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PAÍS

Se busca líder: el vacío imperante y la amenaza populista

por 27 enero, 2020

Se busca líder: el vacío imperante y la amenaza populista
En el mundo de los analistas políticos coincidieron en que lo único en limpio que se puede sacar en lo que va de la crisis es que, lamentablemente, “no hay liderazgos” políticos. No es solo el 6% de aprobación que marcó el Presidente Sebastián Piñera en la última encuesta CEP, sino que también los nombres que están puestos sobre la mesa –desde Andrés Chadwick hasta Maya Fernández– no sintonizan con la amplia masa de la opinión pública. El analista político y director de Tú Influyes, Axel Callís, precisó que el problema de los perfiles de estos liderazgos es que “hablan desde un cajón que no tiene ninguna legitimidad”.
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La nueva etapa política que se inició con el estallido del 18 octubre, dejó en evidencia algo que ya se palpaba hace rato: el vacío de liderazgos de peso que impera en el país. Una falencia respecto de la que no se vislumbran luces de ser subsanada en el corto plazo, por lo que no son pocos los que tienen cifradas sus expectativas en que sea en el contexto del proceso constituyente donde surjan nombres que logren posicionarse a ojos de la opinión pública. El riesgo, advirtieron los analistas, es que este tipo de escenarios es terreno fértil para que emerja un liderazgo individual, mesiánico, sin conexión ni trabajo con el mundo social, que deje la cancha lista para una arremetida populista.

En el mundo de los analistas políticos coincidieron en que lo único en limpio que se puede sacar en lo que va de la crisis es que, lamentablemente, “no hay liderazgos” políticos. No es solo el 6% de aprobación que marcó el Presidente Sebastián Piñera en la última encuesta CEP, sino que es también el hecho de que, si bien algunos han logrado sobrevivir en los sondeos –como el alcalde de Las Condes, Joaquín Lavín (UDI), quien obtuvo un 37% de aprobación–, toda la clase política  sin distinción sufrió una fuerte caída. Sobre eso, la directora del centro Mori, Marta Lagos, recalcó que hay “un desplome de los liderazgos, se están esfumando y no se ve la aparición de un sustituto”.

En el mundo político aseguraron que, pese a que el estallido social “nos pilló de sorpresa”, hay liderazgos que se irán potenciando a medida que transcurran los meses. Esa es la apuesta. Por esto, en la oposición ya han comenzado a desplegarse equipos y diseños de trabajo. La DC tiene a Carmen Frei como la impulsora de la discusión constituyente; el PS a la diputada Maya Fernández; en el PPD están pensando en su timonel, Heraldo Muñoz; mientras que en el PC definirán nombres recién en marzo, aunque todo apunta a que sus cartas fuertes para la discusión constitucional serán la diputada Karol Cariola y el alcalde de Recoleta Daniel Jadue.

Correa marcó otro punto. “Me parece preocupante el renacimiento de personalidades como Franco Parisi, que ha sido altamente cuestionado (…). Surge, efectivamente, porque hay un vacío”. Según el analista, este liderazgo de tinte más populista “puede venir más desde el mundo del espectáculo, pero es preocupante, porque un Parisi 2.0 termina en Fujimori y en Chávez, y Chile no es Gran Bretaña o EE.UU., en donde la institucionalidad tiene cómo controlar al fenómeno populista. Acá, el Congreso está muy debilitado”.

En el Frente Amplio el rol de Sebastián Aylwin en la Mesa Técnica, para el proceso constitucional, lo habría dejado en “buen pie”, destacaron desde Comunes, en donde también ha sonado el nombre de Karina Oliva. En Convergencia Social señalaron a Constanza Schönhaut como “potenciable” y en Revolución Democrática aún no han definido nombres. La figura del constitucionalista Fernando Atria, quien fuera precandidato presidencial, también surge con frecuencia, al igual que el abogado Jaime Bassa. También hay dirigentes del mundo social, que son más reconocidos, como el presidente del Colegio de Profesores, Mario Aguilar; la presidenta de la CUT, Bárbara Figueroa; el vocero de No+AFP, Luis Mesina; y Rodrigo Mundaca, de Modatima.

