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El amargo 21 de mayo de Bachelet

por 22 mayo, 2016

El amargo 21 de mayo de Bachelet
“La democracia chilena no es inmune a la fatiga ni a las malas prácticas”, dijo la Mandataria. Pero una vez que se confirmó el fallecimiento de Eduardo Lara, llovieron las condolencias públicas, arreciaron los cuestionamientos a la autorización de marchas, la alianza opositora al unísono demandó mayor dureza legislativa en materia de seguridad y desde la izquierda, voces como las de Camila Vallejo y Gabriel Boric pidieron no criminalizar la demanda social por culpa de un grupo de encapuchados
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Lo dijo el senador PS Carlos Montes en las escaleras del Congreso Nacional en Valparaíso: “Este es el mejor discurso, el más maduro”, aludiendo a la tercera cuenta pública que ayer dio la Presidenta Michelle Bachelet, en la que insistió en que la obra gruesa de su administración está instalada, destacó el papel protagónico que tiene la economía y se hizo cargo en extenso de la crisis de confianza y credibilidad que atraviesa a la clase política, a las instituciones, de ese divorció que existe entre la ciudadanía y las élites del país.

La idea del gobierno era precisamente marcar un punto de inflexión en este materia, pero todo ese esfuerzo político quedó eclipsado con la trágica muerte de Eduardo Lara. El trabajador de 71 años -que se desempeñaba como guardia-, murió asfixiado en un incendio causado por una molotov, mientras cumplía funciones de nochero en las oficinas del Consejo Municipal.

Casi a esa misma hora, Bachelet concluía su discurso ante el Congreso Pleno.

Si ya el año pasado el foco de atención estuvo en la violencia de las manifestaciones, pero sobre todo en la dura represión que hubo -graficada en el violento ataque que sufrió el estudiante Rodrigo Avilés, quien quedó al borde de la muerte después de ser golpeado por el chorro de un guanaco- esta vez la muerte de Eduardo Lara corrió aún más la línea.

El mensaje político

“El malestar social y la crisis de confianza se traslada a las calles, se produce un contraste que hace mucho daño al gobierno. Mientras la Presidenta trata de hacer un balance de metas cumplidas, incluso de la crisis de confianza, es muy contrastante con lo que termina sucediendo en las calles, es parcial, pero es una realidad que está mucho más en sintonía con la de un gobierno con una alta desaprobación”, sentenció el analista político Max Colodro.

La Mandataria habló explícitamente de un quiebre entre la ciudadanía y la élite, del desafío que implica restablecer la sintonía entre ambos. “Estoy consciente que las prácticas de muchos líderes, del mundo político y del mundo privado, inspiran desconfianza (…) los líderes recuperan la confianza de los ciudadanos cuando son enfáticos en rechazar la corrupción, las malas prácticas y, en particular, cuando ciñen su comportamiento a los más altos estándares éticos (…) La ciudadanía ha conocido hechos graves y no podemos minimizarlos con la excusa de que todos lo hacían. La justicia debe hacer su trabajo.

¡Pongámonos, de una buena vez, a la altura de nuestros ciudadanos y de nuestras obligaciones democráticas!”, dijo Bachelet en su discurso.

Destacó los avances de la Agenda de Probidad y Transparencia, elaborada en base a las propuestas que hizo la comisión Engel, como respuesta al impacto político que generaron los casos Penta, SQM y Caval, que dejaron al descubierto la oscura relación del dinero y la política, como los conflictos de intereses y los privilegios. “Ya son realidad leyes y reglas administrativas que apuntan al corazón de las malas prácticas. Todas las medidas administrativas de la Agenda están implementadas, 17 proyectos de ley ya están ingresados en el parlamento y siete de ellos ya han sido aprobados. La democracia chilena no es inmune a la fatiga ni a las malas prácticas, pero hemos mostrado que tenemos las herramientas para rediseñar las instituciones, ponerlas a tono con los tiempos, hacerlas más transparentes y representativas, y poner atajo a quienes quieren hacer trampa.

Hemos demostrado entre todos, que está naciendo una nueva democracia para el nuevo Chile”, sentenció la Mandataria.

“La Presidenta apuntó a recuperar confianzas, reconstruirlas, tras casi dos años imbuidos en casos de corrupción y escándalos”, destacó una alta autoridad de la Nueva Mayoría, conglomerado donde varios también leyeron y valoraron el querer marcar un hito, generar un punto de inflexión como cabeza del Estado, haciendo un reconocimiento del clima país de desconfianza con la clase política y las instituciones, el descredito de las élites. En el gobierno también reconocieron ese intento, el querer dar una señal clara a la gente, para recuperar confianzas, de que se escucha y se entiende el fenómeno político de cambio que hay en la sociedad.

