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PAÍS

Chadwick, de hombre fuerte a relegado a la segunda fila del Gobierno

por 2 septiembre, 2019

Chadwick, de hombre fuerte a relegado a la segunda fila del Gobierno
El brazo derecho del Presidente pasó a ser una “sombra en La Moneda”. El ministro del Interior, quien destacó en “Piñera I” por ser el “cable a tierra” del Gobierno, en este segundo periodo ha quedado relegado detrás de la constante ansiedad de Sebastián Piñera por tener el control de la agenda y de su mandato, quitándole hasta el rol de jefe de gabinete al secretario de Estado. Al interior de Palacio aseguran que el golpe del Caso Catrillanca fue “irrecuperable”, lo que se suma a una agenda que está marcada por lo económico más que la seguridad interior, ingredientes que han marginado a Andrés Chadwick.
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La marca “Chadwick” pasó de ser el ícono del orden y la mano derecha del Presidente Sebastián Piñera, a ser sinónimo de trending topics, burlas y “liviandad”, señalan desde el oficialismo. El ministro ancla del Ejecutivo, el encargado de ejecutar el tan anhelado plan político para La Moneda, craneado en Apoquindo 3000, se ha visto distante del Presidente, solitario y “desconectado de la agenda”, no es “ni la sombra del Andrés del primer Gobierno”, agregan.

Un secreto a voces que es sabido y susurrado por todos al interior de Palacio y en Chile Vamos, es que la relación política entre Sebastián Piñera y su ministro del Interior “está fría”. Existe “enojo” desde ambas partes, lo que ha llevado a que la convivencia sea “tensa”. Pero, a pesar de la distancia, el lazo familiar con el ministro Chadwick aún sustentaría la capacidad de trabajo en conjunto.

Son varios los autogoles del titular de la cartera del Interior durante este año y medio de Gobierno. En la derecha reconocen que una de las pruebas fue dirigir un “gabinete ministerial débil”, marcado por personalidades alejadas de la derecha tradicional, como Gerardo Varela, Emilio Santelices y Mauricio Rojas, quienes, a pesar de ser piñeristas, no necesariamente seguían las órdenes del ministro Chadwick. Además de tener que “apadrinar a Blumel durante un año”, indicaron desde la bancada oficialista.

El ruido interno y pugnas en Carabineros, la intervención del Ejecutivo y la negativa de una parte de su jerarquía a ceder ante los cambios en la institución, marcaron su liderazgo en Piñera II. Pero el verdadero golpe lo recibió con el caso Catrillanca.

La muerte del comunero, en una de las comunidades mapuche más relevantes de la macrozona –en medio de un operativo de Fuerzas Especiales– le significó un gran problema.

En el Gobierno identificaron que está pasando algo muy peligroso con Andrés Chadwick y el Ministerio del Interior y, en tal sentido, destacaron que el –hasta ahora– principal ministerio del Gobierno está desdibujado, que no posee influencia y no tiene claridad del papel que juega hoy en la cancha. “El ministro Chadwick se quedó sin agenda”, planteó un dirigente de partido de Chile Vamos.

No solo fue una anécdota en redes sociales, llegando a ser trending topic –en varias ocasiones– con el hashtag #RenunciaChadwick, llamado al que se sumó no solo el mundo político opositor y de Derechos Humanos, sino que para varios especialistas y militantes de la centroderecha significó la “lápida para la era Chadwick”. Detrás de la muerte de Catrillanca se gestó una red de mentiras e intentos por encubrir los hechos, por parte funcionarios de Carabineros. “Eso dejó en el suelo a Chadwick, se vio sin autoridad. Justo en la crisis de Carabineros, él, que representaba al mundo civil, se vio sin autoridad”, apuntó un exasesor de Palacio.

Pero el ministro sobrevivió al cambio de gabinete, y el Presidente Sebastián Piñera le dio una sola una tarea: coordinar el “sexto acuerdo nacional” para la modernización de las instituciones, la marca que Piñera II dejaría en el Estado. Una agenda que había estado en manos del excontralor de la República, Ramiro Mendoza, y desde la que debió dar un paso al costado. El resultado ha estado lejos de lo esperado, ni siquiera los partidos de Chile Vamos respaldaron la jugada del Presidente, y para el círculo de trabajo de Chadwick, la señal fue más bien vista como una “degradación”.

