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Soterrado gallito de poder entre jefa de gabinete de la Presidenta y Paula Walker

Ausencia de Ana Lya Uriarte desata guerra fría en el segundo piso de La Moneda

por 9 mayo, 2016

Ausencia de Ana Lya Uriarte desata guerra fría en el segundo piso de La Moneda
“La licencia de Ana Lya ha generado alianzas internas”, explicó hace unas semanas un alto asesor de Gobierno, lo que fue confirmado por diversas fuentes de Palacio. En el segundo piso de La Moneda, explicaron en el Ejecutivo, hay dos conocidos bandos de poder: uno conformado por el actual círculo de hierro de Bachelet –que integran Uriarte, además de la jefa de prensa de la Presidenta, Haydée Rojas, y el director de políticas públicas de la Presidencia, Pedro Güell–, y el otro, en el que se encuentran Narváez, la ex jefa de la Secom, Paula Walker, y la directora de Programación, María Eugenia París.
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Una pugna de poder. Eso es lo que se generó en el segundo piso de La Moneda el último mes con la ausencia de Ana Lya Uriarte, la otrora poderosa jefa de gabinete de la Presidenta Michelle Bachelet, que desde el 4 de abril está alejada de sus funciones por una licencia médica. La abogada PS no atravesaba su mejor momento político antes de caer enferma y esa debilidad fue el caldo de cultivo para que durante estas semanas integrantes del antiguo círculo de hierro de la Mandataria, que sobreviven en Palacio, desplegaran un contragolpe interno para recuperar cuotas de influencia y poder en el seno de la administración bacheletista.

El lunes 4 de abril Uriarte presentó una licencia médica, inicialmente por 15 días. Ese día hubo un exagerado despliegue de parte de asesores de Palacio para explicar, ante todo aquel que quisiera escuchar, que la jefa de gabinete de Bachelet no había renunciado, sino que se encontraba enferma, gestiones que incluso se hicieron uno a uno ante las principales cabezas de varios medios de comunicación.

Tanto nerviosismo se entendió por el hecho de que las semanas anteriores, a finales de marzo, la jefa de gabinete estuvo en el foco de la polémica pública, debido a que el ex socio de Natalia Compagnon en Caval, Mauricio Valero, puso en tela de juicio la asesoría que la abogada PS había realizado a la empresa en el 2012, lo que llevó el espinudo caso una vez más a los patios de La Moneda y golpeó políticamente a Uriarte. A pesar de que tenía documentos para respaldar todo su trabajo y que tanto La Moneda como la Nueva Mayoría la apoyaron de manera pública, internamente dicha situación igual la debilitó políticamente, ya que no era el primer conflicto que protagonizaba en pocos meses, y muchos en el oficialismo recordaron en esos días el problema que tuvo con el ministro del Interior, Jorge Burgos, por ser una de las responsables directas de haberlo marginado a finales de diciembre del viaje presidencial a la Región de La Araucanía.

A solo unos días desde que se había materializado la licencia de Uriarte, ya algunas publicaciones –como la Revista Qué Pasa el 8 de abril– advertían de la preocupación de los cercanos a la abogada PS por su ausencia, por los rumores en el oficialismo, en los partidos, de que este permiso médico sirviera de telón de fondo ideal para darle una salida honrosa a la abogada PS, evitando así el costo político de sacarla.

Esa preocupación tenía un fundamento concreto. La Presidenta Bachelet decidió nombrar como la reemplazante de Uriarte, mientras durara su licencia, a Paula Narváez, la misma que ocupó originalmente el cargo desde marzo del 2014 hasta que, a mediados de ese año, se fue con pre y postnatal y que al regresar encontró a la abogada PS ratificada en el que era su puesto y ella destinada como “asesora de política de programación presidencial”.

La señal política de elegir a Narváez no fue menor y tampoco pasó inadvertida en Palacio, más aún cuando hasta antes de esto, Uriarte siempre fue reemplazada por una persona de su exclusiva confianza, la actual directora Sociocultural de la Presidencia, Paula Fortes, que cumplió esa tarea durante las vacaciones de verano. En esta ocasión, aseguraron en el gobierno, Fortes era nuevamente la carta de Uriarte para su reemplazo pero Bachelet decidió otra cosa, lo que al interior de Palacio fue visto como una señal de debilidad de la abogada PS y que alimentó las versiones de su posible alejamiento de su cargo.

En la propia Moneda explicaron que uno de los motivos que tuvo la Presidenta para optar por Narváez fue la falta de confianza en las capacidades de Fortes, debido a que en febrero literalmente no le respondió el llamado telefónico al Contralor General, Jorge Bermúdez, cuando este quiso avisar a la Mandataria que iniciaría una investigación sumaria al entonces administrador de Palacio, Cristián Riquelme, involucrado en el Caso Caval, lo que al final derivó en su salida del Gobierno a contrapelo de la voluntad de Bachelet.

Se suponía que entre el lunes 25 de abril y el martes 26, Uriarte se reintegraría a sus funciones. Ese domingo 24, la Presidenta Bachelet la visitó en su casa y, a pesar de las publicaciones en la prensa los días previos, en las que se aseguraba que la abogada PS estaba en óptimas condiciones, al punto que supuestamente estaba en permanente contacto con funcionarios de Palacio para estar al tanto de todo lo que ocurría en el Gobierno, finalmente alargó por otros quince días más su reposo médico.

