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Mercosur: ¿conoce el embrollo en que nos meteríamos, ministra?

por 3 agosto, 2022

Mercosur: ¿conoce el embrollo en que nos meteríamos, ministra?
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Sorprende la Cancillería con sus nuevas declaraciones sobre relaciones económicas internacionales. Esta vez fue la ministra y no el subsecretario. Recientemente en representación del Presidente la canciller participó en la Cumbre de Jefes de Estado de Mercosur, en Paraguay, ocasión en que se pronunció en relación con el proceso de integración regional. Lamentablemente, me parece que fue un pobre y muy mal informado intento de avanzar en estas materias.

La Cancillería publicó en su portal oficial citas de la intervención de la ministra en este evento (“Canciller Antonia Urrejola en Cumbre del Mercosur”, MINREL, 21 de julio). Para empezar, según el comunicado de prensa, la canciller habría señalado, en relación con Mercosur, que “… Existe un amplio consenso en que ha sido una unión exitosa para nuestro país. Mercosur es hoy día nuestro cuarto socio comercial… y un mercado muy atractivo para las pequeñas y medianas empresas exportadoras chilenas”. ¿Unión exitosa? ¿Quién se lo dijo, ministra?¿Hay algún estudio reciente al respecto? Ministra, creo que le dieron la minuta equivocada.

Más allá de que es difícil saber si las cifras comerciales existentes son el resultado del Acuerdo de Complementación Económica Chile - Mercosur o de los acuerdos bilaterales que tenemos con la Argentina, Brasil o Uruguay, en términos comerciales, los resultados no son “brillantes”. De hecho, en los últimos años, nuestras exportaciones al Mercosur declinaron de un promedio de 6.420 millones de dólares en el período de 2009-2013, a solo 4.930 millones de dólares durante 2017-2021. Por el contrario, las exportaciones al mundo aun cuando con fluctuaciones han continuado creciendo, para alcanzar el récord de casi 93.000 millones de dólares en 2021. En cuanto a que el Mercosur sea un mercado atractivo para las pequeñas empresas, podría ser. No obstante, en términos reales, la inadecuada institucionalidad comercial que existe dentro y fuera de Chile hace casi imposible que las pymes puedan materializar esas oportunidades (ver: Radiografía de Realidad de las PYMES Exportadoras, SUBREI, enero, 2022). Desde el punto de vista del comercio, en mi opinión, la tesis del “amplio consenso” no tiene ningún sustento.

Tampoco me queda claro por qué deberíamos buscar la membresía de Mercosur, dado que ya tenemos acuerdos bilaterales con Argentina, Brasil y Uruguay, y un acuerdo suscrito recientemente con Paraguay. Más importante, al igual que la Alianza del Pacífico, Mercosur parece haber perdido el “rumbo” en la integración político-económica regional y haber entrado en un frenesí de acuerdos extrarregionales, sin consideración a los cambios que se gestan a nivel global. Además del estatus de Estados Asociados de Bolivia, Chile, Colombia, Ecuador, Guyana, Perú y Surinam, Mercosur tiene TLC con Bolivia, Chile, Colombia, Cuba, Comunidad Andina (Bolivia, Colombia, Ecuador y Perú), Egipto, India Israel, México, Perú y la Unión Aduanera de África del Sur, SACU (Botswana, Lesotho, Namibia, Sudáfrica y Swazilandia). También tiene acuerdos negociados aún no vigentes, o que están en proceso de negociación con la Unión Europea, Canadá, Líbano, Singapur y Corea del Sur, y compromisos con India de “profundización del relacionamiento comercial”. Y, más recientemente, Uruguay, que intenta negociar un acuerdo con China. Y si eso no fuera suficiente, tenemos el Plan de Acción y la Declaración de Puerto Vallarta (2018) acordados con la Alianza del Pacífico para acercar posiciones con el objeto estrechar los vínculos económicos y comerciales, y la posibilidad de “suscribir un acuerdo comercial entre los dos bloques” (24 de julio, 2018, Prensa, Alianza del Pacífico).

Comercialmente no parece funcionar ni para ellos ni para nosotros, y por el énfasis y dirección que aparentemente está tomando, Mercosur se está moviendo en la dirección contraria a lo que se propuso en el programa de la candidatura presidencial.

Y ¿cómo le ha ido al Mercosur? Si revisamos brevemente las cifras de comercio de sus miembros, veremos que, si bien en los primeros años la apertura comercial permitió un aumento del intercambio al interior del grupo, en las dos últimas décadas se disipó el impulso inicial, excepto en Paraguay. De un promedio anual de poco más de 20.976 millones de dólares durante el período 2002-2006, el valor de las exportaciones al interior de Mercosur subió a 52.739 millones de dólares (2009-2013) para caer a solo 38.081 millones en el quinquenio 2017-2021.