Desde el Congreso señalaron que en La Moneda había consciencia de que en el Congreso “no hay espacio para más agendas legislativas”, que la tramitación de las reformas Tributaria y de Pensiones tiene “copados los tiempos hasta octubre”. Agregaron que si “hubiera una comunicación más fluida” con el Ejecutivo, podrían haber “coordinado mejor” las propuestas del ministro Andrés Chadwick.

La agenda de modernización tampoco generó mucha motivación en el equipo de Interior. Es más, hace unas semanas el Presidente  Piñera tuvo una reunión, en su casa, con los cabezas de partido y miembros importantes de Chile Vamos, con el fin de aunar las huestes en distintas materias. En dicho encuentro le habría consultado al ministro del Interior respecto al avance en la agenda de modernización, y el secretario de Estado le señaló al Presidente que no había avances, respuesta que generó la molestia de este.

Sin jineta

Otro de los grandes problemas del ministro Chadwick, no es solo su distancia con el Presidente, sino que el Mandatario le quitó su puesto como jefe de gabinete. Más allá de que el titular del Interior sigue nominalmente a cargo del equipo político, la verdad es que los ministros del Comité Político se han visto reducidos en poder, al igual que el liderazgo de Chadwick.

Miembros de Gobierno señalaron que el Presidente es el jefe de gabinete y el gabinete mismo, que no acepta “peros ni negativas” y que en las reuniones con los ministros solo se dedica a dictar y dar instrucciones. "Nadie tiene mucho margen de acción, el Presidente Piñera sienta a sus ministros y les dice 'tome, apunte, anote, anote', no los deja hablar", explicó un alto asesor gubernamental.

Además, el diseño original de Apoquindo 3000 para el Comité Político se ha diluido, la función como el círculo de hierro y protector del Mandatario ya no tiene peso, “hay una carencia política brutal, el Comité Político está solo de comparsa”, reconocieron al interior del Gobierno.

El ministro Blumel, en un intento por dejar atrás el estigma de ser “baby Blumel”, ha tomado un rumbo propio, coartando las intervenciones que tenía el ministro Chadwick al inicio del Gobierno. En el Congreso recalcaron que al ministro del Interior se le ve cada vez menos en las negociaciones y que solo ejerce presión en momentos delicados, como para la Reforma Tributaria, para la que les habría recordado a contados parlamentarios de la Democracia Cristiana los acuerdos tomados con el Gobierno.

Según el director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, la visión de la ciudadanía respecto a Chadwick es desafectada, lo critican sin reconocerle un rol relevante. “Distinto es lo que pasa con Marcela Cubillos, la gente es crítica con ella, pero la ministra le es relevante. A la gente no le importa Chadwick, le es totalmente indiferente. No es como Gonzalo Blumel, que no es relevante pero cae bien, o Cecilia Pérez, que tampoco le es indiferente a nadie, sus apariciones dejan una huella en la opinión pública”.

Para Cristián Leporati, especialista en comunicación política de la UDP, resulta evidente que “el ministro Chadwick no ha sido un buen político como en el primer Gobierno. Se ha apoyado en Blumel, que es un gallo buena onda, pero la contingencia del país, política, económica y social, no te da para un ministro buena onda, se necesita un Chadwick, pero empoderado”. Agrega que “no hay una autoridad clara en el manejo político del Gobierno, eso afecta al Presidente, al ministro y a las agendas legislativas, propiciando el conflicto con los partidos y las Cámaras”.

El problema es que “no hay nadie que le esté poniendo el cascabel al Presidente”, ya que Piñera se ha vuelto su propio cortafuegos. “Como señal de Gobierno, refuerza el personalismo de Piñera de los últimos años: ‘El Gobierno soy yo’”, apunta Valdivieso.

A esta obsesión del Presidente Sebastián Piñera por mantener el control de todo, se suma una profunda carencia al interior del equipo de asesores y con quienes el Jefe de Estado trabaja día a día. Exasesores, cercanos al Mandatario, coinciden en que el problema es que él tiene, en lo cotidiano, un círculo de trabajo muy débil y con poca experiencia política, entre ellos, Benjamín Salas Kantor y Magdalena Díaz, su secretaria, además de un par de asesores jóvenes de las oficinas contiguas.

