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Ex ministro aterriza allí en medio de su complejo rol en financiamiento irregular de la política

Los antecedentes académicos de Peñailillo para estar en FLACSO

por 19 noviembre, 2015

Los antecedentes académicos de Peñailillo para estar en FLACSO
Este medio revisó los méritos académicos del ex ministro del Interior y no encontró libros ni publicaciones en revistas indexadas o afines. Solo se registran sus dos grados universitarios: ingeniero comercial de la Universidad del Bío Bío y magíster en Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.
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Luego de su sonada salida del Gobierno tras conocerse los pagos que recibió de la empresa Asesorías y Negocios (AyN) de Giorgio Martelli, además de ser acusado de ejercer presiones al Servicio de Impuestos Internos (SII) para impedir que se investigara a SQM, el ex ministro del Interior Rodrigo Peñailillo volvió a la arena pública como investigador de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

El desembarco de Peñailillo en Flacso se da en momentos en que recibe estrecha asesoría política de Enrique Correa, quien es parte del Consejo Académico de la institución y muy cercano al director de esta, Ángel Flisfisch. Allí busca capear los casos de financiamiento irregular de la política, donde aún no es querellado por el SII, pese a los antecedentes que obran en la investigación.

Según una fuente que trabajó en Flacso, el objetivo de fondo tras su llegada a la ONG es “ubicarle una cancha de aterrizaje” al ex ministro de Interior, “para evitar que caiga en la desesperación producto de lo que considera ataques de Ana Lya Uriarte, a quien se apunta por la información trascendida de que se había enriquecido personalmente con los dineros de SQM. Esto fue un aterrizaje en un lugar que no es una institución pública pero que sí recibe financiamiento público para sus investigaciones. Es una forma indirecta de pagarle un sueldo y además es una buena jugada, porque Flacso le da cancha para tener cierto nivel de aparición y contacto con personas del mundo político”.

Sin embargo, el director del organismo, Ángel Flisfisch, señala que la incorporación de Peñailillo se debe a que “está en un proyecto que se está elaborando, ya que nosotros estamos trabajando en temas de regionalización y además lo consideramos porque fue ministro del Interior”.

Méritos académicos

Flacso es reconocida por ser una institución ligada a la investigación en el mundo de las Ciencias Sociales. De hecho, el perfil de su equipo está marcado por currículos académicos con nutrida experiencia en ese ámbito. La mayoría de sus integrantes, además de ostentar estudios de postgrado, ostentan publicaciones en revistas académicas y experiencia en la investigación de temáticas vinculadas a Derechos Humanos, de la mujer y otros.

Este medio revisó los antecedentes académicos del ex ministro del Interior y no encontró libros ni publicaciones en revistas indexadas o afines. Solo se registran sus dos grados universitarios: ingeniero comercial de la Universidad del Bío Bío y magíster en Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid.

Según una fuente que trabajó como investigador en Flacso durante varios años, “la categoría de profesor investigador, o profesor asociado, la entrega el Consejo Académico de Flacso. Tienen que presentar tus antecedentes para que sean evaluados por el consejo y no son muchos los que ostentan esa categoría. Peñailillo no va en esa categoría. Va en la de consultor, quizás lo podrán revestir un poco, pero no está en la jerarquía académica de investigador. No le podrían dar esa credencial”.

El currículo académico de Peñailillo contrasta con el que exhiben otros investigadores. Es el caso de Carlos Portales, quien ha publicado diversos libros y artículos en revistas académicas, como: Economía de EE. UU. y América Latina, ¿Tiene México viabilidad sin los Estados Unidos?, Desafíos para la política exterior en las próximas décadas: Chile y la región en un mundo global. Portales es Licenciado en Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad de Chile, Magíster en la Universidad de Stanford, California, EE.UU., además de ex embajador de Chile en México.

También está Juan Espinosa, Ingeniero Civil de la Universidad de Chile, con un magíster y doctorado en la Universidad de Cronell, New York, EE.UU., ex embajador representante de la OEA en Chile y embajador de Chile en Holanda. Espinosa ha escrito libros como Economic Democracy (Academic Press, New York, 1978 y 1981) y su versión en español Democracia Económica (Fondo de Cultural Económica de México, 1984) y Hacia una Economía más Humana (Editorial Nuevas Letras, y LOM, Santiago, Chile, 1993), entre otros.

Según una fuente que trabajó como investigador en Flacso durante varios años, “la categoría de profesor investigador, o profesor asociado, la entrega el Consejo Académico de Flacso. Tienen que presentar tus antecedentes para que sean evaluados por el consejo y no son muchos los que ostentan esa categoría. Peñailillo no va en esa categoría. Va en la de consultor, quizás lo podrán revestir un poco, pero no está en la jerarquía académica de investigador. No le podrían dar esa credencial”.

