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La derrota en la municipal aún no tiene padres que reconozcan la criatura

Huele a peligro: el comité político de La Moneda camina por la cornisa  

por 25 octubre, 2016

Huele a peligro: el comité político de La Moneda camina por la cornisa  
En Palacio –incluso entre quienes comparten la visión de Bachelet, respecto a que esta derrota tiene varios responsables– consideran que es un imperativo no dilatar más el cambio del comité político, cuestionado durante meses por su debilidad y errática gestión. “Este lunes eran las horas del análisis, a partir de hoy no se puede esperar más, esto fue una derrota feroz y, si no hay un cambio de elenco, aquí no hay nada que hacer”, sentenció un asesor gubernamental al salir de una de las múltiples reuniones de ayer. Por su parte, la DC no solo decidió no ir al comité político sino además convocó a Consejo Nacional extraordinario para este jueves 27 de octubre, a fin de debatir sobre el complejo momento.
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Era como evidente que el ambiente en La Moneda ayer no sería el mejor, con la mezcla de cansancio tras la larga jornada electoral del domingo y el golpe político que recibieron las huestes oficialistas con la estrepitosa derrota que tuvieron en las elecciones municipales. Pero el clima en Palacio estuvo especialmente tenso durante toda la jornada, por las insistentes versiones que transversalmente circularon en todo el Gobierno sobre una inminente salida de los ministros del comité político –encabezados por el titular de Interior, Mario Fernández (DC)–, como señal política de la administración bacheletista por la responsabilidad política que les compete en el desastre electoral.

El punto no es un tema menor, si se considera que desde la Nueva Mayoría hay una profunda molestia con La Moneda por la sordera política que ha evidenciado las últimas semanas, por lo cual no da señales de enmendar el rumbo y eso pasa, necesariamente, por un ajuste del elenco gubernamental.

Fue por ese malestar que el domingo toda la coalición le dio la espalda a la invitación palaciega de esperar juntos el recuento de votos para entregar una señal de unidad, ya fuera  en la victoria o en la derrota; es la misma razón por la que el discurso de la Presidenta Michelle Bachelet la noche de la elección cayó pésimo en la coalición, cuando habló de “deponer los personalismo” y criticó las divisiones, sin mostrar un mínimo de reconocimiento público ante el voto de castigo que recibió el Gobierno en las urnas.

Esa ausencia de autocrítica en Palacio, explicaron en la coalición, alimentó la decisión de los partidos la noche del domingo de no asistir al comité político habitual de los lunes con los ministros de Interior, Fernández, de la Segpres, Nicolás Eyzaguirre, y el vocero Marcelo Díaz. Cabe precisar que, en paralelo, el Ejecutivo también quiso evitarse el escenario de un descarnado análisis de los máximos dirigentes de la Nueva Mayoría ante las cámaras de televisión en pleno Patio de Los Cañones, después de un par de horas de una ruda catarsis, plagada de recriminaciones mutuas, sin sacar nada en limpio.

La suspensión oficial de dicha cita por parte de La Moneda fue solo una prueba más que evidencia lo profundo del divorcio político entre el Gobierno y su coalición, que no encuentra un punto de confluencia para romper el diálogo de sordos en que están sumidos.

Esta fractura tiene una arista que con los días ha adquirido vuelo propio: la tensión con la DC que, si bien se arrastra por meses, fue encendida con la intromisión de Bachelet en la carrera presidencial la semana pasada y que se ha agudizado con el correr de los días, al punto que la noche del domingo la falange anunció su ausencia del comité político y en la tarde de ayer sus alcaldes electos no llegaron a un encuentro en La Moneda con sus pares de la Nueva Mayoría, lo que habría generado la molestia de la Mandataria, según comentaron en Palacio. Para analizar el complejo momento que atraviesa su relación con el Gobierno, es que la Falange convocó a un Consejo Nacional extraordinario para este jueves 27 de octubre.

En la Nueva Mayoría, incluida la DC, esperan un gesto, una señal de Palacio, lo que implica un cambio de gabinete –que se ha pedido por meses– para mejorar la gestión, definir la ruta a seguir para el año y cinco meses de mandato que restan y tratar de evitar con ello, en parte, repetir la escena de marzo del 2010 de una Bachelet entregando el poder no solo a la derecha sino que nuevamente a Sebastián Piñera.

