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La más audaz aventura de una escuela vulnerable y solidaria en tiempos de pandemia

por 13 junio, 2020

La más audaz aventura de una escuela vulnerable y solidaria en tiempos de pandemia
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La pandemia vino a interrumpir parte de las reglas que son esenciales para el juego de la realidad que hemos construido. Tanto así, que tiene en jaque el funcionamiento de la dimensión más “protegida” por la política: la economía. El Covid 19 obligó a los Estados del mundo a implementar cuarentenas que buscan restringir la movilidad de los ciudadanos a un punto en que fue necesario interrumpir la gran mayoría de las actividades de la vida y del trabajo. Así aparecen nuevas reglas impuestas por las autoridades y otras que emergen a propósito de que la vida debe continuar más allá de las restricciones. La pandemia opera de facto clausurando la realidad que teníamos y al mismo tiempo, abriendo un nuevo escenario que es el que estamos construyendo.

Este inédito contexto hizo que las escuelas estuvieran dentro de las instituciones que primero fueron cerradas. Asomó una polémica entre alcaldes y el gobierno que anticipó diferencias entre visiones locales y globales. La escuela básica y especial Novomar (1995) es la más vulnerable de la zona sur de Santiago. Tiene un Índice de Vulnerabilidad de un 100%. La mayoría de sus alumnos provienen de Bajos de Mena (Puente Alto) y El Castillo (La Pintana). Está dentro de las 120 escuelas que se quiere cerrar por sus bajos resultados SIMCE. Además, atraviesa por una crisis de financiamiento histórica que con la pandemia se agravó (subvención bajó 32%). O sea, Novomar es una escuela pobre, de las más vulnerables y académicamente rezagadas.

Sin embargo, esa posición “desventajosa” no es solo achacable a Novomar. También tiene que ver con las reglas con que funciona “la realidad” de un sistema educativo cognitivista, competitivo y segregador. La suerte de la escuela se ha jugado en ese juego de seguir las reglas de todos o seguir un camino propio. Novomar fue pionera en integración escolar (1996) cuando todos veían como un problema abrirse al mundo de la discapacidad. Creó una oferta pedagógica inclusiva (2000), en medio del apogeo de la selección de alumnos para mejorar la “competitividad” en la prueba Simce. Fue de las primeros en aplicar Justicia Restaurativa (2009) para crear un modelo sin castigos, cuando se consagraba la mirada punitiva en medio de la irrupción de la violencia en las escuelas.

El devenir de Novomar ha estado marcado por su voluntad de ayudar a los que tienen más dificultades en su acceso y permanencia al sistema escolar. El territorio natural de acción ha sido el mismo en que políticas públicas y otros proyectos educativos se han marginado. Eso marca en varios aspectos la historia del proyecto. Una de ellas es comprender que las reglas del sistema, más que abrir posibilidades de acción, han clausurado espacios y en la práctica, ha hecho más difícil la continuidad del propósito novomarino. Hemos crecido apreciando el perseverar.

La mayor dificultad es la ceguera que no ve este tipo de realidad. La brecha entre el grupo más vulnerado de la zona sur de Santiago y la educación regular es tan evidente, que la respuesta estándar del Estado chileno es descontextualizada e insuficiente. Llevamos 25 años tratando de disminuir la brecha que separa a miles de niños y jóvenes que están fuera del sistema escolar y sin la ayuda de cientos de voluntarios, de redes territoriales de apoyo a la infancia, de personas comunes que han servido a diferentes necesidades del proyecto, Novomar no existiría. Aprendimos que al ser solidarios, siempre es más fácil que lo sean contigo. Así construimos uno de nuestros sellos más significativos.

El Aprendizaje Nómada

En ese caminar dificultoso y en medio de una brutal crisis de financiamiento, Novomar crea el año 2017 un modelo educativo propio. El Aprendizaje Nómada es una propuesta que emerge del “juego” que equilibra una visión ética de compromiso (con los más vulnerados); un foco radical en las necesidades de los aprendices y por último, la búsqueda permanente de “respuestas diferentes”. Diferentes por la valoración significativa del “otro” y por la profundidad en la conexión con la realidad. De ese guiño a la realidad surge la potencia de lo nómada, de una forma que une aprendizajes con todo lo viviente. El “campo” de acción de Novomar fue siempre más amplio que lo educativo y en el proceso de insertar a nuestros estudiantes en sus territorios, definimos que lo nuestro son los aprendizajes para la transformación social.

El Aprendizaje Nómada (AN) es una comprensión del fenómeno educativo que proviene de una matriz de pensamiento complejo, que busca recuperar para los aprendizajes la totalidad de la realidad y sus flujos. El AN plantea acciones de intensidad disruptiva que obligan a pensar de otra manera. “Lo nómada” no está cómodo en el terreno de la pedagogía tradicional porque la forma de pensamiento de éste no puede renunciar a la voluntad de control. Por eso necesita una matriz de pensamiento que posibilite la emergencia de conceptos, acciones y metodologías propias. Por eso creamos la Matriz de Aprendizaje Nómada (MAN), que permite esas condiciones de posibilidad.

En marzo de 2020 se iniciaban los primeros senderos y circuitos de aprendizaje nómada articulados en el territorio. Contaríamos con el apoyo de estudiantes y académicos de la UMCE, UCSH y la Universidad de Chile. Proyectamos la construcción de un ecosistema social que fuera capaz de articular recursos y actores de la escuela y el territorio para crear experiencias de aprendizaje nómada. La precariedad de recursos la supliríamos con recursos de la comunidad y estrategias cooperativas. Pondríamos dentro de un mismo esfuerzo un proyecto educativo y uno de comunidad. La gracia de lo nómada está en poner en movimiento todo y así llegó el Covid 19 y frenó el mundo. Y la salud de Novomar es la del grupo de alto riesgo… Ahí surgió otro de nuestros sellos: la resiliencia.

