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Piñera rehúye abrir más flancos con la derecha y trata de quedar bien con todos

por 2 junio, 2018

Piñera rehúye abrir más flancos con la derecha y trata de quedar bien con todos
En su intervención durante más de dos horas, el Mandatario se preocupó de no tocar los puntos más espinudos al interior de ChileVamos y bajo esa fórmula logró salir airoso y con el beneplácito de su sector. Pero con eso, perdió la oportunidad de dar un relato político a su sector, más allá de la lista de promesas que se escucharon en Valparaìso. Otra cosa quedó clara ayer, para La Moneda la culpa de todos los males se llama Michelle Bachelet.
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Las reacciones del mundo del oficialismo al interior del hemiciclo se hicieron sentir en todo momento, era esperable, ante la primera cuenta pública del Presidente Sebastián Piñera, tenían que demostrar cohesión y apoyo a una administración que, a través de una serie no menor de errores no forzados, se ha puesto ripio en un camino que en un principio pareció bien pavimentado. La relación entre ChileVamos y el gobierno no pasa por su mejor momento, luego del débil manejo que La Moneda presentó respecto de la agenda valórica, por lo que continuos y contundentes aplausos graficaron la estrategia de invisibilizar la tensión interna.

Flanqueado a sus costados por dos socialistas de profundo bagaje histórico - los presidentes de ambas cámaras, el senador Carlos Montes y la diputada Maya Fernández- el Mandatario inició un discurso que recién pasada la primera hora de duración tuvo su primer anuncio, el proyecto de ley que crea el ministerio de la Familia y Previsión Social. Toda la cuenta fue sin muchos altos ni grandes bajos y ahí estuvo la clave que se jugó Piñera, consciente que las aguas no están tan quietas como quisiera, por lo que evitó rofundizar en los temas espinudos.

Una de las conclusiones que se sacaron al terminar la cuenta pública, es que para Piñera su blanco sigue siendo la ex Presidenta Michelle Bachelet. Frases como “hemos puesto por fin orden en nuestra casa”, en referencia a las medidas adoptadas en torno a la inmigración, son el claro ejemplo de cómo desde la Moneda tienen claro que la ex Mandataria será la fórmula perfecta para blindarse de críticas en distintas áreas.

Así, hubo señales para todos los sectores. El mundo conservador quedó tranquilo pues a través de la frase del Mandatario “son los niños los que tienen derechos a ser adoptados y no las personas o parejas a adoptar”, entendieron que no existe una convicción aún profunda, o formada respecto de  la adopción homoparental. Paradójica y estratégicamente, la misma frase también dejó satisfechas las ansias más liberales del oficialismo, quienes se declararon conformes pues en su lectura, entienden que el gobierno dejó la puerta abierta.

Así, de esta manera los diferentes anuncios y la intervención que algunos esperaban marcasen un camino, una ruta sólida, finalmente no lo fue, porque durante el largo recorrido de las 72 páginas del discurso, el Presidente siguió rehuyendo el conflicto, enumerando un sin fin de anuncios, pero sin mostrar un relato para los suyos.

Para el decano de la Facultad de Ciencias Políticas Administración Pública de la Universidad Central, Marco Moreno, “no hay una referencia explícita a una identidad del gobierno, a que lo defina en función de algo, más bien es una lista de medidas e iniciativas que si bien pueden ser importantes, carecen de un tema clave en políticas públicas que es la coherencia, que tiene que ver con objetivos, relato, narrativa, que me parece que no estuvo muy clara en el subtexto de la cuenta pública”.  Agregó que el Presidente “apostó por un diseño de gobernabilidad con su coalición en una especie de déjà vu Concertacionista, buscó sobre todo mantener la unidad, porque no hizo alusiones a los temas que finalmente están hoy dividiendo”.

La lectura que se hizo en la derecha es de objetivo cumplido. Desde Evópoli señalaron quedar resueltos respecto a la intención presentada en torno a la anunciada agenda de modernización del Estado, que el partido dirigido por Hernán Larraín Matte ha levantado como bandera propia y agregaron que “con aquello queda claro que se hizo cargo de nuestro proyecto anti nepotismo, pero obviamente no iba a mencionarlo como tal”.

Y si bien desde La Moneda sabían de antemano que los cuestionamientos iban a aparecer de igual manera desde la oposición, no faltaron las señales al sector más progresista, las que de alguna manera neutralizaron su margen de reacción. La eliminación del CAE mira no sólo a los estudiantes, sino que también directo a los ojos de la ex Nueva Mayoría, ya que si bien lo intentó, en cuatro años de administración bacheletista no fue capaz de sacarlo adelante y, el fin a la ley reservada del cobre, también abraza una declaración de intenciones antiguas de la centro izquierda, que sabe que recibió un par de guiños importantes.

El Presidente Piñera aprendió la lecció, y a diferencia de lo ocurrido al momento de firmar el proyecto de reforma constitucional para la agenda de Equidad de Género, en esta ocasión, y al momento de hablar del movimiento feminista y la agenda que adoptó su administración, no hizo menciones complicadas.

Todos los males se llaman Bachelet

Una de las conclusiones que se sacaron al terminar la cuenta pública, es que para Piñera su blanco sigue siendo la ex Presidenta Michelle Bachelet. Frases como “hemos puesto por fin orden en nuestra casa”, en referencia a las medidas adoptadas en torno a la inmigración, son el claro ejemplo de cómo desde la Moneda tienen claro que la ex Mandataria será la fórmula perfecta para blindarse de críticas en distintas áreas.

Hubo un anuncio de Piñera que sorprendió a todos, sobre todo en su sector que reaccionó con tibios aplausos ante la ratificación que el gobierno no seguirá adelante con la idea de reducir los impuestos a las empresas. Para justificar la determinación, el Jefe de Estado dijo que “dada las dificultades fiscales heredadas y la envergadura y urgencia de las reformas sociales y proyectos estructurales por hacer, he decidido mantener la tasa de impuesto corporativo a las empresas”.

En el inicio del discurso, Piñera no escatimó esfuerzos en enumerar todo los que considera errores del gobierno bacheletista. “Después de una larga fase de gran dinamismo, en que Chile crecía más rápido que América Latina y el mundo, reducía con fuerza la pobreza y se transformaba en una sociedad de clase media, este progreso se vio interrumpido porque descuidamos el valor de los acuerdos y el crecimiento económico”, sentenció y no terminó ahí, porque agregó que “en suma, Chile tuvo el peor desempeño económico en tres décadas y vio amenazado aquello sólido liderazgo y dinamismo que había hecho de nuestro país un modelo para el resto de América Latina”.

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Envíada por Valentina Terra Polanco, Observatorio Niñez y Adolescencia | 16 enero, 2021

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