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Centro del Senama en Puente Alto en la mira por graves irregularidades

Fiscalía investiga asilo de ancianos: abuelo habría muerto de hambre y viejitos no reciben sus pensiones

por 7 junio, 2016

Fiscalía investiga asilo de ancianos: abuelo habría muerto de hambre y viejitos no reciben sus pensiones
El viernes, un comunicado informaba que se le pondría término anticipado al convenio entre la institución pública y la Fundación AMSCA, que hace un año llegó a administrar la residencia de ancianos. La muerte de un hombre de 84 años que estuvo 9 días sin ser alimentado, de una anciana que fue aplastada por una puerta, un tetrapléjico cubierto de moscas por sus escaras, así como la contratación de gran parte de la familia del director de la Fundación, son parte de las denuncias y cartas que funcionarios y familiares enviaron por meses al Senama. Hoy el Ministerio Público investiga responsabilidades y posibles delitos, después que el mismo organismo estatal presentara la denuncia.
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“…Recordar es volver a encontrar /nuestro cuerpo olvidado /nuestro cuerpo /que mañana /también será un recuerdo /flotando en la memoria”.

Cuando hace 38 años Raúl González Figueroa escribió este poema, parte de su libro El espejo de los días, no sabía que sus palabras serían un reflejo de su propio final.

Durante años –hasta su muerte acaecida el 28 de abril a las 4 de la tarde–, su mente vagaba en el Alzheimer y sus recuerdos se suspendían apenas. Su cuerpo olvidado también resistía con fragilidad un largo historial de descuidos y maltratos.

Media hora antes de sufrir una falla orgánica múltiple, unida a una avanzada desnutrición y a una insuficiencia hepática que terminaron provocándole la muerte, funcionarios de la Seremi de Salud Metropolitana, constataban las precarias condiciones en que se encontraba el poeta de 84 años en la residencia que lo acogía desde hace unos meses: el Establecimiento de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM) Cordillera de los Andes, dependiente del Servicio Nacional del Adulto Mayor (Senama) y administrado por la Fundación “Agrupación Médica y Social Chile Ayuda” (AMSCA).

Así queda constancia en el acta emitida por los funcionarios de salud que visitaban el lugar, alertados por una serie de denuncias por irregularidades en el establecimiento liderado por la fundación de origen rancagüino, cuyo director es Antonio Lepe Valenzuela. El documento, registra que el anciano se encontraba “en evidente estado de desnutrición” y que no estaba recibiendo alimentación ni medicación desde el 19 de abril.

La brutal realidad es que Raúl González Figueroa habría estado 9 días sin comer.

Pero la muerte del poeta ganador del Premio Municipal en 1973, con su libro Angélica y las mariposas, pasó inadvertida para los funcionarios de la Seremi que todavía se encontraban en el recinto de tres pisos que puede albergar hasta a 98 ancianos, ya que inmediatamente después de su fallecimiento personal del lugar lo envolvió y lo llevó a una camilla en otra sala, donde lo mantuvieron hasta que terminó la visita un par de horas después.

El informe elaborado por la Seremi detalla que el anciano ni siquiera contaba con la sonda nasogástrica a través de la cual debían alimentarlo, a raíz de que él ya no podía hacerlo por sí mismo. Tampoco la vía perisférica para que le administraran medicamentos.

En Senama sospechan que, justamente, una de las causales de su fallecimiento podría ser la no asistencia e incumplimiento por parte de la Fundación AMSCA de las indicaciones de tratamiento para el anciano dadas por el Hospital Sótero del Río. Sospechas que son parte de una amplia denuncia interpuesta el 11 de mayo ante la Fiscalía Local de Puente Alto por parte de la institución dependiente del Ministerio de Desarrollo Social, que recoge testimonios, cartas, informes y diversas pruebas que hablan de una larga lista de irregularidades al interior del centro.

Las deficiencias constatadas por la Seremi, ese 28 de abril, incluían la falta de registros de administración de medicamentos a pacientes, falta de personal suficiente para el cuidado de los ancianos, así como una serie de problemas de higiene, lo que –entre otras observaciones– incidió en que se decretara la “prohibición de funcionamiento” del recinto, en el sentido de que no se podían ingresar nuevos residentes.