¿Es posible que bajo esta pandemia ubiquemos a Novomar en un lugar diferente que le permita enfrentar la realidad desde una posición más ventajosa a la anterior? Esa fue la pregunta que nos hicimos a comienzos de abril. Y así comenzó la más audaz de las aventuras en que nos hallamos embarcado.

En el exilio de la cuarentena se fraguó un doble desafío: reinventar la organización y forma de hacer las cosas y; desarrollar una estrategia de sostenibilidad financiera que nos permitiera sobrevivir. Entonces, creamos un sistema compuesto por cuatro ejes nómadas: (i) Pedagógico, (ii) Tecnológico-comunicación, (iii) Convivencia-solidario y por último, (iv) Territorio. Cada eje tiene su plan de trabajo y la estructura de la “nueva escuela” solo es posible cuando los ejes interactúan entre si. Todos los ejes están determinados a obrar conjuntamente porque tienen el mismo fin u objetivo y no existe autoridad central. El cooperativismo marca “la dirección” del movimiento, que en el caso de Novomar es claro: sostener la escuela.

Protectores y solidarios
El Eje Pedagógica inicia su trabajo en el mes de abril apoyándose en tres hitos: la capacitación en educación a distancia a docentes (fundación Foro Educativo nos regala programa de 5 jornadas), la información diagnóstica sobre situación de alumnos y la decisión temprana del grupo de moverse con prontitud. El 14 de abril se distribuye a las familias una encuesta que aborda varios temas, entre ellos la conectividad. Arroja que existen 88 familias, que 69 apoderados cuentan con celular y solo 26 tienen plan. El dato más complejo es que sólo 06 de los 124 alumnos matriculados tienen un computador para clases online. Eso marca el trabajo.

Se han realizado en la escuela tres jornadas (de 2 a 3 días) de distribución doble: canastas de alimentos de la Junaeb y set pedagógicos con material impreso. La efectividad es de un 100% y los apoderados que no han asistido a la escuela, les entregamos alimentos y material en sus domicilios. Considerando la brecha tecnológica, los docentes despliegan estrategias que buscan adaptar diferentes canales y recursos a la realidad de cada alumno. Crean contenidos propios en videos y guías. Utilizan Wasap, Facebook y YouTube, además de llamadas por teléfono y video, buscando personalizar la educación a distancia. Se realiza una encuesta para identificar tutores familiares y el Eje Territorio, apoyará el trabajo pedagógico integrando recursos desde la comunidad (tutores barriales y alianzas con organizaciones comunitarias).

El Eje Convivencia – Solidario tiene dos líneas de trabajo. Un equipo orientado a las campañas solidarias y el otro a la salud mental. El primero trabajó junto al Eje Tecnológico e implementaron por redes sociales una campaña para conseguir equipos informáticos. Hasta ahora se han recolectado 13 notebook, 3 PC escritorio y 25 tablet. Esperamos cubrir el 100% de la demanda antes de julio. El Eje Territorio logró georefenciar los domicilios de todos los alumnos con apoyo de estudiantes de Historia y Geografía de la UMCE. Trabajaremos desde la zonificación territorial estrategias como implementación de centros de apoyo logístico para los aprendizajes (computador + impresora + localización) y apoyo con alimentos a ollas comunes cercanas a viviendas de nuestros alumnos.

Dos psicólogos voluntarios de América Solidaria junto a dos alumnos en práctica de piscología de la Usach y UCSH respectivamente, liderados por el psicólogo de la escuela, trabajan en pilotos de salud mental con docentes y alumnos. La idea del equipo es crear una red de psicólogos externos para poder extender el trabajo a las familias y la comunidad. Un equipo de alumnos voluntarios de la UCSH, en coordinación con los Ejes Tecnológico y Convivencia, crearon un canal de YouTube con contenidos audiovisuales en temáticas de convivencia. El Eje Tecnológico inicia un trabajo inédito en redes sociales y se crea el Facebook Novomar Nómada y el Instagram del mismo nombre. Por ahí se realizan campañas de voluntarios profesionales en diseño gráfico, producción audiovisual y psicólogos.

El Eje Convivencia – Solidario, en coordinación con el programa “Habilidades para la Vida” (Junaeb) trabaja en campañas de alimentos focalizadas en familias con más problemas. Hemos logrado conseguir 120 cajas de alimentos que serán entregadas en los próximos días. También se está ayudando a familia de dos alumnos que viven de El Castillo a los que se les quemó su casa. Novomar se destaca por exitosa campaña de vacunación de alumnos en coordinación con el Consultorio Alejandro del Río. Con el apoyo del colectivo Geógrafas de Chile esperamos profundizar el trabajo con un Sistema de Información Geográfica que permita hacer gestión territorial de recursos y tomas decisiones para diferentes estrategias de trabajo pedagógico y social…

La pandemia opera de facto clausurando la realidad que teníamos y al mismo tiempo, abriendo un nuevo escenario que es el que estamos construyendo. A este nuevo mundo esperamos aportar nuestras experiencias protectoras y solidarias. Confiamos que de la dinámica de interacciones entre los cuatro ejes nómadas emergerán respuestas que se adapten a la realidad compleja que se vive en las familias de nuestros alumnos. Es una apuesta arrojada, así como también lo es poder lograr que Novomar sobreviva. Es al final la misma suerte…

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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Envíada por Gloria Elgueta Pinto | 4 julio, 2020

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