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La agonía de los partidos de la ex Concertación

por 31 diciembre, 2021

La agonía de los partidos de la ex Concertación

Foto referencial año 2007

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Los partidos políticos son indispensables para el funcionamiento de la democracia representativa. Para ello deben formular un proyecto político para toda la sociedad, que se traduzca en un programa para un período histórico, y que tengan una estrategia y una organización para cumplir este objetivo y, de esta manera, tener un rol de intermediación entre la ciudadanía y el Gobierno. Estas funciones no las cumplen en un vacío. Los partidos son parte de la sociedad y, por tanto, deben articular y representar a fuerzas significativas de la sociedad en la cual operan.

Si ello no ocurre, los partidos aunque se llamen a sí mismos partidos no son tales, sino fracciones. Los partidos de la ex Concertación expresaron fuerzas sociales muy significativas a partir del retorno la democracia en 1990. Pero posteriormente, a partir de las movilizaciones estudiantiles del 2011, dejaron de representar y expresar los anhelos de fuerzas sociales significativas de la sociedad chilena. En el segundo Gobierno de la Presidenta Bachelet, a través de los partidos de la Nueva Mayoría, se realizó un intento de expresarlas y representarlas, lo que fracaso por la falta de acuerdo de algunos partidos de esa coalición. Posteriormente, producto del estallido social del año 2019 y la posterior elección de los constituyentes, se manifestó con claridad la incapacidad de  los partidos de la ex Concertación y Nueva Mayoría de expresar y representar las demandas del movimiento social.

Por otra parte, existe una crisis de la democracia representativa. Tal como lo señala Castells, entre un 50 y un 80 por ciento de los ciudadanos, según los países, no se sienten representados por los partidos y cuestionan las reglas institucionales del funcionamiento democrático. La democracia representativa debe enfrentar la realidad de un entorno que es diferente al entorno geográfico de campo y ciudad, y de los Estados y países en los cuales esta se desarrolló, debido a que ha surgido un nuevo entorno constituido por espacios o ámbitos electrónicos y telemáticos, por las llamadas TICS. Las redes sociales cambian las relaciones de poder. Se establecen identidades digitales que van conformando un nuevo marco de convivencia e interacción, que desarrollan prácticas y costumbres que constituyen una nueva cultura.

En este contexto, la democracia representativa no es suficiente, debe ser complementada para expresar las nuevas fuerzas sociales con sus nuevas demandas que, además, superan los ámbitos territoriales estrictos de los países. Esto afecta de manera muy determinante a los partidos y a la política. Este entorno no es solamente un espacio de información. Genera un mayor involucramiento de participación ciudadana en la resolución de los problemas que los atañen. Se trata de un cambio fundamental para los partidos progresistas en la manera en que se insertan en la sociedad, cómo procesan las demandas y promueven espacios deliberativos.

Los partidos de la ex Concertación y Nueva Mayoría solo podrán volver a tener vigencia si comprenden esta nueva realidad. Si son capaces de expresar los anhelos y demandas de estas nuevas fuerzas sociales que plantean cambios estructurales que respondan a nuevos temas, tales como: el feminismo, la multiculturalidad, el medio ambiente, el calentamiento global, los LGTBI, la ciberseguridad, etcétera. De lo contrario, tendrán una corta o larga agonía.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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