En La Moneda, en cambio, en el entorno presidencial y entre algunos ministros, la lectura de los resultados municipales apunta a que esta derrota “tiene varios padres”, que no solo el Gobierno debe hacerse cargo exclusivamente, que los partidos deben asumir su incapacidad para atraer votos, que la Nueva Mayoría debe hacerse responsable de la división que impera en sus filas, así como de la mala elección de una serie de candidatos.

No por nada, ayer en la tarde, fuera de libreto, la Presidenta Bachelet remarcó el punto: “Suponer que lo que pasó ayer es culpa de tres o cuatro personas, me parece que es un análisis de verdad superficial. Aquí cada cual tiene que ver sus responsabilidades. Nosotros como Gobierno vemos las nuestras. Las distintas organizaciones tienen que ver las propias. Hay distintos tipos de situaciones”, sentenció.

Horas clave

Tres veces estuvo reunido el comité de ministros políticos ayer. A primera hora con Bachelet, en la tarde más de hora y media con los presidentes del Senado, Ricardo Lagos Weber, y de la Cámara de Diputados, Osvaldo Andrade, en oficinas del Ministerio del Interior, y luego, al final del día y por más de dos horas, nuevamente con la Mandataria en su despacho del segundo piso, una cita fuera de agenda que obligó a la Jefa de Estado a cancelar su participación, a las 18:45 horas, en el 90° aniversario de la Asociación de Sordos de Chile.

Tanto en la cita de la mañana como en el comité político extraordinario de la tarde, el tema fue uno: el resultado de las municipales, su lectura y análisis. En ambas citas estuvo el subsecretario del Interior, Mahmud Aleuy (PS), quien el domingo en la noche se quedó hasta pasadas las 3 de la madrugada cruzando datos electorales, para generar todos los insumos de los resultados para que el segundo piso y los ministros realizaran el análisis político de rigor.

Todo esto en un escenario palaciego en que, desde primeras horas de ayer, se instaló en distintas esferas gubernamentales la versión de que parte del gabinete había presentado su renuncia, que eso respondía a un diseño político que se había fraguado entre los ministros en La Moneda pasada la medianoche del domingo, como una forma de enfrentar la tremenda derrota electoral que sufrió la coalición de la cual, se supone, Bachelet es su líder política, que esto se iba a implementar temprano en la mañana del lunes y que era el gesto político de rigor al que obligaban las circunstancias.

 Diversas fuentes del Ejecutivo y de Palacio confirmaron que el gesto de dimisión ministerial efectivamente fue conversado la noche del domingo, pero que nunca llegó a concretarse como tal ante Bachelet. Que la idea fue desechada porque se consideró que con ello solo se acrecentaría la debilidad del Gobierno y la soledad de la Presidenta, que “ningún ministro puso su cargo a disposición”, es más, que en ningún momento se vio una voluntad política real de la tríada palaciega en esta línea.

La versión fue alimentada con las declaraciones del titular de Hacienda, Rodrigo Valdés, quien al abandonar La Moneda, tras la reunión con la Presidenta, sembró más dudas y prendió más alarmas en el Gobierno: "Siempre está en las posibilidades y es una decisión de ella (…) no voy a confirmar ni descartar ninguna de esas cosas”.

A pesar de que la Presidenta horas después blindó públicamente a su comité político y aseguró que “no es cierto” que sus ministros hubiesen puesto sus cargos a disposición, no se aplacó la incertidumbre a nivel gubernamental.

Diversas fuentes del Ejecutivo y de Palacio confirmaron que el gesto de dimisión ministerial efectivamente fue conversado la noche del domingo, pero que nunca llegó a concretarse como tal ante Bachelet. Que la idea fue desechada porque se consideró que con ello solo se acrecentaría la debilidad del Gobierno y la soledad de la Presidenta, que “ningún ministro puso su cargo a disposición”, es más, que en ningún momento se vio una voluntad política real de la tríada palaciega en esta línea.

Sin embargo, esa reticencia no duraría mucho, ya que en Palacio –incluso entre quienes comparten la visión de Bachelet, respecto a que esta derrota tiene varios responsables– consideran que es un imperativo no dilatar más el cambio del comité político, cuestionado durante meses por su debilidad y errática gestión. “Este lunes eran las horas del análisis, a partir de hoy no se puede esperar más, esto fue una derrota feroz y, si no hay un cambio de elenco, aquí no hay nada que hacer”, sentenció un asesor gubernamental al salir de una de las múltiples reuniones de ayer.

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