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Relato en primera persona de deudora universitaria

Me rematan la casa por tener un crédito Corfo

por 14 septiembre, 2012

Me rematan la casa por tener un crédito Corfo
Pasado el mediodía de hoy, la señora Hulda Montesino perderá la casa que compró hace 18 años en San Pedro de la Paz, Concepción. A los créditos que pagaba regularmente, el año 2002 se sumó un Corfo cuyos intereses se le escaparon de las manos. Tuvo que vender una casa para pagar al Banco de Chile, y hoy, con un postgrado que nunca pudo terminar, despide el último de sus bienes.
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Hoy día, mientras usted esté leyendo esto, a mí me estarán rematando la casa. No es muy grande, mide poco más de 80 mts2, tiene 3 dormitorios, 1 y medio baños, un patio y aún conserva los muebles originales que instalamos con mi marido cuando la compramos, el año 1994. Mi casa está en San Pedro de la Paz, Concepción.

Acá crecieron mis cuatro hijos y nacieron mis dos nietos. La compramos pensando en que ésta sería la casa familiar.

Hoy viernes 14, en el Primer Juzgado Civil de Concepción, parte de mis recuerdos irán también a remate. Parte de los últimos 18 años de mi vida.

En el año 2002 mis créditos con el Banco de Chile ascendían a unos 60 millones de pesos. Esto incluía tres créditos hipotecarios, dos de consumo y un Corfo. Este último —por unos 9 millones de pesos para la época— fue el que hizo explotar mi situación financiera. El año 1998 lo solicité para estudiar un magíster en Administración Educacional, en la Universidad de Concepción.

Como soy ingeniero civil en química, pero trabajo en el área de educación, me pareció necesario perfeccionarme en esta área. El magíster duraba dos años.

Entonces tenía dos casas. Una principal —que es la que se va a remate hoy— y una anexada, que ya la vendí para pagar al Banco. Hoy, no quedará nada de eso.

El Corfo y el Banco de Chile

La situación se complicó con los créditos Corfo. Me los dieron a menos de 5 años y con una tasa de interés altísima, significaba sumar 50% más de lo que ya pagaba en créditos. No hubo forma de que se cobrara menos, en un plazo mayor.

Supe cuánta plata me habían prestado, pero nunca supe ni consideré que el valor de la cuota fuera tan alto. Los $ 600.000 que pagaba mensualmente al Banco subieron a más de $ 900.000.

Me fui ahogando, y el problema con las deudas hizo difícil también que yo pudiera terminar de estudiar. Hice los dos años de magíster, pero no la tesis, ya no tenía fuerzas para poder terminar. Tampoco tenía ánimo.

Entre los años 2002 y 2010 pagué más de 70 millones de pesos al Banco de Chile través de la Empresa de Cobranzas Socofin, incluyendo el total recibido por la venta de una casa. Copia de los recibos los entregué al Tribunal. Pensé que todo dejaría de ser un problema, pero se convirtió en una pesadilla.

Entre los años 2002 y 2010 pagué más de 70 millones de pesos al Banco de Chile través de la Empresa de Cobranzas Socofin, incluyendo el total recibido por la venta de una casa. Copia de los recibos los entregué al Tribunal. Pensé que todo dejaría de ser un problema, pero se convirtió en una pesadilla.

Debido al terremoto en el año 2010 me atrasé en el pago de tres cuotas del crédito con el cual el Banco de Chile había repactado mis deudas y fui demandada por más de 50 millones de pesos.

Le pido perdón a mis hijos y a mi marido. Ellos son las principales víctimas de esta situación. Con tanto esfuerzo habíamos comprado esa primera casa y sólo nos quedaba un par de años para terminar de pagarla. Tomar la decisión de estudiar envió todas las deudas a las nubes.

Cuando me iba bien no hubo problemas con el Banco, pero al primer traspié la situación cambió absolutamente. El Banco de Chile no quiso renegociar mi deuda, con dos casas de respaldo y el aval de CORFO en mis créditos de estudio y prefirió enviarme a Socofin, cerrar todas mis Cuentas y Líneas de Crédito y acelerar mis compromisos que tenía vigente con ellos.

En el año 2006 el banco repactó todas mis deudas unilateralmente con un pagaré de 52 millones de pesos. He solicitado a la Superintendencia de Bancos e Instituciones Financieras (SBIF), al Servicio Nacional del Consumidor (Sernac), así como a los Tribunales de Justicia, una revisión de la liquidación de mis créditos originales, ya que ésta fue irregular, poco transparente y unilateral, lo que no ha sido aceptado. En el 3° Juzgado Civil de Concepción está la causa C-3653-2012 donde solicito que el Banco de Chile rinda cuenta, la cual no ha avanzado.

He sido demandada por una ficción, ya que nunca recibí el dinero de dicho pagaré, los 52 millones de pesos y sólo fue una acción del Banco de Chile y Socofin, en la cual fueron juez y parte. Sólo me entregaron $ 900.000 como remanente.

Pese a lo anterior, el Banco de Chile rematará mi casa injustamente. Expongo mi caso para que se tenga presente que es urgente legislar para poner límites al anatocismo y la usura bancaria, así como a la asimetría de poder en la que nos encontramos los deudores bancarios.

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