Pero los problemas y denuncias de los propios funcionarios del ELEAM Cordillera de los Andes, que apuntaban a las malas condiciones generadas por recortes administrativos y un progresivo deterioro de los servicios, atención básica y falta de insumos, se arrastraban meses antes de la fiscalización sanitaria y de la denuncia presentada por Senama ante el Ministerio Público, que describía que es posible detectar “posibles delitos al interior del establecimiento”, respecto a la muerte y condiciones médicas de varios adultos mayores. Entre ellos, Raúl González Figueroa.

La situación se tornó insostenible, por lo que hace casi 10 días Senama decidió terminar anticipadamente el convenio con la Fundación AMSCA, lo cual fue oficializado a través de un comunicado de prensa el viernes pasado: “Tras detectarse diversas irregularidades en el cuidado de las personas mayores a su cargo, como falta de personal adecuado, insuficiente alimentación (constatada por nutricionistas) y situaciones de incumplimientos en el plan de intervención aprobado por el Servicio”.

En la práctica, la fundación debe dar un pie al costado unas semanas antes de que se terminara el convenio, el próximo 30 de junio. En su reemplazo, asumirá la Fundación La Familia de María.

Para el director de Senama, Rubén Valenzuela, "cuando llegaron las denuncias las canalizamos por las vías que correspondían”. En ese tiempo, Valenzuela se desempeñaba como jefe de División de Gestión y Coordinación Territorial, y asumió su nuevo cargo a fines de abril pasado.

“Había denuncias con fotos de residentes con heridas. Pusimos en conocimiento a la dirección nacional del servicio –a cargo de la DC Rayén Inglés, que ha hecho público su interés de ser candidata a diputada–, se enviaron informes técnicos. Puedo informarte desde que asumí como director nacional. Creí necesario anticipar el término del convenio”. (**)

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Senama decidió terminar anticipadamente el convenio con la Fundación AMSCA, lo que fue oficializado a través de un comunicado de prensa el viernes pasado.

Todo en familia

El 1 de julio de 2015 y en convenio aprobado por trato directo, la Fundación Agrupación Médica y Social Chile Ayuda tomaba las riendas de la operación y ejecución del programa del ELEAM Cordillera de los Andes por un año, único recinto estatal de este tipo en la Región Metropolitana.

Según el contrato, Senama debía transferir a AMSCA $517.448.676, en cuatro cuotas trimestrales y sucesivas, monto relacionado con la cantidad de personas que puede acoger la residencia y que asciende a 98 cupos máximos. En caso de incumplimiento, la Fundación dejó una póliza de garantía por un 5% del monto total adjudicado. Garantía que hoy deberá reembolsar a la institución pública.

La llegada de los nuevos operadores, que venían a reemplazar la labor del Hogar de Cristo –a cargo del lugar desde su inauguración en 2013–, trajo cambios importantes en la casa de tres pisos ubicada en Santa Rosa 637 y en la vida de los ancianos que la habitaban.

Las cartas enviadas por apoderados de ancianos y trabajadores del ELEAM Cordillera denunciando cómo funcionaban las cosas, son decidoras.*

Es así como J.S., apoderado de una residente, señala que el traspaso desde el Hogar de Cristo a AMSCA “fue, por decir lo menos, caótico (…). Quiero señalar la disconformidad, de las asistentes, que se ven exigidas en sus labores, por la falta de personal, lo cual pude ver personalmente que, debido a esta situación, se ha producido un descuido hacia los adultos mayores, especialmente con los postrados. Muchas veces encontré residentes que no se les cambiaba el pañal, ya que estos eran limitados durante el día. Residentes que podían ser levantados, se dejaban acostados durante todo el día, soportando estos grandes calores. Esto lo menciono porque lo viví con mi señora”.

En su caso, para que su esposa recibiera una adecuada alimentación, él debía costearla y llevársela, porque, a diferencia del Hogar de Cristo, la nueva administración no incurría en ese tipo de gastos.

El anciano señalaba en su carta que, “con gran pena, quiero señalar que entre los meses de enero y marzo, alrededor de 9 adultos mayores han fallecido, y perdónenme, con esto no digo que los mataron, pero sí había mucho descuido hacia ellos, entre los cuales señalo a mi Señora que falleció el 10 de febrero de 2016”.

Fue justamente en ese mes cuando gran parte de los profesionales del ELEAM Cordillera de los Andes presenta su renuncia, como consecuencia de la serie de irregularidades existentes.

Entre las acusaciones que detallaban estos profesionales, destaca la sorpresa que provocó la llegada de un gran número de familiares de Antonio Lepe a cumplir tareas en el hogar de ancianos.

Su padre, Antonio Lepe Alegría, asumió como director administrativo.