Por el contrario, en el caso de Paraguay que parece ser el único país beneficiado–, las exportaciones se elevaron de 2.207 millones a más de 5.128 millones de dólares, durante el mismo período. Aun cuando las cifras a nivel país son muy dispares, las exportaciones promedio intra Mercosur representan menos del 12% de sus ventas al mundo, influenciadas por las bajas cifras de Brasil (7.5%). Este último, parece ser el miembro menos “motivado” en este pacto, luego de la formación y consolidación del grupo de países BRICS. Por su parte, en los casos de Argentina, Paraguay y Uruguay, las cifras suben a 20%, 58% y 27%, respectivamente. Si bien Mercosur es el cuarto mercado de Chile, las exportaciones alcanzan solo al 6.5% del total. Así, el comportamiento comercial en Mercosur no parece justificar para nada el entusiasmo expresado por la canciller en Paraguay.

Más importante, es claro que no hay una sola “visión” de Mercosur, de sus alcances, logros y reveses. Una buena expresión de ello es el documento conmemorativo publicado por la Secretaría del Mercosur en celebración de un nuevo aniversario del Acuerdo: “Mercosur 30 AÑOS 1991 - 2021” (Montevideo, marzo de 2021). Las diferencias internas y las dificultades de sus miembros para coordinarse siempre han sido un secreto a voces y, en esta publicación, los cancilleres de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay dejan ver cándidamente las diferentes perspectivas existentes a este respecto.

Esta y otras publicaciones, destacan que el proceso de apertura y organización del mercado común y la integración avanzaron muy bien durante los primeros años, pero que luego de la primera década ello tendió a estancarse. Se reitera que faltó capacidad de adaptación a los cambios que se generaban a nivel global y para lidiar con barreras burocráticas de la apertura económica, subsistiendo el alto nivel del arancel común y el proteccionismo disfrazado de medidas administrativas. Todo ello terminó afectando el comercio intra y extra Mercosur. Algunos cuestionan la posibilidad real de la unión aduanera y de un mercado común efectivo, y por ello proponen la necesidad de buscar, simplemente, la formación de un área de libre comercio. Así, aún persisten las indefiniciones acerca de una política comercial común respecto de otros países o grupos de países, así como las visiones divergentes respecto del grado de apertura económica.



La conformación de Mercosur en un “área de libre comercio” ofrecería mayor flexibilidad al grupo, a tal punto que más de una vezse ha sugerido intentar la “convergencia” de Mercosur y de la Alianza del Pacífico. Y la canciller Urrejola al parecercompartiría esta postura, pues en la reciente Cumbre de Mercosur habría señalado que nos “… interesa mucho progresar en el proceso de convergencia”. Idea que parece atractiva, excepto que no veo acá y menos aún en la Alianza un propósito común que oriente el proceso de integración regional, más allá de una mayor apertura comercial y, peor aún, con más países de fuera de la región.

Pregunto nuevamente: ¿por qué deberíamos buscar ser miembros plenos de Mercosur? Este era ciertamente un acuerdo que prometía mucho, pero que “quedó corto”, por lo menos hasta ahora. ¿Sabemos lo que realmente buscamos en Mercosur? Sospecho que no está claro y que además tampoco sabemos cómo nos podría afectar una “membresía plena” en el acuerdo. Comercialmente no parece funcionar ni para ellos ni para nosotros, y por el énfasis y dirección que aparentemente está tomando, Mercosur se está moviendo en la dirección contraria a lo que se propuso en el programa de la candidatura presidencial.

Concluyo esta nota con algo de optimismo, reiterando lo expresado en la Cumbre de Mercosur por la canciller Urrejola. En relación con los desafíos que enfrentamos habría dicho: “Tenemos que actuar juntos. Tenemos que establecer una alianza dispuesta a potenciarse, a unificar criterios, armonizar enfoques regulatorios, a compartir experiencias, a generar más mecanismos comunes”. Agregando “… tenemos que hablar con una sola voz. De ello depende, en buena medida, que logremos proyectar a nuestra región con autonomía política, democracia firme y desarrollo sostenible”. Excelente, ministra Urrejola, pero transformemos estas declaraciones en propuestas y medidas concretas, y que no queden en meras declaraciones. De lo contrario, seguirán siendo solo buenos deseos.

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