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Fracaso de primarias parlamentarias y factor Longueira son detonantes de la jugada

Velasco amenaza “la nueva mayoría” de Bachelet y busca resquicio legal para bajarse de primarias

por 3 mayo, 2013

Velasco amenaza “la nueva mayoría” de Bachelet y busca resquicio legal para bajarse de primarias
Todo indica que la renuncia de Golborne y la proclamación de Longueira como carta presidencial de la UDI fue lo que despertó la “tentación” en Velasco y su equipo. Varias apuestas ya corren a favor de que el ex ministro UDI ganará al RN, Andrés Allamand y si a eso se suma que Michelle Bachelet será la candidata única de la oposición, “nadie puede hacerse el ciego” —reconocen en el entorno de Velasco— del contundente margen de votos de centro que quedan sin un abanderado que le sea afín.
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De verdad nadie se esperaba el golpe en la mesa que en la tarde de ayer dio el candidato presidencial, Andrés Velasco, con su “amenaza” de bajarse de la primaria presidencial del 30 de junio y competir hasta la primera vuelta de noviembre, a pesar que sólo 48 horas antes estuvo junto al resto de la oposición en el Servicio Electoral inscribiéndose para dicho proceso en el marco del pacto Nueva Mayoría. Es que junto a las duras críticas públicas que el abanderado independiente esbozó por el fracaso de la Concertación y el PC para ir a primarias parlamentarias, es indiscutible que la irrupción del histórico de la UDI, Pablo Longueira en la carrera a La Moneda, abre un nuevo escenario político, donde el electorado de centro —huérfano del renunciado Laurence Golborne— se transforma en un atractivo botín que queda a la deriva a partir de julio.

A media tarde comenzó el rumor sobre la posible bajada de Velasco de las primarias. En un duro comunicado habló de las “funestas decisiones” de la oposición de no lograr un acuerdo para las primarias parlamentarias, que eso “atenta con lo que fundamenta esta candidatura: abrir espacios a la participación de la cultura progresista más allá de los partidos, abandonar las malas prácticas de la política y avanzar en la mejorar la calidad de nuestra democracia”. Recalcó que las primarias parlamentarias eran claves, que eran “para ampliar la democracia, significaba ceder espacios para que la gente definiera. Simplemente no estuvieron disponibles (…) no quiero que mi candidatura avale o sea cómplice de estos errores que dañan la reputación de la política en su conjunto”.

Esas fueron las explicaciones públicas. Pero todo indica que la renuncia de Golborne y la proclamación de Longueira como carta presidencial de la UDI fue lo que habría despertado la “tentación” en Velasco y su entorno. Varias apuestas ya corren a favor de que el ex ministro UDI ganará al RN, Andrés Allamand y si a eso se suma que Michelle Bachelet será la candidata única de la oposición, “nadie puede hacerse el ciego” —reconocen en el entorno de Velasco— del contundente margen de votos de centro que quedan sin un abanderado que le sea afín.

Desde la oposición e incluso desde el propio comando de Bachelet se chequeó el asunto directamente con el Servel para saber a qué atenerse. Por ahora el escenario no sería favorable a Velasco, ya que en el caso que pueda bajar su candidatura a las primarias a través de algún resquicio legal, su gran problema sería el “pacto” y el compromiso legal que a través de él adquirió Velasco de acatar el resultado de la primaria presidencial del 30 de junio. Con ello, explican, estaría imposibilitado de inscribirse después para la primera vuelta. Para deshacer ese compromiso legal que establece el pacto, necesita la “venia” de los otros concurrentes de Nueva Mayoría y que en su conjunto accedan a darlo por terminado, lo que claramente no sucederá.

Cuando se habla de Longueira, se trata de un histórico del gremialismo, la derecha más dura, la que hasta el final fue pinochetista, una gran diferencia con Golborne que comparte en gran medida el ideario gremialista, pero que con su sonrisa, cantando Quilapallún y Los Jaivas, un discurso que valoraba la meritocracia y sin militancia política, podía captar votos de centro y apolíticos.

Trascendió que en sectores del empresariado no miraron con los mejores ojos la irrupción de Longueira y que teniendo sólo como alternativa viable a Bachelet, habría más de uno dispuesto a respaldar una candidatura alternativa hasta noviembre y así no entregar desde ya un cheque en blanco a la ex mandataria. De toda la oferta de presidenciables, Velasco ciertamente cumple con los requisitos de este sector y tiene los contactos: economista, ex ministro de Hacienda, una carta conocida por los empresarios.

Teleserie legal

A las 19:00 horas Velasco se reunió ayer con su equipo de asesores más estrechos en su comando de calle Las Urbinas, para analizar precisamente sus opciones. Después de casi dos horas, dejó en suspenso su decisión, básicamente porque tendría que buscar una salida legal a su bajada de las primarias, ya que por ahora está “amarrado”, pues si bien son voluntarias en el sentido que a nadie se le obliga a inscribirse ni ir a votar, ahora están reguladas por ley.