Su hermana, Catherine Lepe Valenzuela, es la encargada de recursos humanos. Según diversos testimonios, su sueldo asciende a $1.950.000, lo que no fue posible constatar ni con Senama ni AMSCA. Ella reside en Rancagua, donde trabaja a honorarios en la Seremi de Salud de la VI Región por un sueldo bruto de $ 1.301.250.

El esposo de Catherine Lepe, Óscar Argomedo –que también es funcionario público en la Región de O’Higgins, en la Intendencia, donde su esposa trabajó anteriormente–, está como encargado de convenios.

En tanto, Marcela San Martín –quien según el personal es la pareja de Lepe Valenzuela, lo que él desmiente–, asumió como encargada de Bienestar. Según el testimonio de una ex funcionaria a través de una carta, que hoy se encuentra en manos de la Fiscalía, “cuando comenzó la gestión de AMSCA, a mí el director nacional Antonio Lepe me manifestó que Marcela vendría a realizar voluntariado y se encargaría de ornamentar el centro, hasta la reunión con Senama que nos enteramos de dicho cargo”.

Antonio Lepe Valenzuela aclara que ella es la “encargada de Protocolo y Ceremonial”, y que trabajó solo hasta abril. Además, explica que el único sueldo que es pagado con fondos de Senama es el de su padre como director administrativo.

“Todos los otros cargos que mencionas se pagan a través de la Fundación. Sus sueldos son por la Fundación, no plata del Estado”, dice.

Además, señala que los gastos que han realizado han sido autorizados por la División de Administración y Finanzas (DAF) de Senama: “A la fecha no hemos tenido ninguna observación en el tema financiero”.

Pero sí ha habido objeciones. En abril, Senama definió supervisar en forma directa y continua al ELEAM, contratando a dos profesionales para que revisaran las áreas de Salud y Administrativa.

Según un informe de evaluación de la administración del establecimiento, realizado entre el 16 de abril y el 11 de mayo, al menos hasta mediados de mayo no se había entregado una serie de documentos clave, entre los que se cuentan la nómina actualizada y completa de los trabajadores y sus contratos. Por lo que el documento mantenía y reiteraba que “la administración del ELEAM adolece de una [falta de] gestión eficaz y eficiente”.

La evaluación también mencionaba a un nuevo integrante de la familia de Antonio Lepe que recibía dineros por servicios. Se trata de su tía, Yolanda Valenzuela Cañete, a través del arriendo de su auto.

“Llama la atención que el automóvil arrendado para efectos de traslados de adultos mayores, se haya arrendado a un particular, que ha ido emitiendo las correspondientes boletas, pero no resulta conveniente la forma en que se ha definido este tema por parte de la administración. El valor pagado en enero y febrero alcanza a $ 2.900.000 mediante las facturas nº 8 y 9 emitidas por doña Yolanda Valenzuela Cañete”.

Y concluye que el valor “es excesivo para el tipo de vehículo sedan cuatro puertas, es poco adecuado para el traslado de adultos mayores en sillas de ruedas”. No solo eso. El automóvil no está disponible 24 horas para el traslado de los residentes y el costo anual equivale a la adquisición “de al menos dos automóviles similares al arrendado”.

El informe de gestión detecta una serie de otras irregularidades. Por ejemplo, “llama la atención que la fundación esté pagando a la empresa proveedora de alimentación, con fondos aportados por Senama, los almuerzos funcionarios, ya que esto es pagado en efectivo por cada uno de ellos cuando utilizan esta facilidad". Práctica que “de repetirse mes a mes, constituye claramente una anomalía, de gran efecto sobre la disponibilidad de recursos del ELEAM”.

Por otra parte, “de suma importancia es la evidencia verificada en el ELEAM que hay adultos mayores residentes con desnutrición o enflaquecidos y su evolución de deterioro o mejoría no está debidamente controlada o demostrada”.

Desde el parámetro de la salud, hay otros informes realizados por funcionarios de Semana que acreditan que “los procedimientos de salud no se realizan correctamente, ya que no cumplen con norma sanitaria. Las fichas de los residentes están desactualizadas, desordenadas, sin seguimiento. Los profesionales no cumplen en perfil de experiencia en trabajo de adultos mayores”. Además, “las duchas se encuentran en mal estado, se utilizan baldes para poder realizar el baño de los adultos mayores”. Así como que “en reiteradas ocasiones se observa que adultos mayores reclaman por atención médica, donde se indica que deben esperar”.

