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Opinión

Panorama presidencial: más de lo mismo

por 16 enero, 2017

Panorama presidencial: más de lo mismo
En todo caso, y tal como dijo Parra alguna vez irónicamente, derecha e izquierda de nuestro país viajan juntas, alentadas por la conveniente abstención electoral, que produce un efecto similar al sistema binominal, ya que, números más, números menos, termina beneficiando a los dos conglomerados tradicionales al mantener las fuerzas más o menos iguales. Y esto trae como consecuencia, a su vez, que la repartija de poder y de platas sigue ocurriendo de la misma manera
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La incertidumbre se ha instalado. Con la proclamación de Alejandro Guillier el panorama se hace más denso, toda vez que es el candidato que, según la evidencia reciente, sería el único que podría ganar al ex Presidente Piñera. Lagos, como ha quedado demostrado, busca la proclamación por sobre la alternativa democrática de una primaria, cosa que, luego del aviso del Partido Socialista, se ve difícil. El Partido Radical, expectante como no ocurría hace mucho tiempo, no estará disponible para ceder la gran posibilidad de volver a ser gobierno. En el PPD, mientras, el panorama se ve agitado por la desafección a la candidatura de Lagos por parte de variados militantes.

Agreguemos que Tarud no es un hueso fácil de roer. El Partido Comunista, en tanto, observa el desarrollo de los acontecimientos para adoptar un camino que, inevitablemente, será distinto al de la DC. Esta, se halla en la complicada tarea de definir si es un partido más bien de centroizquierda que de centroderecha; del liderazgo de Carolina Goic dependerá la resolución de tal dilema, quien no cederá a la tentación de llevar un candidato propio, tan propio como ella misma. No se aprecia en ese partido otro personaje que resulte competitivo.

En tanto, en la derecha, el panorama no se aprecia diverso, con numerosos nombres disponibles para ser el candidato del sector. Ossandón, seguramente alentado por el resultado de la última encuesta, venderá cara su precandidatura. Piñera, preocupado por el avance de Guillier, está en la encrucijada de continuar o no con su indefinición, probablemente alentada por la evaluación de daños; no olvidemos que en una carta enviada a El Mercurio se insinuaba la posibilidad de que aparecieran nuevos antecedentes que complicaran al ex Presidente. En todo caso, pareciera ser que, para el grueso de la derecha, sería Piñera el candidato ideal.

En suma, un escenario donde existen altísimas probabilidades de que la derecha lleve nuevamente a Piñera, quien deberá enfrentarse con Lagos o Guillier, quienes representarán al mismo conglomerado político, partidos más, partidos menos. Es decir, más de lo mismo.

Por su lado, ya sabemos de las preferencias del ex Presidente Lagos. El amor empresarial es lo suyo, por lo menos según la evidencia existente. Poner a Lagos a competir con Piñera es reiterar lo ocurrido con el ex Presidente Frei; fue el peor candidato posible para enfrentar al de la derecha. Guillier, en tanto, tiene la ventaja de ser un rostro relativamente nuevo, pero presenta el inconveniente de que, hasta ahora, ofrece gobernar con los mismos. Tal circunstancia no es menor, toda vez que esos mismos son los que han generado y fomentado la desafección de la ciudadanía respecto de la actividad política.

Respecto de la oferta de la derecha, sin duda parece insólito que, luego de insistir en el argumento de que el Gobierno de la Presidenta Bachelet es el peor evaluado desde el retorno a la democracia, su propuesta sea el segundo gobierno peor evaluado… Más insólito es, y digno de estudio sociológico, que Piñera obtenga el primer lugar de las preferencias, siendo el segundo Mandatario peor evaluado.

Por su lado, ya sabemos de las preferencias del ex Presidente Lagos. El amor empresarial es lo suyo, por lo menos según la evidencia existente. Poner a Lagos a competir con Piñera es reiterar lo ocurrido con el ex Presidente Frei; fue el peor candidato posible para enfrentar al de la derecha. Guillier, en tanto, tiene la ventaja de ser un rostro relativamente nuevo, pero presenta el inconveniente de que, hasta ahora, ofrece gobernar con los mismos. Tal circunstancia no es menor, toda vez que esos mismos son los que han generado y fomentado la desafección de la ciudadanía respecto de la actividad política.

En todo caso, y tal como dijo Parra alguna vez irónicamente, derecha e izquierda de nuestro país viajan juntas, alentadas por la conveniente abstención electoral, que produce un efecto similar al sistema binominal, ya que, números más, números menos, termina beneficiando a los dos conglomerados tradicionales al mantener las fuerzas más o menos iguales. Y esto trae como consecuencia, a su vez, que la repartija de poder y de platas sigue ocurriendo de la misma manera.

Así, las presidenciales no presentan mayor novedad, por lo menos hasta ahora; recordemos que las fuerzas nuevas no presentarán candidatos para Presidente (las precandidaturas de algunos no prenden), así que habrá que ver si volcarán su apoyo a algunos de los tradicionales o se sentarán a observar.

En suma, un panorama complejo, pero previsible. No queda otra: hay que ir a votar, de lo contrario, el gatopardismo seguirá siendo nuestra carga como país. Hay tanto que hacer, tanto que corregir, tantas personas que sufren, tantos sumidos en la incertidumbre. Hay que ir a votar…

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