Desde entonces Walker ha mantenido una mala relación con Uriarte, algo que es sabido entre los inquilinos de La Moneda, y su pérdida de poder la obligó a un notorio bajo perfil, bastante al margen de las decisiones presidenciales. Pero su estrecho vínculo con Narváez, alimentado en la campaña presidencial cuando compartieron oficina en el comando, al punto que ambas “se conocen y juegan” de memoria, le ha permitido –agregaron en Palacio– recuperar cierto terreno a través de la jefa de gabinete subrogante. Hay varios que ya advierten un contragolpe interno del antiguo orden del bacheletismo original o parte de este al menos.

Esta segunda licencia acaba esta semana, Uriarte debería regresar entre lunes y miércoles, algo que hasta el viernes 6 no estaba confirmado totalmente y, de concretarse, lo hará en un ambiente tenso, en el que no todos en La Moneda la extrañaron.

El contragolpe

“La licencia de Ana Lya ha generado alianzas internas”, explicó hace unas semanas un alto asesor de Gobierno, lo que fue confirmado por diversas fuentes de Palacio. En el segundo piso de La Moneda, explicaron en el Ejecutivo, hay dos conocidos bandos de poder: uno conformado por el actual círculo de hierro de Bachelet –que integran Uriarte, además de la jefa de prensa de la Presidenta, Haydée Rojas, y el director de políticas públicas de la Presidencia, Pedro Güell– y el otro, en el que se encuentran Narváez, la ex jefa de la Secom, Paula Walker, y la directora de Programación, María Eugenia París.

“Ha habido un contragolpe evidente de Paula Walker estas semanas para recuperar poder”, aseguraron en La Moneda. La ex jefa de la Secom fue por años pieza clave del círculo de confianza de Bachelet, hasta que las disputas con Rodrigo Peñailillo, cuando este era ministro del Interior, llevaron a que fuera defenestrada en marzo del 2015 de su posición. No salió del Gobierno, pero sí le quitaron las riendas de la estratégica Secretaría de Comunicaciones y fue relegada a una oficina en el segundo piso, como parte del equipo de estudios de la Presidencia.

Desde entonces Walker ha mantenido una mala relación con Uriarte, algo que es sabido entre los inquilinos de La Moneda, y su pérdida de poder la obligó a un notorio bajo perfil, bastante al margen de las decisiones presidenciales. Pero su estrecho vínculo con Narváez, alimentado en la campaña presidencial cuando compartieron oficina en el comando, al punto que ambas “se conocen y juegan” de memoria, le ha permitido –agregaron en Palacio– recuperar cierto terreno a través de la jefa de gabinete subrogante. Hay varios que ya advierten un contragolpe interno del antiguo orden del bacheletismo original o parte de este al menos.

En el Gobierno afirman que Narváez no actúa como una subrogante momentánea, sino que ha estado “totalmente empoderada” este mes en su cargo, que llama a los ministros, que ha pedido variados informes comunicacionales a distintos ministerios sobre temas claves para la administración bacheletista, como la gratuidad, para revisar las directrices establecidas, que demuestra que está al tanto de cada detalle. “La verdad es que no se notó para nada la ausencia de Ana Lya”, recalcó un alto asesor ministerial de La Moneda.

Son varios en Palacio los que explican que el reemplazo que ha hecho Narváez “ha sido para mejor”, que el cambio ha sido notorio, que “no genera anticuerpos en el comité político de los lunes” y que tiene una muy buena relación con los presidentes de partido de la Nueva Mayoría. “Devuelve las llamadas rápido, la relación con ella fluye natural, no se anda protegiendo”, recalcó uno de los involucrados en esas reuniones de los lunes.

Varias veces en La Moneda durante estas semanas han descartado que Uriarte se aleje de su cargo, que esta licencia sea una buena excusa para ello, y han puntualizado que efectivamente la abogada PS ha estado enferma, con una infección pulmonar de la que se ha recuperado más lento de lo que originalmente se pensó. En el Gobierno agregan que ella ocupa un lugar privilegiado de confianza con la Presidenta Bachelet, que siempre ha sido los ojos y oídos de la Mandataria en las reuniones y que su mayor aliado en Palacio sigue siendo el poderoso subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy. Ambos militan en la Nueva Izquierda del PS.

Pero otros en el pasado han estado en su lugar, como María Angélica Álvarez, la 'Jupi'; el ex jefe de la Secom en su primer gobierno, Juan Carvajal; el propio Peñailillo, que fue su brazo derecho y la figura con mayor poder hasta mayo del año pasado, cuando salió del gabinete; y la propia Walker. Y por eso hay quienes, si bien no se amarran con la posibilidad de que Uriarte salga del gobierno, tampoco ponen las manos al fuego respecto a que se mantenga en esa misma posición en el corto y mediano plazo.

“No hay reemplazos funcionales en La Moneda para personas como Pedro Güell, si él se va, no hay nadie que ocupe su lugar, él no tiene un equivalente, pero Paula Narváez sí ha demostrado este tiempo que es un equivalente absoluto de Ana Lya Uriarte”, sentenció una autoridad de Palacio.

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