Chadwick sin agenda

En el Gobierno identificaron que está pasando algo muy peligroso con Andrés Chadwick y el Ministerio del Interior y, en tal sentido, destacaron que el –hasta ahora– principal ministerio del Gobierno está desdibujado, que no posee influencia y no tiene claridad del papel que juega hoy en la cancha. “El ministro Chadwick se quedó sin agenda”, planteó un dirigente de partido de Chile Vamos.

El contexto político y social cambió abismalmente desde Piñera I y, con ello, el rol del Ministerio del Interior. Tanto en el Gobierno como en la derecha explicaron que en el primer mandato de Piñera se enfrentaron problemas y movilizaciones en distintas localidades del país, como en Barrancones, Aysén, Freirina, las protestas estudiantiles y el conflicto mapuche, y que en dicho contexto la cartera del Interior tenía un rol protagónico, era la que apagaba incendios y contenía conflictos que involucraron a todos los ministerios.

A pesar de que a mediados de 2018 tomó una agenda similar, coordinando el trabajo y las salidas comunicacionales con la ministra de Educación, Marcela Cubillos, y el alcalde de Santiago, Felipe Alessandri, de la mano de Aula Segura, el papelón vivido tras el reportaje del Liceo 1, en donde al ministro denunciaba la intromisión de militantes del Frente Patriótico Manuel Rodríguez, debido a unas fotos de una obra de teatro, lo marcó nuevamente. Y es más, asesores de la ministra y del alcalde habrían recalcado que Chadwick “solo restaba públicamente”.

El panorama ahora es totalmente distinto, el Gobierno y el Presidente no necesitan –de forma vital– al ministro del Interior, por lo que Chadwick “no tiene brújula ni dirección”, sostuvo un parlamentario de Chile Vamos. En cambio, a medida que el rol de Interior disminuye, el conflicto económico se hace cada vez más latente. El ministerio más relevante para el complejo momento que vive el Gobierno es el Ministerio de Hacienda, es allí donde “deberían estar puestas las fichas”, en “manejar la relación con los empresarios, quienes generan empleos”, recalcó un exasesor gubernamental. El Presidente Piñera necesita a su lado un alfil que reactive la economía, agregan. Desde esa óptica, la posibilidad de influir del Ministerio del Interior es más que limitada.

El excesivo protagonismo del Mandatario tampoco ayuda mucho en términos de agenda para el ministro Chadwick. No solo porque le entregó el proceso de modernización del Estado, un tema “frío y poco atractivo comunicacionalmente”, destaca un especialista en comunicaciones que colabora con La Moneda, sino también porque “literalmente”, según personeros de Chile Vamos, “el Presidente le roba las pautas a Chadwick”. Una costumbre normal del Presidente con otras carteras, pero que nunca antes le había pasado al titular del Interior.

El director de Criteria Research, Cristián Valdivieso, destaca que “Chadwick ha seguido igual de desgastado que antes, Piñera no le dio una agenda, no sé si alguien se acordará del tema de la agenda de la confianza en las instituciones, por ejemplo. Cuando salieron las cifras de la baja en la victimización, salió Piñera a ponerse en la primera fila”.

Esa es otra agenda abandonada por Andrés Chadwick. Después del fracaso del “Comando Jungla” y de las fuertes críticas al proceso de intervención de las Fuerzas Armadas al control del narcotráfico en las fronteras, el ministro del Interior “prácticamente abandonó la agenda de seguridad”, su último anuncio fue la instalación de los retenes digitales, el que no causó mucho revuelo.

Al interior de Chile Vamos ven con preocupación la posición en “segunda fila” del ministro Chadwick. Más allá de los desencuentros que ha tenido con parte de RN, todos los sectores de la centroderecha esperan que el secretario de Estado “retome su lugar, de control interno”, ya que hasta Cristián Larroulet se ha visto desplazado por el extremo control que ha tomado el Presidente Sebastián Piñera.

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