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Intenso despliegue de la Presidenta y su ministro para poner fin a roces y turbulencias

Atrás sin golpes: la “pax romana” que acordaron Burgos y Bachelet

por 20 agosto, 2015

Atrás sin golpes: la “pax romana” que acordaron Burgos y Bachelet
Lo más relevante de la conversación privada entre ambos es que la Presidenta y su ministro efectivamente se “reconciliaron” en esa reunión, aunque se recalca que el “abuenamiento” es de orden estrictamente político, por necesidad, ya que un quiebre sin retorno entre ambos ponía en jaque a La Moneda, hacía más cuesta arriba la opción de repuntar para la administración bacheletista e instalaba a la DC en una incómoda posición en el oficialismo.
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No fue una, sino tres las conversaciones que el lunes tuvo la Presidenta Michelle Bachelet con su ministro del Interior, Jorge Burgos, después de dos semanas llenas de interpretaciones, tensiones, mensajes por la prensa y señales políticas que hicieron crujir La Moneda. Todas eran necesarias, recalcan en La Moneda, pero una en particular, la privada, esa a solas los dos y en un tono de verdadera confianza fue el diálogo que permitió establecer entre ambos los términos del acuerdo para dar una salida política y comunicacional consensuada al incómodo capítulo postcónclave que dejó en evidencia la fricción entre la Mandataria y su secretario de Estado por el gallito interno entre el reformismo presidencial y la gradualidad ministerial del realismo sin renuncia.

El sábado 15 de agosto en la mañana, Bachelet aterrizó en Santiago tras su gira por El Salvador y México, pero no habló con el ministro Burgos durante el resto del fin de semana. Aún enturbiaba el clima político del oficialismo la polémica entrevista que la Mandataria había dado a La Tercera el domingo anterior, donde aseguró que estaban equivocados los que entendieron que la llegada de Burgos era para cambiar el rumbo de su Gobierno. También contribuyó al clima el desfile que hizo la Concertación con sus máximos exponentes –los ex Presidentes Eduardo Frei y Ricardo Lagos y el ex ministro José Miguel Insulza– ante el ministro del Interior, lo que fue visto y entendido por todo el oficialismo como una demostración de fuerza interna.

Si en esos días de la semana pasada el titular de Interior quedó descolocado y molesto, lo cierto es que la Presidenta no tuvo un arranque en la entrevista, sino que dijo lo que quería plantear públicamente. El corto circuito fue real entre ambos y, por eso, todas las miradas en Palacio estaban puestas en esa conversación privada del lunes, que era considerada como “decisiva”, para poner realmente las cartas sobre la mesa, hablar con franqueza y ordenar el cuadro interno en el Gobierno.

Los detalles de cómo y en qué momento exacto fue la reunión, se mantienen en reserva, como buena parte del contenido de la cita. Pero en La Moneda explican y confirman que los frutos de ese diálogo han estado a la vista estos días, que a ello responde la entrevista que el ministro Burgos dio a Radio Cooperativa –emitida ayer a primera hora de la mañana pero grabada el martes 18 en la tarde–, donde insistió en que se sentía “absoluta y cotidianamente” respaldado por Bachelet, por los partidos y la Nueva Mayoría, y donde aseguró que la Presidenta estaba previamente notificada de la visita de Lagos Escobar a Palacio en su ausencia, que nunca fue sorprendida por esto y que jamás había tenido la sensación íntima de querer irse del Gobierno en estos días. Que eso había sido una “especulación periodística”.

 Los detalles de cómo y en qué momento exacto fue la reunión, se mantienen en reserva, como buena parte del contenido de la cita. Pero en La Moneda explican y confirman que los frutos de ese diálogo han estado a la vista estos días, que a ello responde la entrevista que el ministro Burgos dio a Radio Cooperativa –emitida ayer a primera hora de la mañana pero grabada el martes 18 en la tarde–, donde insistió en que se sentía “absoluta y cotidianamente” respaldado por Bachelet, por los partidos y la Nueva Mayoría, y donde aseguró que la Presidenta estaba previamente notificada de la visita de Lagos Escobar a Palacio en su ausencia, que nunca fue sorprendida por esto y que jamás había tenido la sensación íntima de querer irse del Gobierno en estos días. Que eso había sido una “especulación periodística”.

“Las palabras del ministro en la radio demuestran que esa conversación con la Presidenta tuvo un efecto y un desenlace positivo”, sentenció un alto asesor de La Moneda. Una forma consensuada, agregaron otros en Palacio, de dar una salida comunicacional a este tenso capítulo y así poder dar vuelta la página.

