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Las verdades son incómodas y preferimos no escucharlas

por Rodrigo M. Barahona-Segovia 3 marzo, 2019

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Señor Director:

Por ejemplo, las personas pro-vida no toleran el debate del aborto; los homofóbicos no tolerarán debates sobre el matrimonio homosexual; los machistas no aprobarían igualdad salarial y derechos para las mujeres y los animalistas no serían capaces de tolerar que los zoológicos salvan más vidas que ellos. Esto desencadena arrebatos, ofensas y, sobre todo, mala comprensión de lectura. El debate sobre “Los zoológicos salvan más vida que los animalistas” es una verdad incómoda para estos últimos. Ya que las cartas respuesta a mi primera misiva exigen información (y que paradójicamente no se muestran fuentes en dichas respuestas), daré algunas luces.

Según la Subdere (Subsecretaría de Desarrollo Regional, 2018) existen más de 255 mil perros y 88 mil gatos sin dueño aparente y que vagan por sectores rurales. Estos rondan sectores no intervenidos, en manadas, alcanzando, por ejemplo, una probabilidad de ataque y muerte a Pudú (Pudu puda) del 85% y 50% respectivamente (ver Silva-Rodríguez & Sieving 2012). Además, el reemplazo del bosque nativo fomenta que el comportamiento de los carnívoros nativos de Chile como el zorro chilla, el culpeo y la guiña se vean afectados por la presencia de perros (Moreira-Arce et al. 2015). Otros, como el ratón de cola larga (Oligorizomys longicaudata), conocido por ser vector del virus Hanta, en algunos casos aumentando su prevalencia en zonas dónde hay menos biodiversidad (Suzán et al. 2008, 2009). Los perros no sólo atacan pudúes, sino que carnívoros nativos. Cada carnívoro es controlador de ratones de cola larga.

La Dra. María Inés Barría desarrolló con éxito una vacuna contra el virus Hanta (Garrido et al. 2018), la cual no se ha podido desarrollar. La vacuna individualmente cuesta alrededor de los mil dólares o sea 655.800 pesos chilenos (valor de la divisa americana al día de hoy). El 2017 hubo 81 casos (con un promedio del 30% de muerte del paciente) de virus hanta en el país, lo que implicaría (teóricamente) para cada caso, un desembolso total de 52.119.800 de pesos. Según la literatura reciente, los zorros comen ratones de cola larga (Zuñiga et al. 2018). Pero los perros atacan zorros. Los que sobreviven son rescatados por particulares o el SAG y son derivados al zoológico o centros de rescate. ¿cuántos equivale el servicio de control de plagas del zorro, que tiene un efecto directo en el ser humano al controlar al vector del virus Hanta? ¿cuánto pierde Chile en el sistema de salud público por cada persona tratada de virus hanta o que muere? ¿cuántos zorros son atacados por perros, que, gracias a la no inclusión de ellos en la ley de caza producto de las presiones de los grupos animalistas, no pueden ser controlados? Indirectamente, el zoológico al recuperar un sólo individuo de zorro y que este se reinserte en su medio, equivaldría por día (suponiendo que come un ratón diario) a 655.800 pesos sólo por concepto de virus Hanta. Los perros matan quiques, guiñas, pumas... ¿cuánto vale el servicio de control de vectores de cada especie, de cada individuo? Cada animal que es dañado por perros, que, irresponsablemente son abandonados por sus dueños, causan pérdidas económicas al país sólo por concepto de salud. El zoológico merma esa pérdida. Cada animal reinsertado tiene un valor intrínseco casi no dimensionable a primera instancia. ¿cuántos perros logran ser adoptados en Chile diaria o mensualmente? No lo sé, porque di vuelta la internet buscando datos anuales, mensuales o diarios de adopción. Creo que es hora de actualizar esa información, porque no existe con las palabras claves que use. Aquí no hay fallo.

Este ejemplo somero, sin un análisis grueso ni sistemático, pone de manifiesto que cada vez que un aguilucho, una lechuza, un zorro o un quique se recuperan en el zoológico nacional, este no sólo rescata la vida del animal, sino que indirectamente salva personas. Cada zorro o águila viva es aprovechada por un artista para generar una pintura o por un fotógrafo para reflejar su belleza. Esto genera ingresos económicos para personas. Cada quique o lechuza salvada por el zoológico promueve el control de plagas introducidas como las liebres o las ratas de ciudad, que generan pérdidas económicas en el uso de veneno u otros métodos disuasivos. ¿Cada lémur rufo, cada panda rojo, cada tigre de bengala que se rehabilita en sus respectivos países acaso no cumplen funciones que ignoran los animalistas? ¿Cuánto equivale la cada uno de esos animales al bienestar humano? ¿acaso un zoológico en un lugar que no sea de origen del animal no puede reinsertar un individuo sólo por la ignorancia?

Finalmente, el señor Carreras culpa en parte a la ciencia del etnocidio de miles seres indefensos. Los animalistas también son culpables en parte. Cada vez que el señor Carreras o un animalista pisa un bosque (si es que lo hace) aplasta cientos de colémbolos, importantes en la descomposición de la hojarasca y la renovación de los bosques. Cada vez que un animalista va en auto a un área natural (o inclusive no tan natural) atropella a cientos de abejas nativas, escarabajos, mariposas, todos importantes ingenieros ecosistémicos que cada día le dan de comer al polinizar las frutas que consumen Garibaldi et al. 2013). Cada vez que usa un celular o un computador, ocupa energía, la cual se obtiene de zonas de sacrificio o en termoeléctricas donde peces, caracoles, aves, crustáceos y miles de otros seres que al parecer no son de la competencia del señor Carreras, desaparecen para siempre sin que podamos conocerlos. Cada vez que el animalismo se opone al control letal de perros asilvestrados, son cómplices pasivos de la muerte de cientos de carnívoros nativos e indirectamente, de las personas afectadas y que se podrían beneficiar de dicho servicio, que es gratuito y de calidad. Los científicos no les andamos reprochando que no conozcan la biodiversidad y porque la ignoran.

No nos confundamos, admiro a quiénes luchan por los perros y gatos abandonados, pero no son profesionales entrenados para entender la realidad actual del mundo.

En todos los zoológicos dedicados a labores de conservación se rescatan animales que prestan un rol a la vida en general, por lo tanto, los zoológicos salvan más vidas que los animalistas. Eso es un hecho que se avala por números.

Rodrigo M. Barahona-Segovia
Dr. (c) en Ciencias Silvoagropecuarias y Veterinarias
Universidad de Chile

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