“Ella constata lo que estamos viviendo como país, el término de un ciclo político, el fin de un ciclo con ciertas lógicas de hacer y financiar la política y el inicio de un nuevo ciclo, que debe estar marcado por el apego a la legalidad. De lo que habla la Presidenta es de recuperar las confianzas de los ciudadanos y también el rol que debe tener la política”, afirmó el presidente del PR, Ernesto Velasco.

No por nada ese punto fue una de las aristas que -a pesar de lo que sucedía en las calles de Valparaíso y del impacto por la muerte de Lara- trató de destacar el ministro vocero, Marcelo Díaz. “El llamado que ha hecho la Presidenta a tener confianza en el presente y en el futuro de Chile, a trabajar por restaurar la confianza de los ciudadanos y sus instituciones, más allá de la política, incluido el mundo de los negocios y la acción pública... creo que ahí hay un llamado enorme a todos a que asumamos la responsabilidad que tenemos con el presente y el futuro del país (…) lo que dijo la Presidenta en su inicio y al concluir el discurso, es que la confianza es el principal reto que enfrentamos. Se debe restaurar el aprecio de los ciudadanos por sus instituciones, así como recuperar la confianza en el futuro del país, creo que ese es el corazón del mensaje de la Presidenta de la República”.

 “La Presidenta apuntó a recuperar confianzas, reconstruirlas, tras casi dos años imbuidos en casos de corrupción y escándalos”, destacó una alta autoridad de la Nueva Mayoría, conglomerado donde varios también leyeron y valoraron el querer marcar un hito, generar un punto de inflexión como cabeza del Estado, haciendo un reconocimiento del clima país de desconfianza con la clase política y las instituciones, el descredito de las élites.

El presidente del Senado, Ricardo Lagos Weber también trató de rescatar ese punto. “En minutos que las confianzas están en el suelo, ella hace el llamado a levantar la mirada, a creer un poco más en nosotros mismos y ver que lo que hemos avanzado, nos permita plantearnos desafíos nuevos, como una constitución más participativa (…) Pueden faltar siempre cosas en un discurso, pero me quiero quedar con esa mirada positiva, porque ya no daba abasto que en la clase política nos siguiéramos disparando entre nosotros”.

Si bien todos a nivel parlamentario destacaron que la Presidenta hizo un diagnóstico crítico de lo que ha sucedido con los temas de transparencia, y la desconfianza que se ha generado hacia la élite, algunos apuntaron a la ausencia de un mayor énfasis en lo ocurrido en su propio sector, el impacto de los casos SQM y Caval en el oficialismo, una alusión de cómo estos hechos desencadenaron la caída sistemática del respaldo ciudadano a ella, su gobierno y sus reformas, que completó un año ya con menos del 30% de aprobación. "No fue lo directa que pudo haber sido", recalcó un diputado.

Media hora después de finalizada la cuenta pública, Bachelet cumplía con el ritual de la ceremonia en la Plaza Sotomayor en honor a los caídos en el combate naval de Iquique, pero a diferencia de otros años, esta vez no había gente en las calles. El tradicional desfile posterior no contó con público, no había nadie en las calles debido a los fuertes anillos de seguridad que se generaron en el sector que impidieron el paso. Es que unas cuadras más allá, seguía el enfrentamiento de encapuchados con carabineros, los bomberos eran atacados con piedras, mientras el subsecretario Mahmud Aleuy estaba en la calle supervisando el despliegue policial y lo mismo hacía el intendente de la V Región, Gabriel Aldoney.

Ministros y parlamentarios de todos los sectores hicieron sus balances del mensaje presidencial, pero una vez que se confirmó la muerte de Lara, llovieron las condolencias públicas, los cuestionamientos a la autorización de marchas. La alianza al unísono demandó mayor dureza legislativa en materia de seguridad y desde la izquierda, voces como las de Camila Vallejo y Gabriel Boric, pidieron no criminalizar la demanda social por culpa de un grupo de encapuchados. “Obvio que todo esto eclipsa todo lo que se trató de hacer”, reconoció una alta autoridad del oficialismo.

Este lunes se realizará un comité policial para analizar las falencias que hubo en el área de seguridad. Aunque desde el oficialismo varios ya apuntan a que más que endurecer leyes como piden la derecha desde ayer, el tema pasa por mejorar la operatividad de Carabineros y realizar un mejor trabajo previo de inteligencia policial. Advierten que esta semana estará marcada por un sinfín de declaraciones, propuestas de todo tipo y quienes “trataran de sacar provecho” político de lo sucedido, aludiendo al debate acalorado sobre el traslado del mensaje del 21 de mayo sin asumir que para eso debe ser cambiada la sede del Poder Legislativo.