En la derecha, la jugada del Presidente Piñera de instalar a Andrés Chadwick como líder del proceso constituyente en Chile Vamos causó dudas en el conglomerado, porque saben que el exministro del Interior “no tiene proyección política para este momento”. En paralelo, está la figura del senador Andrés Allamand (RN), quien se ha posicionado como una de las principales voces de la derecha por el rechazo a una nueva Constitución, un liderazgo que habría surgido –explicaron en el partido– en parte para neutralizar el discurso extremo de José Antonio Kast y, en parte, para ganarse un nicho propio con miras a su propia aspiración presidencial.

Pero el verdadero rostro de la derecha en el debate constitucional ha sido el timonel de Renovación Nacional, Mario Desbordes, quien concentró los aplausos tras el papel que jugó en la madrigada del 15 de noviembre en la firma del “Acuerdo por la Paz y la Nueva Constitución”. Su liderazgo en ese momento “llamó la atención”, han subrayado los especialistas, y desde entonces, ha liderado el discurso de la derecha proclive al plebiscito y a respaldar la creación de una nueva Carta Magna.

Para el sociólogo, analista político y director de Tú Influyes, Axel Callís, los perfiles de estos liderazgos oscilan desde visiones más intitucionalistas hasta el populismo más duro. El problema para este tipo de nombres es que “hablan desde un cajón que no tiene ninguna legitimidad” y puso como ejemplo que, si bien el Frente Amplio tiene la capacidad de “desdoblarse al mundo social, ese mundo no quiere nada con ellos”.

La activista trans y codirectora de la Comisión Legislativa y Políticas Públicas de Abofem, Constanza Valdés, dijo que el mundo político más tradicional no ha logrado entender las razones de este vacío de liderazgo y recordó que siempre se usó “una fórmula muy masculina, de políticos héroes mesiánicos, que no entienden la cooperación ni la solidaridad en el mundo social”.

En la misma línea, Marta Lagos recalcó que el problema es que “los partidos no están entendiendo lo que está pasando”, algo no menor, considerando –dijo– que en las encuestas queda claro que la gente confía en “expertos, mujeres, hombres, jóvenes” y no aparecen políticos, empresarios, ni el Gobierno. “Eso es lo que vamos a ver como resultado: resaltarán los que no están ligados al establishment y aquellos con capacidad de renovación”, puntualizó.

El buenismo y los independientes

La semana pasada irrumpió en el escenario el Partido por la Dignidad, fundado por el médico James Hamilton –una de las víctimas de los abusos de Fernando Karadima–, además de la Premio Nacional de Periodismo, María Olivia Mönckeberg y el exmiembro de Los Prisioneros, Claudio Narea. El partido es un instrumento para que independientes puedan competir en elecciones en las que se deberían elegir los integrantes para el mecanismo que elaborará la nueva constitución –Convención Constitucional o Convención Mixta– para lo que esperan tener a finales de abril las firmas necesarias que les permitan legalizarse.

En una entrevista con CNN Chile, Hamilton destacó que es un partido que no se identifica ni con la izquierda ni con la derecha: “Este es un partido que es de Chile y que está contra el abuso, nosotros no queremos que nos rotulen más (...) ya se ha visto que los de derecha y de izquierda no le dan solución a la gente”. También precisó que “esto no es para llamar a un fascista que se presente, es para llamar a la gente que no ha estado en política, que no se ha sentido representada, la gente de las bases” y en su cuenta de Twitter agregó que “no pretendemos representar al movimiento de la ciudadanía, solo ofrecemos un espacio por el que trabajaremos para aquellos independientes que quieran participar de la Convención Constituyente, gracias totales por el masivo apoyo”.

El Partido por la Dignidad, se suma a una serie de iniciativas que intentarán ser partido con el mismo objetivo, como respuesta al aumento de requisitos que hizo el Congreso para la participación de los independientes en el proceso constituyente. Al respecto, la doctora en Ciencia Política Claudia Heiss dijo que “no es malo que surjan grupos que tengan sus propuestas para el proceso constituyente, siempre que tengan un contenido”.

