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No tienen gobierno y tampoco nuestra confianza: la salud en crisis

por 12 abril, 2021

No tienen gobierno y tampoco nuestra confianza: la salud en crisis
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Después de una larga y dura pelea para conquistar los elementos de protección personal, seguridad y remuneración para las y los funcionarios de la salud a lo largo y ancho de Chile, son los trabajadores de los diferentes estamentos auxiliares, técnicos, administrativos, profesionales y médicos, quienes, ante las cifras actuales de más de 9 mil casos diarios positivos por Covid-19, llegamos al plazo establecido pomposamente por el Gobierno para recibir un bono de $ 200.000.

Sin embargo, hasta el momento, este bono llegó con criterios focalizados para los contratas y, ya estando en la primera semana de abril, observamos que el Gobierno quiere establecer, además del criterio de los siete meses de antigüedad de nuestros compañeros y compañeras honorarios, que el beneficio sólo sea otorgado a quienes han estado en servicios críticos.

Esto es inentendible, ya que todos los trabajadores y trabajadoras de los diversos puntos, unidades y/o servicios, han estado como punta de lanza de todo este proceso. Prueba de la importancia de toda nuestra fuerza de trabajo y de nuestra universalidad, es lo instruido por el mismo Servicio de Salud Metropolitano Central (SSMC) en su Oficio N° 270 del 26 de marzo del presente año, que viene a actualizar los criterios de teletrabajo, obligando a volver a trabajar a una diversidad de nuestros equipos que se consideraban, en este mismo contexto del año pasado, como una población de riesgo importante, como es el cuidado de NNA, cuidado de adultos, mayores  o trabajadores crónicos que se desempeñan en diversas funciones en nuestros servicios.

Lo anterior, se contradice con lo señalado por la Subsecretaría de Redes Asistenciales en su ORD.c31/N°873 del 24 de marzo del año en curso, en donde dispone que los grupos de riesgo sean separados de sus funciones, para que se desempeñen de forma remota desde sus domicilios, justamente con el objetivo de minimizar los riesgos por contagios. Lamentablemente, diferentes autoridades parecieran tener oídos sordos ante tanta instrucción. Por el contrario, han privilegiado las ganancias individuales de su gestión, dejando en la marginalidad el respeto y resguardo de la vida de nuestros pares. Dado este contexto, nos preguntamos: ¿si es universal la necesidad de nuestro trabajo, es justo que nuestros beneficios sean focalizados?

Para nadie es una sorpresa la cantidad de positivos que ya vimos anteriormente, con 24 mil muertes y con una comunicación de riesgo que ha sido una de las peores evaluadas a nivel sanitario. Cualquiera que se haya visto en la obligación de trabajar fuera de su domicilio para lograr su sustento diario, se da cuenta que la fiscalización de las restricciones por parte del Estado brilla por su ausencia. Sin embargo, poco se conoce respecto del casi 55 % de riesgos de trastorno mental de acuerdo al informe del estudio “The COVID-19 Health Care Workers Study” de las y los trabajadores a propósito de los impactos que ha tenido la primera línea de la salud. Sin ir mas lejos, y considerando este mismo estudio, es importante señalar que si bien los principales síntomas reportados son alteraciones en el apetito y del sueño, la ausencia de lugares para descansar llega a ser crítica por la falta de infraestructura y aforo dentro de los recintos asistenciales, falta de energía y cansancio.

Pero la autoridad sanitaria vuelve a restringir días de descanso o administrativos que permitan respirar junto a las familias a cualquiera de las personas que se encuentran cubriendo la falta de gestión de recursos humanos de este Gobierno.

Ya no basta con buenas intenciones, diplomas, fotos sonrientes detrás de mascarillas para echarle una mano a la moral de las y los funcionarios de la salud, tratando de llegar al alma, como lo ha indicado Juan Kehrt, Director del Hospital de Maipú, quien a pesar de la Ley Mordaza, sigue exponiendo la salud publica en los diversos medios televisivos, ahora no entregando los datos nacionales de la crisis en las camas, queriendo figurar a la altura del ministro Paris y Siches, cabeza del Colegio Médico, sino desde la gestión clínica, oxigenando el comercio televisivo de la figura pública.

Hoy necesitamos una respuesta concreta y material a los problemas que nos aquejan y mantener una relación justa con quienes somos la fuerza de trabajo de los servicios públicos, solucionar las brechas que tenemos en los establecimientos asistenciales, romper con las tensiones inmaduras de las infraestructuras para resolver los problemas de camas, realizar el pago Bono Covid para todos y todas las trabajadoras honorarios de los centros de salud, resolver los problemas de pago y las brechas salariales que ha significado la diferencia público/privada, sostener un control sanitario que permita un control pandémico centrado en la atención primaria.

 

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