Antonio Lepe se defiende, y señala que está todo en regla y que han hecho una excelente administración pese a los pocos recursos con que cuentan, que asegura son insuficientes. “Nosotros recibimos poco más de 43 millones de pesos mensuales, y para la calidad y necesidades que exige Senama debería ser al menos 70 millones”. De hecho, explica, rinden mensualmente unos 51 millones de pesos, diferencia que asegura que sale de los bolsillos de la Fundación.

-¿Con qué se financia la Fundación?
-Nosotros también tenemos aportes de las universidades. Está considerado como buena práctica que vienen alumnos de universidades a hacer pasantías, internados, apoyando a diferentes gestiones donde aquí sacan un poco de recursos los trabajadores para poder subirles un poco el sueldo, porque son bajos lo sueldos que tengo.

Las irregularidades con las platas incluso irían más allá. Una carta enviada por una trabajadora social describe que “durante un fin de semana recibí una llamada por parte del director nacional de la Fundación donde solicitaba claves de las tarjetas bancarias de los adultos mayores que contaban con ahorros sin dar mayor explicación. Al regresar a trabajar me acerco donde él para obtener información y comenta haber retirado todos los dineros de las cuentas de los adultos mayores aludiendo 'tener' que pagar sueldos y de alguna manera necesitaba conseguir dinero. Manifesté mi malestar pero me obligó a mantener silencio”.

La forma en que se ha aplicado este sistema, también cuenta con observaciones en el informe de gestión, que señala que “esta materia constituye otra fuente de ingresos adicionales para la gestión de este ELEAM y se desconoce el uso o destino que se le ha otorgado a dichos recursos financieros, dado que no se ha visualizado en la poca y nada información proporcionada, donde figure como ingreso adicional a la suma de recursos que se utilizan en beneficio de los adultos mayores residentes del ELEAM. Especial mención es la situación que los profesionales contratados, por la Fundación, para desempeñarse en las actividades del ElEAM, no disponen de horas libres para ejercer docencia o supervisión. (…) Los contratos de trabajo de los profesionales claramente fijan un horario hasta las 17:30 o 18:00 horas, en consecuencia, se está dejando de hacer trabajo pagado por el ELEAM, en beneficio de la docencia o supervisión y en claro detrimento de los adultos mayores residentes”.

Que los montos entregados por el Estado para el funcionamiento del ELEAM son insuficientes, fue algo que también golpeó al Hogar de Cristo cuando estuvo a cargo del lugar. Gabriela Muñoz, directora ejecutiva zonal, explica que uno de los motivos por los cuales dejaron el ELEAM fue por un tema financiero. “Había una brecha entre la subvención entregada y los estándares con que trabajamos. Por adulto mayor eran 408 mil pesos mensuales lo que nos daban y en la práctica nos salía 600-700 mil pesos. Proyectando esta brecha se nos hacía insostenible porque ya tenemos 14 residencias en el país”.

Desnutridos

La mala alimentación que viven los ancianos en el ELEAM Cordillera de los Andes es relatada por una nutricionista del lugar, a través de una carta a Senama. La profesional explica que, al asumir el cargo en junio del año pasado, Antonio Lepe Valenzuela le comentó que los residentes en la noche recibían la cena y la botaban, “por lo que él no quería dar el servicio por el costo y que la crema Años Dorados del Programa Nacional de Alimentación Complementaria del Adulto Mayor (PACAM), serviría como cena para los adultos mayores, así como las colaciones diurnas y nocturnas, que para él era un gran gasto de dinero innecesario”.

La nutricionista, detalla que el Hogar de Cristo le dejó unos 60 tarros de alimento especial y de buena calidad, para residentes dependientes de una “fórmula polimérica para su alimentación por sonda nasogástrica (SNG)”. Cuando se acabó, Lepe Valenzuela se negó a comprar más y se continuó con el PACAM, que es un beneficio gratuito. Tampoco se aceptaron otras alternativas más baratas porque le decían que no estaban dentro del Presupuesto.

La bebida láctea incluida en el PACAM, “es un complemento para la alimentación del adulto mayor, pero no en forma permanente para los residentes con SNG y por eso que el reglamento sanitario de los alimentos los clasifica como tal (…) hasta el día de hoy la situación sigue igual, no hay utensilios para el lavado de manos, no hay guantes suficientes para realizar procedimientos, no hay matraces para alimentación por SNG, no tengo materiales necesarios para realizar evaluaciones nutricionales, tengo que depender de una universidad para que me entregue los materiales, porque ellos no quieren gastar dinero. El Sr. Lepe Valenzuela, por no pagar un poco más tiene restringidos los desayunos y onces, con solo una taza de té, leche o pan”. También se decidió que los adultos mayores tuvieran cena solo tres veces a la semana, y con respecto a la fruta, Lepe Valenzuela dijo que él se haría cargo, “la cual llegó solo una vez”, explica.