La jefa de la carrera de Ciencia Política de la Universidad de Chile agregó que “el sistema ha forzado a crear partidos, es importante que sean claros en sus objetivos y que no sea solo porque Hamilton le cae bien a la gente, que haya un proyecto político para la Constitución”, porque es fundamental reivindicar “el rol de la ideología, defender ideas, valores y modelos para disputar”, para que así se generen liderazgos programáticos que logren sintonizar con la gente.

El especialista en comunicación política, Carlos Correa, destacó que, sobre la base de lo “que he leído de Hamilton, me da la sensación de que tiene una postura más de iluminado que alguien que pueda tener una propuesta en serio. Dice cosas en las que estamos todos de acuerdo, como terminar con las AFP y hacer un modelo solidario, el punto es cómo hacerlo, desde qué vereda. Él se para en el descrédito de todos los políticos, entonces, me recuerda más a Ciudadanos y al Frente Amplio en sus inicios, y todos sabemos en lo que terminó”. Dicho eso, Correa recalcó que “Hamiltón sería un muy buen constituyente”.

Callís explicó que hay distintos tipos de independientes, como aquellos que se paran desde la moralidad y “el buenismo”, desde donde impugnan a la política por ser política. “Es peligroso intentar representar a los independientes movilizados, pero puede ser un buen negocio representar a los independientes que están dentro del sistema, como lo hizo Beatriz Sánchez y ahora lo hace James Hamilton”, añadió.

En el mundo independiente también hay dirigentes sociales no solo de orgánicas como la CUT, el Colegio de Profesores, No+AFP o la Confech, sino que también aquellos que surgen desde el mundo social, en medio de los cabildos autoconvocados y las movilizaciones. Callís hizo hincapié en el líder territorial: “En esta coyuntura están opinando todos, no solo los electores, que son distintos a la ciudadanía. Puede surgir un liderazgo que no sea del sistema, líderes territoriales, que no los conoce nadie, son antilíderes, que no tienen el hambre del sistema. Pero lo normal es que esas personas quedan en el camino o en el anonimato”.

Constanza Valdés resaltó que “lo que Chile requiere no es que vaya a salir un personaje, un líder, lo que se requiere es que se le dé participación a la gente, que haya una articulación entre el mundo civil y político. La gente no solo demanda paridad, escaños reservados, lo que la gente quiere es participar, saber que le rinde cuentas la política”.

La opción populista

Más que una sombra permanente, es una posibilidad cierta que en este escenario de descrédito de la clase política tradicional y sin líderes de peso en el horizonte, surja uno de carácter populista, entendido como una figura al estilo de los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, o de Brasil, Jair Bolsonaro, caracterizados por su personalismo y ausencia de un proyecto político de fondo.

Al respecto, Heiss afirmó que hasta el momento “no han surgido liderazgos de ese tipo, ni desde la clase política, ni económico, ni social, pero sería equivocado pensar que somos inmunes a eso, lo hemos vivido en el pasado, con Carlos Ibáñez del Campo”. Agregó que el líder populista no amara con una idea o un programa, sino que “intenta abarcar todo lo que hoy es tan impopular, como la política y los políticos, la derecha y la izquierda. Es importante mantenerse alerta, yo creo que hay un espacio para un liderazgo populista”.

Marta Lagos resaltó que, ante esa carencia de líderes en el país, dicho vacío se ha “sustituido por periodistas, por ejemplo, los vacíos siempre se están llenando por distintas cosas, pero yo tomaría el caso de Pamela Jiles como una nube gris que augura estas posiciones entre el proceso constituyente y votar en contra del voto obligatorio, que son contradictorias, que son expresiones del populismo”.

Correa marcó otro punto. “Me parece preocupante el renacimiento de personalidades como Franco Parisi, que ha sido altamente cuestionado (…). Surge, efectivamente, porque hay un vacío”. Según el analista, este liderazgo de tinte más populista “puede venir más desde el mundo del espectáculo, pero es preocupante, porque un Parisi 2.0 termina en Fujimori y en Chávez, y Chile no es Gran Bretaña o EE.UU., en donde la institucionalidad tiene cómo controlar al fenómeno populista. Acá, el Congreso está muy debilitado”.

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