Más que tijerales

Todo discurso de 21 de mayo tiene críticos, la lista de los temas y medidas ausentes siempre es larga. En el caso del mensaje de ayer, en la Nueva Mayoría dijeron que faltó una mención concreta sobre la situación en la región de la Araucanía, que no se dijo ni una sola palabra de la derogación de la Ley Reservada del Cobre, como respuesta al escándalo del “milicogate” y las acusaciones de enriquecimiento ilícito del ex comandante en jefe del Ejército, Juan Miguel Fuente-Alba.

Desde el propio gobierno algunos consideran que faltó “contundencia” en áreas claves como la economía, ya que si bien Bachelet puso el acento en que “sin crecimiento sostenido el progreso social termina siendo una ilusión”, como eje de acción de su administración estuvo lejos de ser un mensaje para el crecimiento económico como se dijo desde La Moneda los días previos al discurso, sin referencias concretas para contrarrestar la fuerte caída de la inversión.

Los parlamentarios transversalmente coincidieron en que el discurso de la Presidenta fue sobrio y sin pirotecnia e incluso, algunos destacaron el tono de “humildad” que demostró Bachelet. Es que los anuncios fueron más bien sectoriales, como el del proyecto para permitir legalmente que los padres tengan el espacio para acompañar a sus hijos menores de 15 años con enfermedades graves, la reforma al Sename, la insistencia en que al final de este gobierno habrá 22 hospitales nuevos construidos y modificar la actual ley de violencia intrafamiliar para que sancione todo acto de agresión contra la mujer, no solo en el seno de la relación de pareja.

La Mandataria destacó como logros importantes en los poco más de dos años que lleva en La Moneda, la implementación del Acuerdo de Unión Civil, la eliminación del sistema binominal y el paso a uno proporcional inclusivo, con lo que “se devolvió el poder del voto de los ciudadanos”, la agenda de probidad en relación a las campañas políticas, porque con ello “se va a poner el acento en el debate de ideas y no en el despliegue publicitario” y el inicio del proceso constituyente, que fue el punto más aplaudido por el oficialismo. De ese punto, Bachelet hizo una defensa cerrada, aseguró que está libre de manipulaciones, hizo un llamado a que “hagamos juntos la historia” y criticó a los que se quieren marginar, porque “se quedan abajo del carro de la historia” y, además, “le restan valor a sus propias ideas”, cuestionamiento que cayó como piedra en el grueso de la derecha que es la que precisamente ha optado por no participar en los cabildos ciudadanos.

En Chile Vamos criticaron que esas palabras de la Mandataria no estuvieron a tono con el espíritu unitario que trató de plasmar en esta cuenta pública y un parlamentario del sector, aseguró que con eso dejó demostrado donde está el verdadero “corazoncito” de Bachelet, mientras que uno de los dirigentes de la oposición acotó que este es el "último gran tema que puede defender para congraciarse" con sus seguidores más duros.

El hecho que la Presidenta optara por anuncios acotados y a destacar logros sectoriales concretos, pasa directamente por la premisa política que se impuso en La Moneda los últimos meses de que la obra gruesa del gobierno está instalada, lo que no convence del todo en el oficialismo, donde hay sectores que temen que esa sea una señal que la administración bacheletista “tiró la toalla” o como dijo en entrevista con T13, el abogado UDI, Gonzalo Cordero, que ahora quedan solo dos años de administración.

“El gobierno mandó el mensaje que el proceso el reformas estructurales llego a su fin, que ahora solo viene la consolidación e implementación, pero que ya no se debe esperar nuevos anuncios estructurales. Con el cierre de la obra gruesa, los pendientes que tiene ahora el gobierno son trabajo y delincuencia, va a necesitar un diseño político para enfrentar esos dos temas como prioridad ahora”, precisó Colodro a El Mostrador.

El timonel radical hizo un acápite en este punto de la obra gruesa. Si bien dijo que no se cuestiona la premisa, aseguró que lo dicho por la Presidenta no implica que las reformas se hayan terminado, menos cuando ante el Congreso Pleno garantizó que en materia de educación durante junio será enviado el proyecto pendiente para la educación superior. Que la tarea pendiente de La Moneda ahora es recuperar la agenda política, establecer un discurso ordenador y volver a tener las riendas de la iniciativa política.

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