Inicialmente en la oposición cundió la preocupación, conscientes que estaban en un muy mal momento ante del fracaso del acuerdo para realizar primarias parlamentarias y que esto podría transformarse en una verdadera pesadilla. Ayer en la tarde nadie sabía a ciencia cierta si la ley lo facultaba para bajarse, circularon varias interpretaciones legales, las mismas que el equipo asesor de Velasco reconocía que estaban estudiando e incluso, no descartaron la posibilidad de juntarse con el Servel en las próximas horas para aclarar las dudas.

Desde la oposición e incluso desde el propio comando de Bachelet se chequeó el asunto directamente con el Servel para saber a qué atenerse. Por ahora el escenario no sería favorable a Velasco, ya que en el caso que pueda bajar su candidatura a las primarias a través de algún resquicio legal, su gran problema sería el “pacto” y el compromiso legal que a través de él adquirió Velasco de acatar el resultado de la primaria presidencial del 30 de junio.

Con ello, explican, estaría imposibilitado de inscribirse después para la primera vuelta. Para deshacer ese compromiso legal que establece el pacto, necesita la “venia” de los otros concurrentes de Nueva Mayoría y que en su conjunto accedan a darlo por terminado, lo que claramente no sucederá.

El artículo 12 b de la Ley de Primarias es claro: “Sólo se podrá dejar sin efecto este pacto electoral antes del vencimiento del plazo para declarar candidaturas”, también dispone que es necesario que “exista acuerdo unánime” entre los integrantes del pacto, lo que debe ser “comunicado al Director del Servicio Electoral, mediante una declaración suscrita por los presidentes y secretarios de los partidos políticos y por los independientes de que se trate, antes del vencimiento del plazo para declarar candidaturas”.

Está la posibilidad que se acoja a la ventana de ciertos días que se da en la ley. Esto es, desde que venció el plazo de inscripción de candidaturas y pactos la medianoche del 1 de mayo hasta el lunes 6, cuando el Servel dé el visto bueno a cada postulación y de ahí, al jueves 9, cuando se deben publicar en el Diario Oficial las resoluciones de las candidaturas aceptadas y rechazadas por el servicio. A partir de ese día y dentro de los cinco siguientes, el reglamento de primarias establece la posibilidad de recurrir al Tribunal Calificador de Elecciones (Tricel), el que sería un espacio donde Velasco podría intentar retractarse de su candidatura, pero nuevamente topa con el compromiso legal de acatar las primarias.

Las grietas

Cuando Bachelet llegó a Chile habló fuerte y claro de querer gobernar con una nueva mayoría, política y social; puso acentos en la necesidad de terminar con las prácticas de acuerdos entre cuatro paredes y legitimó las primarias y la participación ciudadana. Si hasta el lunes la que estaba en tela de juicio era la derecha, por las formas y el fondo con la caída de Golborne, cual boomerang los dardos se volcaron a la oposición, cuando el 1 de mayo fue incapaz de sellar el acuerdo de primarias. Esto, a pesar que la propia Bachelet había defendido públicamente la importancia de ese proceso, al tiempo de reafirmar la necesidad de incorporar a figuras emergentes como Giorgio Jackson y su Revolución Democrática.

En la oposición dicen que no hay un solo villano en el fracaso de las primarias parlamentarias, que hay cuotas de responsabilidad repartidas, pero que además en la práctica, el problema de fondo era que el acuerdo parlamentario “está aún verde” y había incertidumbre en un grupo de distritos en que no se harían primarias, pero que no estaban cerrados en las negociaciones.

Como sea, Bachelet ayer acusó recibo del mal pie en que la dejó la oposición a la cual convoca. "Me parece que lo que hemos visto es una mala señal para la ciudadanía, que ningún pacto político vaya a usar el mecanismo de primarias para resolver quiénes serán sus candidatos en la elección parlamentaria (…) la nueva mayoría no se agota en los partidos, implica la necesidad de poder abrir, no excluir.  Una nueva mayoría lo que plantea es que requiere la participación activa de muchas más personas, por supuesto de partidos políticos, pero también de actores sociales, independientes, personas que comparten esta necesidad de un nuevo Chile".

En el entorno de Bachelet, en la oposición y en el PS ayer hacían el mea culpa de rigor, se coincidía en que el costo lo pagarán “en un 100% los partidos”, que quedó en entredicho el discurso inclusivo que se desplegó el último año. Es más, acorde con ello, también se coincidía que la principal consecuencia de esto es que se genere una “mayor distancia de ella con los partidos, la diferencia está en que ahora y a diferencia del 2005, sabe lidiar mejor con ellos”.

Todos apuestan a que sí habrá una lista parlamentaria unitaria de la oposición para las elecciones de noviembre, lo cual no se puede descartar, ya que quedan tres meses antes que se venza el plazo legal del 30 de julio para inscribir a los aspirantes oficiales y definitivos al Congreso. El punto es que esa plantilla otra vez se elegirá entre cuatro paredes, sin la prometida participación y con el riesgo –agregan en la oposición- que de entramparse las negociaciones, deba ser Bachelet y nadie más que ella la que deba mediar para buscar una salida, salpicándose ahí con los problemas de los partidos.

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