lunes, 28 de septiembre de 2020 Actualizado a las 09:39

Vencer esta pandemia con ciencia

por Sebastián A. Riquelme Colet, PhD 19 junio, 2020

Vencer esta pandemia con ciencia
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Señor Director:

El otro día vi un video de dos personas cayendo desde la azotea de un edificio. En la descripción de este leí que eran dos individuos que estuvieron previamente discutiendo sobre política, intentando demostrar como uno tenia la razón sobre el otro frente a la catástrofe de salud pública que ha estado sucediendo. La disputa fue ideológica, y la ambición por el poder a tener la razón los llevó al abismo. El video en sí es terrible. Sin embargo, gracias a la tecnología, pude medir sus desgracias pixel por pixel, y llegué a la conclusión que ambos caían de forma similar y su velocidad aumentaba 9.8 metros por segundo por cada segundo de video transcurrido.

En shock, cerré el computador y tomé el diario. Aquí me encontré con una noticia que describía cuales proteínas son explotadas por el virus SARS-Cov-2 para infectar las células humanas. Confirmé que una de las principales puertas de entrada para este virus es la proteína ACE2, la cual está expresada en nuestras células del tracto respiratorio independiente de si estamos o no de acuerdo con el gobierno de turno. Lo más preocupante es que todos los humanos del planeta estamos propensos a sufrir de Covid-19, por el simple hecho de que, lastimosamente, necesitamos expresar ACE2 para regular nuestra presión sanguínea.

Cerré el diario y me preparé un café. Llamé a un amigo, que es simpatizante extremo de uno de los colores políticos chilenos. Coincidimos en que una vacuna universal contra SARS-Cov-2 es la mejor solución a todo esto, y que apoyaremos esta idea independiente si proviene de uno o del otro extremo ideológico. ¿Por qué estás tan convencido de esta conclusión? Le pregunté. Y en su suspiro desanimado confirmé que lo que está pasando en los hospitales es un problema científico, y que este debe ser monitoreado y solucionado por profesionales de la salud. El sistema político debería encargarse, con humildad, de despejar el callejón a los científicos y científicas para facilitarles el trabajo y progreso, y ayudarlos a cumplir sus métodos y metas. Los y las políticas, más que nunca en este momento de la historia, deben ser serviciales a la ciencia: para mejorar la atención de pacientes infectados por SARS-Cov-2; para incansablemente encontrar una vacuna pipetando en un laboratorio; para correr múltiples análisis diarios de PCR para diagnosticar Covid-19; y para desarrollar terapias anti-inflamatorias efectivas, entre otros. Ellos y ellas deben apoyar a la ciencia nacional para controlar la situación, y así traer de vuelta la calma y seguridad de salir a la calle.

Con mi amigo también discutimos algo terrible, inefable y casi morboso: A la presidenta del Colegio Médico Dra. Izkia Siches, por el sólo hecho de que alguna vez manifestó abiertamente su preferencia política, la han intentado desacreditar en su función como científica. La acusan de atacar políticamente al Gobierno por su ethos, independiente de si sus palabras apuntan al mal diseño metodológico de manejo de esta crisis sanitaria. Y peor aún, la han descalificado por el sólo hecho de ser mujer. ¿Por qué intentar destruir su credibilidad profesional al meter en la ecuación la política y su género? En una tesis paralela, la pregunta obvia sería: ¿Dejaremos que nuestra gente muera por Covid-19 porque nos negamos a proveer una vacuna eficiente generada por un grupo de científicos que no comparten nuestro ideal político? La Dra. Siches, en su calidad de presidenta del Colmed, debería ser parte permanente de la Mesa de toma de decisiones junto al Ministro de Ciencias Andrés Couve y el nuevo Ministro de Salud Enrique Paris. Esto integraría las voces de los funcionarios de la salud, cuyo conocimiento de la situación en terreno es, a esta altura, invaluable.

Una gran diferencia entre ciencia y política es que la primera se basa en hechos reproducibles, y no en “convicciones personales”. La ciencia no es Fe, ya que sus principios son demostrables mediante experimentación. Hay un método científico, que entre tantos logros nos ha llevado a la luna, a descubrir anticuerpos monoclonales que destruyen tumores, a bajar la tasa de mortalidad infantil en el parto y a descubrir que el espacio y el tiempo no se pueden separar el uno del otro. No importa si eres de derecha o de izquierda, si caes de un edificio o desde donde sea la tierra siempre te atraerá hacia su centro acelerando a 9.8m/s2; SARS-Cov-2 te puede infectar por el simple hecho de expresar el gen ACE2, y estás predeterminado a ser infectado, independiente si llevas tatuado en tu dogma el concepto de dictadura o gobierno militar. Al parecer, para algunos y algunas es inconcebible pensar que hay gente en este planeta que actúa y toma decisiones en base a la evidencia, y no a las famosas “convicciones personales”. Necesitamos incorporar ciencia básica y aplicada a la resolución de esta crisis. De política hablaremos cuando despertemos de la pesadilla.

Actualmente me encuentro viviendo en New York, Manhattan, y la hemos pasado muy mal. Por fin, esta semana hemos llegado a tener menos de cincuenta muertes por Covid-19, lo cual contrasta con los más de diez mil casos nuevos y el abultado número de decesos por día de hace un par de semanas atrás. Debido a las nuevas circunstancias sociales y álgidas protestas a nivel nacional por la lamentable muerte de George Floyd a manos de la Policía de Minneapolis, es posible que un rebrote exista. Y si a esto le sumamos la nefasta, desinformada y pro-economicista actitud del presidente Donald Trump en temas de salud pública, puede que los números vuelvan a dispararse. Si es así, espero podamos superarlo de la misma manera. Si hay algo que valoro del discurso diario del Gobernador de New York Andrew Cuomo fue que desde el principio dijo que esta pandemia la íbamos a controlar “en base a evidencia científica, y no con lo que te dicen tus entrañas”. Como científicos seguiremos enviando cartas al Ejecutivo para ser tomados en cuenta. En estos momentos en Chile tenemos una crisis sanitaria a la cual temer, y los científicos seguimos en la incansable lucha solamente para, de una vez por todas, ser escuchados.

No importa el color político del cual seas simpatizante, siempre estarás a merced de los principios químicos, biológicos y físicos de la naturaleza. Y es por esto que debemos facilitarte el camino a las y los científicos para que puedan hacer bien su trabajo, por todos nosotros. Ellos y ellas están entrenados para entender este mundo en su lenguaje natural, el cual es complejo y multi-factorial. Este no es el momento de política estéril, sino de humildad y servicio público. A las y los políticos esto los hará grandes. He visto muchos de ellos que ya lo están haciendo. Debemos seguir incorporando la ciencia y evidencia observada en otros países como vanguardia en la toma de decisiones en cualquier tipo de Mesa Social, Mesa de Salud o Municipal. La transparencia de datos recolectados es indispensable, así como tomar en cuenta los modelos más catastróficos que en sí protegerán más la vida de las personas que a la economía, aunque duela. En estos días, en Chile los números por Covid-19 son rojos, y por experiencia se mantendrán por un tiempo. Por favor, sigamos el ejemplo y apoyemos a nuestras científicas y científicos, a sus asociaciones y equipos, démosle voz y toma de decisiones, financiamiento y reconocimiento, ya que sus opiniones valen, independiente del color de sus sueños.

 

Sebastián A. Riquelme Colet, PhD

Research Instructor in Immunology and Microbiology

Columbia University Medical Center

New York, NY 10032.

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