Lo anterior choca con la versión de Flisfisch: “Quienes le informaron eso desconocen absolutamente la organización de la Sede Chile de Flacso. Dada su modesta magnitud, la sede se gobierna en términos de una interacción personal entre el director y quienes trabajan en ella, y la incorporación de personas se produce básicamente en términos de encuentros en el contexto de redes académicas o contactos personales”.

El Consejo Académico de Flacso está compuesto por seis miembros. Está su director, histórico militante PPD, Ángel Flisfisch, así como Correa, quien fue director de la ONG en 1997, tres años después de haber dejado su cargo como ministro secretario general de Gobierno, dando inicio a su oficina de consultoría, Imaginacción. Además de este último, hay otros dos ex MAPU: Carlos Catalán –miembro del directorio de Imagen País y Banco Estado, y ex Canal 13– y Álvaro García (PPD), ex Segpres de Ricardo Lagos, que se vio involucrado en el caso Inverlink por ser presidente de la aseguradora Le Mans. También se cuenta el ex Segpres de Eduardo Frei Ruiz-Tagle y prohombre de la Concertación, Genaro Arriagada (DC). Finalmente, está Isabel Torres, historiadora, y miembro de la  Comisión Bicentenario entre 2003 y 2008,  durante los gobiernos de Lagos y Michelle Bachelet.

Flisfisch señala que Peñailillo trabajará “en las mismas condiciones que los restantes investigadores e investigadoras” de la institución. “¿Cuál es la razón o el motivo de su preocupación por el estatus laboral del señor Rodrigo Peñailillo?”, se pregunta el director.

El aterrizaje de Peñailillo ha generado ruido al interior de la institución. Cercanos al centro de investigación sostienen que hay preocupación por su incorporación al equipo, pero dudan que esto cambie radicalmente la dinámica y la línea investigativa que ha imperado desde comienzos de la transición, hace 25 años.

Esto, debido a que Flacso fue sometida a un proceso de privatización –el mismo que vivió la educación en general de la mano de la Concertación–, lo que redujo considerablemente su presupuesto, debido a la implementación del autofinanciamiento. A esto se suma la constante llegada de ex personeros de Gobierno, que solo tendrían cercanía política con los directivos, lo que en opinión de las mismas fuentes ha llevado a que su potencialidad en el ámbito de la investigación se vea mermada.

El factor Mapu

Los orígenes de Flacso se remontan a 1957, cuando nace como una “iniciativa de la UNESCO y algunos gobiernos de la región con el principal objetivo de promover las ciencias sociales en América Latina y el Caribe”, según consignan en su página. Después del golpe de 1973, el organismo dejó de recibir el apoyo financiero del Estado y pasó a ser una institución no gubernamental.

Tal como escribe Esteban Valenzuela en su libro Dios, Marx... y el MAPU (Lom, 2014), “la FLACSO no pudo ser suprimida en 1973, al ser patrocinada por un organismo internacional, lo que permitió al grupo de intelectuales del MAPU-OC –MAPU Obrero Campesino– hacer contracultura autoritaria, formar nuevos dirigentes y animar la “renovación socialista”: Manuel Antonio Garretón, Tomás Moulián, José Joaquín Brunner, Augusto Varas y Norbert Lechner.

Tras la llegada de la democracia en 1991, Flacso volvió a su estado inicial y tuvo un importante aporte en la creación de programas presidenciales. “La carrera electoral es tanto para derrotar a Pinochet como para ocupar poder en los gobiernos de la Concertación. El MAPU se ha desdibujado por su 'tercerismo' y por su apuesta en el PPD. La Democracia Cristiana cuenta con un 'Proyecto Alternativo' de Gobierno liderado por Alejandro Foxley. A su vez, el PS Renovado articuló centros académicos y ONGs con propuestas en lo programático (VECTOR, con Ricardo Lagos; Nuevo Chile, de Arrate; CESOC, de Viera-Gallo; FLACSO, con Brunner; todos ellos futuros ministros de la Concertación)”, escribe Valenzuela en el citado libro.

Sobre el financiamiento, Flisfisch explica que “Flacso se financia en términos de un aporte del Gobierno de Chile, donde recibe 94 mil dólares anuales”. Es decir, un poco más de $65 millones destinados para la investigación y elaboración de proyectos sociales. Lo que no alcanza para cubrir los costos que estos requieren en su totalidad, dicen quienes han trabajado en el organismo, por lo que tiene que buscar otras fuentes de recursos. “Necesita tener proyectos para financiarse y así quien consigue el financiamiento del proyecto es quien busca y decide por sus investigadores”, puntualiza una fuente que trabajó ahí.

Según estas mismas fuentes, durante la Presidencia de Piñera, Flacso atravesó una crisis, ya que “les cortaron el agua” y solo “les daban un recurso mínimo que había comprometido el Gobierno de Chile para que se mantenga”.

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