Eso fue posible, recalcan en el Gobierno, porque lo más relevante de la conversación privada es que la Presidenta y su ministro efectivamente se “reconciliaron” en esa reunión, aunque se recalca que el “abuenamiento” es de orden estrictamente político, por necesidad, ya que un quiebre sin retorno entre ambos ponía en jaque a La Moneda, hacía más cuesta arriba la opción de repuntar para la administración bacheletista e instalaba a la DC en una incómoda posición en el oficialismo. Sabido es que Burgos no pertenece al círculo de extrema confianza ni afectivo de la Mandataria y, por eso, se hace la diferencia en que la reconciliación no fue en ese ámbito. Pero que, a pesar de eso, ambos tuvieron un diálogo franco que permitió zanjar de buena manera el problema.

No es que Bachelet y Burgos no hablaran antes, han tenido muchas conversaciones políticas desde que el 9 de mayo la figura DC asumió como ministro del Interior, pero –reconocen en Palacio– no habían tenido un diálogo a fondo, honesto, donde quedara bilateralmente la cancha rayada. Razón por la cual estaría el compromiso mutuo de que no existan futuras “quitadas de piso ni públicas ni privadas” o algún gesto que se le parezca.

En el contexto de esos términos acordados para el abuenamiento se entiende y enmarca el que Bachelet decidiera llamar al ex Presidente Lagos para despejar dudas sobre la molestia que le habría causado su despliegue en Palacio la semana pasada, que tuvo mucho aroma a cátedra pública de cómo gobernar. No es casual que se filtrara ese llamado telefónico, que la propia Mandataria estuviera de acuerdo en que se supiera, porque es concebido como parte de la fórmula y una señal concreta para ir cerrando los flancos abiertos.

Además, el martes la Mandataria pidió públicamente a sus huestes terminar con los “conflictos artificiales” y ayer solicitó “no ser negativos” ante la gradualidad de la gratuidad en educación: “Esta es una muy buena noticia para todos porque ya es un logro innegable que desde el año 2016 miles de jóvenes van a poder estudiar en la educación superior totalmente gratis, porque hay gente que tiene becas, pero que no cubren el 100%".

Cuatro más una    

Aparte de esa conversación bilateral y reservada entre Burgos y Bachelet, el lunes otra reunión también permitió ordenar las cosas al interior de Palacio: la de la Mandataria con su comité de ministros políticos –Burgos, Nicolás Eyzaguirre (Segpres), Rodrigo Valdés (Hacienda) y Marcelo Díaz (Segegob)–, previo a la ceremonia que esa mañana se realizó en La Moneda para promulgar la ley de fortalecimiento del Ministerio Público.

Públicamente el ministro Burgos dijo esa mañana que “fue una reunión habitual de comité político, bien”, pero con el correr de las horas y a la luz de las señales que se han visto en Palacio, el encuentro tuvo mucho –explicaron altos asesores de la administración bacheletista– de “conversación en serio” para sumar puntos a los términos del ordenamiento interno de La Moneda. Este apunta a una resolución “práctica y necesaria”, que es que la única manera efectiva de llevar este Gobierno hacía adelante, con la Presidenta más los cuatro ministros políticos.

Así, explicaron en el Gobierno, se hizo el reconocimiento del error estratégico que se había cometido al tomar el camino de desplegar a la llamada dupla “Burgos-Valdés” como fórmula para aterrizar públicamente el realismo sin renuncia del programa ante el escenario económico de estancamiento, porque en todo momento ambos ministros aparecieron enfrentados a la Presidenta Bachelet en vez de allanar efectivamente el camino para la gradualidad de las reformas.

La resolución de aplicar la “fórmula 4+1” como modelo para gobernar implica –agregaron– que se estableció y acordó que no existe espacio, cabida ni posibilidad para zanjar ningún tipo de alianza política más pequeña que la pactada por la Mandataria con sus cuatro ministros del comité político. “Fue un acuerdo de sensatez”, reconocieron en La Moneda.

En ese cuadro, Burgos se refuerza y establece como el jefe de ese equipo de ministros, se ordena más aún quien, cómo y cuándo harán las vocerías de temas puntuales y se obliga a una mayor coordinación interna que la desplegada hasta ahora, que no ha sido mala –advierten–, pero si insuficiente.

Así se entiende el desmarque del ministro de Hacienda de la llamada dupla, cuando la semana pasada dijo que era un mito urbano, lo que en la Nueva Mayoría fue entendido como un punto de inflexión relevante; también que el lunes postcomité político y ceremonia de promulgación saliera de motu proprio el ministro Eyzaguirre al patio de La Moneda para hablar con la prensa –cosa muy poco habitual– para descartar de plano las versiones que apuntaban a que él había operado con Valdés para terminar con la dupla con Burgos y, de paso, negó que existieran tensiones entre sus pares del comité político.

“Tenemos un solo mandato de la Presidenta: trabajar unidos, tratar de llegar al máximo de consenso entre nosotros cuatro y cualquier diferencia es zanjada por la Presidenta de la República”, afirmó Eyzaguirre el lunes.

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