Por otra parte, agrega la profesional en su carta, “es totalmente denigrante que por llenarse los bolsillos no es capaz de hacerle la entrega del 15% correspondiente de las pensiones de los residentes”. Aludiendo a que, además de los montos que Senama da a la institución a cargo del lugar, esta cobra las pensiones de los abuelos y puede quedarse con el 85% para complementar los gastos, debiendo entregarles el 15% restante.

Son pensiones básicas solidarias en su mayoría, muy bajas. Pero, según diversos testimonios, desde que asumió AMSCA las platas se dejaron de entregar o se demoran meses en hacerlo.

El informe de gestión de Senama también detectó esto. De hecho, constata una falta de control y registro “que amerita una profunda revisión, ya que existen muchos reclamos y no existe un protocolo y menos un registro adecuado para los dineros de los residentes”. Según datos de marzo pasado, “a esa fecha no se había entregado a ningún adulto mayor o tutor el 15% de libre disponibilidad”.

Además, los bonos estatales de Fiestas Patrias, de Navidad, “que debieron ser entregados a los adultos mayores en su totalidad y no existe registro alguno que avale esta entrega”.

Un dato importante: el gasto de las pensiones de los abuelos administrados por la Fundación, no tiene la obligación de ser rendido ante Semana, porque –según un dictamen de Contraloría– son dineros de privados.

Las irregularidades con las platas incluso irían más allá. Una carta enviada por una trabajadora social describe que “durante un fin de semana recibí una llamada por parte del director nacional de la Fundación donde solicitaba claves de las tarjetas bancarias de los adultos mayores que contaban con ahorros sin dar mayor explicación. Al regresar a trabajar me acerco donde él para obtener información y comenta haber retirado todos los dineros de las cuentas de los adultos mayores aludiendo 'tener' que pagar sueldos y de alguna manera necesitaba conseguir dinero. Manifesté mi malestar pero me obligó a mantener silencio”.

Heridas abiertas

Tres días antes de que Raúl González Figueroa falleciera, Pablo Henríquez Avello moría a los 62 años en el Hospital San José de Maipo. A principios de abril, el dolor por las escaras que tenía sin curaciones, abiertas, lo atormentaban diariamente y sus gritos se escuchaban desde su habitación del segundo piso del ELEAM.

Tetrapléjico desde los 18 años, Pablo Henríquez había vivido toda su vida con su hermana Olga, que con los escasos recursos que tenía lo cuidaba en su casa. Todo cambió luego de que, tras ser hospitalizado, volviera con escaras, que se fueron agrandando porque en la casa nadie tenía experiencia para tratarlas. El consultorio al que lo llevaban demandó a la familia, alegando que era necesario que lo sacaran de su hogar para que estuviera en mejores condiciones, ya que Olga trabajaba todo el día y con los 300 mil pesos que ganaba no podía pagarle a alguien que lo cuidara.

Pablo Henríquez

Pablo Henríquez había vivido toda su vida con su hermana Olga, que con los escasos recursos que tenía lo cuidaba en su casa. Todo cambió luego de que, tras ser hospitalizado, volviera con escaras, que se fueron agrandando porque en la casa nadie tenía experiencia para tratarlas.

El juzgado fue inflexible: Pablo debía ser internado en un hogar, “donde me dijeron que estaría protegido, alimentado, seguro”, relata su hermana, que fue viendo cómo después de su llegada al ELEAM Cordillera de los Andes, en octubre pasado, se fue deteriorando más y más.

“Un día llegué y estaba lleno de moscas. Entero mojado porque sus heridas supuraban hasta el cuello. Además las comidas eran horribles. Me pedía no reclamar porque tenía miedo, a pesar de que fue muy valiente toda su vida. De ahí se deterioró tanto, que ya no quería luchar más.

Olga no fue la única que se encontró con moscas sobre los ancianos. Aparte de otros testimonios, entre los informes realizados por profesionales de Senama con que cuenta la Fiscalía, hay uno que detalla que “se observa gran cantidad de vectores (moscas) en todos los pisos y sobre los residentes, en sus comidas, etc.”.

