario un estallido social para pensar en cambiarlo. Ahora las fuerzas populistas van en aumento y el conservadurismo está atrincherado. Buscar los canales institucionales de diálogo es central para sortear estos grandes problemas con éxito, con miras a un país desarrollado en lo económico y humano.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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