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Un político cambiante

por 22 septiembre, 2021

Un político cambiante
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El valor de la palabra empeñada ha sucumbido estrepitosamente en la política chilena. La significación que antaño tenían las promesas –al menos en el ámbito público–, derivaba en una profunda deshonra para quien se atreviera a desentenderse de lo que había consagrado. En caso de haber mentido, además, el peso de la conciencia frenaba cualquier pretexto a la hora de las explicaciones. Los más osados, quizás, atendiendo a sus aflicciones, elaboraban alguna justificación que les permitiera evitar las llamas del infierno.

Hoy el panorama es radicalmente opuesto. Desistir de las propias palabras no solo no tiene consecuencias, sino que se ha vuelto una costumbre que algunos "servidores públicos" practican sin dejar escapar mueca alguna. Aseguran que harán esto y terminan llevando a cabo lo otro; no sienten vergüenza ni se encogen; no se sonrojan ni transpiran. Ni siquiera –y es que esto es el colmo– se dan el tiempo, el trabajo, de inventar una buena excusa, una justificación atendible para, por último, quedar como alguien mínimamente honesto.

La expresión más manifiesta de este tipo de dirigentes es el diputado democratacristiano Matías Walker. Se trata de un personaje groseramente caricaturesco, una parodia de un político cambiante que encontró en los proyectos de retiro de fondos de pensiones una mina de oro electoral a la cual echar mano para congraciarse con sus electores.

Durante la discusión del primer retiro, el parlamentario intentó calmar los ánimos de quienes se oponían a la iniciativa asegurando: "Queremos darles la opción, excepcionalmente, por única vez, con nombre y apellido, en el marco de esta catástrofe relacionada con el COVID, de disponer de su patrimonio, de parte de sus ahorros previsionales". Meses después, en el contexto del debate para sacar el segundo 10%, el abogado sostuvo que "el retiro era excepcional y por una vez, pero no me puedo negar a discutirlo". Naturalmente, sin siquiera esquivar miradas, lo terminó apoyando.

En diciembre de 2020, cuando algunas voces ya auguraban un tercer proyecto, el diputado fue enfático: "Nosotros rechazamos la posibilidad de un tercer retiro, eso ya es cosa juzgada desde el punto de vista legislativo. Ya hay un pronunciamiento expreso, al menos en la Cámara, de que no va a haber un tercer retiro". Cuando la normativa fue aprobada, con su voto, por cierto, el dirigente señaló que "una de las condiciones que puso hoy día Chile Vamos, y que estuvimos de acuerdo en la comisión de Constitución, es que esta norma permanente que incorporamos para autorizar el tercer retiro –de manera de sortear positivamente el Tribunal Constitucional, que había objetado que pudiera hacerse a través de artículos transitorios– establece expresamente que va a ser por única vez y esperamos por última vez"… Esta semana, a pesar de sus propios dichos y de las advertencias de los expertos, Walker acaba de anunciar su apoyo a un cuarto retiro, utilizando la sequía como pretexto.

En todo caso, y para la tranquilidad de los alarmistas economistas, el diputado también hizo una aclaración con respecto a un eventual retiro de la totalidad de los ahorros, señalando que "no estoy de acuerdo, en eso sí quiero ser categórico".

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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