Por su parte, en una carta enviada por una kinesióloga, esta señala que “durante el tiempo que estuve en el centro ocurrieron muchos brotes de neumonía en los residentes, infecciones gastrointestinales tanto en los funcionarios como el personal de trato directo (…) esto potenció su aparición por la gran cantidad de contaminación cruzada que había dentro del establecimiento, el tema de higiene era deficiente, dentro de las habitaciones no había papel, jabón, incluso basureros”.

Durante otra visita a su hermano, Olga describe que “lo fui a tocar, pero ¡gritaba, gritaba! Quería cambiarle la sabanilla, los protectores de la cama estaban verdes. Trataba de moverlo y no me dejó porque le dolía. Las personas para atender no se veían nunca. Un día me avisaron que lo trasladaron al sanatorio en San José de Maipo. Ahí tuvo un trato totalmente distinto, humano. Duró dos semanas”.

Pablo Henriquez última foto

La última fotografía de Pablo Henríquez, que falleció a los 62 años en el Hospital San José de Maipo.

Olga relata que “el muchacho que me atendió me dijo que esto necesitaba una investigación: a este caballero lo mandaron a morir acá en condiciones precarias, me dijo”. Para ella la situación no tiene lógica. “En nuestra casa tenía todas las comodidades, le comprábamos todo lo que podíamos, lo cuidábamos. No es justo lo que pasa en este país, no tenían que haberlo dejado ir a morir a ese lugar”.

Otro caso que habla de un posible delito es el de Margarita del Carmen Lobos, que falleció el 15 de febrero en el Hospital Sótero del Río, luego de que una puerta le cayera encima. Situación de la cual Senama se enteró “cuando el apoderado acude a nuestras oficinas en la ciudad de Rancagua a presentar un reclamo ante la situación”, según la denuncia hecha ante el Ministerio Público.

Esta muerte removió el piso. De acuerdo a diversas fuentes, “inicialmente se dejaron de hacer supervisiones desde que llegó AMSCA porque Senama no tenía personal ni plata para mandarlos. Hasta febrero que falleció esta señora porque se le cayó una puerta. Se dieron cuenta por el reclamo de la familia. Ahí empezaron a ir a visitar y ver irregularidades”.

Las mismas fuentes relatan que “cada funcionario de Senama que iba o decía que estaban las cosas mal, lo sacaban del caso y ponían otro. En marzo llegó funcionaria sin partido político, que trataron de sacar, pero amenazó con ir a la Fiscalía, a la televisión y pidió que reforzaran otras áreas, porque ella era del área social y se necesitaba alguien del área salud y administrativa”.

Fue así como llegaron dos funcionarios que se instalaron permanentemente allí y empezaron a ejercer presión, según detallan fuentes cercanas a la institución, para que se tomaran cartas en el asunto.

Aún con vida, Ubaldo Rojas y Jesús Ortiz, también están en la lista de ancianos que podrían ser víctimas de delitos –nombres entregados por Senama a la Fiscalía– por las malas condiciones generales en que llegaron a los hospitales donde hoy están internados. En el caso de Ortiz, con “múltiples úlceras por presión, con mal manejo de enfermería”.

Luego de un año de irregularidades y sufrimiento para muchos ancianos y también para algunos funcionarios que intentaron denunciar lo que realmente pasaba en el lugar, la decisión de Senama de poner término al convenio con AMSCA es vista como bastante tardía por familiares y profesionales del recinto.

Raúl González Figueroa lo constató de la peor forma. El ELEAM Cordillera de los Andes no fue la primera vez que enfrentó el maltrato en un hogar de ancianos. El antiguo poeta ya había sido noticia nacional en el programa televisivo “Esto no Tiene Nombre”, al conocerse los brutales maltratos que él y otros abuelos vivieron al interior de un asilo de ancianos privado en Melipilla. Allí estuvo postrado años en una cama con una úlcera por presión en un muslo. En una pieza solo, sin ventilación ni luz, sin contacto social con nadie.

El traslado a Puente Alto se veía como una luz de esperanza para lo poco que le quedaba de tiempo. No fue así.

*(Los nombres de los funcionarios y tutores que enviaron cartas de denuncia a Senama fueron omitidos para evitar cualquier problema en sus trabajos o consecuencias para sus familiares).

**N de la R: El señor Ruben Valenzuela Fuica, Director Nacional del Senama, envió una carta de aclaración al Director de El Mostrador.

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