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OPINIÓN

Pesca de arrastre de fondo de la merluza común: ¿por qué es importante saber cómo se pesca lo que comemos?

por 4 septiembre, 2020

Pesca de arrastre de fondo de la merluza común: ¿por qué es importante saber cómo se pesca lo que comemos?
La ciudadanía debe saber que la pesca de arrastre de fondo ha sido cuestionada por mucho tiempo, debido a su interacción con los fondos marinos, el impacto que genera sobre las comunidades marinas y el funcionamiento de los ecosistemas. Desde 2012 la merluza común, por ejemplo, ha transitado entre estado de sobreexplotación y colapso. Claramente debemos respetar su veda biológica y combatir la pesca ilegal de este recurso, pero no queramos tapar el sol con un dedo. Acá el problema real también radica en la distribución y, por supuesto, en la pesca de arrastre de fondo. La recuperación de la merluza común no llegará apuntando con el dedo a un sector, sino más bien basándose en la ciencia y entendiendo que se trata de una especie que tiene un alto valor social, para la cual deben tomarse todas las medidas posibles para su pronta recuperación.
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Durante septiembre distintos actores pesqueros se hacen parte del llamado a respetar la veda de la merluza común (Merluccius gayi gayi), más conocida como la “pescá” y que se encuentra en estado de sobreexplotación después de pasar por el colapso. Desde el Servicio Nacional de Pesca y Acuicultura (Sernapesca) se lanza la campaña “Paremos el merluzeo”, mientras que el sector industrial señala que “es una oportunidad para recuperar este recurso”, poniendo énfasis en que son los consumidores los que deben “conocer cómo se ha pescado lo que se come”.

¿Podremos realmente recuperar la merluza común así? Desde Oceana hemos llegado al convencimiento de que no es suficiente, y también aprovecharemos este mes para enviar un mensaje: la veda no es la única solución para la recuperación de esta especie, tampoco pensar que solo la pesca ilegal la está afectando. Acá una histórica amenaza es la desigual distribución entre industriales y artesanales y la pesca de arrastre de fondo, de la cual explicaremos por qué debe eliminarse.

Como organización de la sociedad civil llevamos años trabajando en difundir cómo se pesca en Chile. Con aportes desde la ciencia para el desarrollo de políticas públicas, hemos luchado por la recuperación de las pesquerías, pensando sobre todo en las generaciones presentes y futuras, y el caso de la merluza común ha sido emblemático.

¿Cómo se pesca la merluza común que termina en su mesa?

En primer lugar, la “pescá” se captura tanto por el sector artesanal como por el industrial. Sin embargo, esta no es una distribución equitativa. En el sector industrial, que tiene asignado por 20 años el 60% del total de la cuota de merluza común, la captura la concentran, principalmente, tres embarcaciones (Polaris II, Bonn y Biomar IV), pertenecientes a dos empresas con puerto base en Talcahuano. Por otro lado, el sector artesanal posee el 40% restante de la pesquería, mediante un régimen artesanal de administración en el que participan 1.014 embarcaciones, las que se concentran en las regiones del Maule (365), Valparaíso (309) y Biobío (174), según cifras oficiales de 2018.

En segundo lugar, las tres embarcaciones del sector industrial capturan con el método de pesca de arrastre de fondo. Al contrario, los botes y lanchas medias del sector artesanal capturan con enmalle o espinel.

Para aquellos que desconocen en qué consisten cada uno de estos métodos de pesca, es bueno saber que el arrastre de fondo es una técnica activa, es decir, que requiere del movimiento y fuerza de la embarcación para la captura de sus especies objetivo, detectadas con ecosondas, tecnología que permite tirar las redes donde se encuentra la mayor cantidad de peces. Por otro lado, el enmalle (red) y el espinel (anzuelos) son un arte y aparejo de pesca pasivos, es decir, requieren distribuirse por el cuerpo de agua y dejarse un tiempo inactivos para la captura de las especies objetivo.

Finalmente, respecto a los impactos en el ambiente, la ciudadanía debe saber que la pesca de arrastre de fondo ha sido cuestionada por mucho tiempo, debido a su interacción con los fondos marinos, el impacto que genera sobre las comunidades marinas y el funcionamiento de los ecosistemas. Del mismo modo, se han reportado disminuciones en la biodiversidad, modificación en la composición de especies y estructura comunitaria bentónica, reducción en la abundancia y tamaño corporal de los organismos, así como efectos sobre las poblaciones de especies no objetivo (fauna acompañante e incidental) y alteraciones en las interacciones depredador-presa que cambian la estructura de las redes alimenticias.

Desde 2012 la merluza común ha transitado entre estado de sobreexplotación y colapso. Claramente debemos respetar su veda biológica y combatir la pesca ilegal de este recurso, pero no queramos tapar el sol con un dedo. Acá el problema real también radica en la distribución y, por supuesto, en el la pesca que se utiliza, la pesca de arrastre de fondo y es ahí donde podemos encontrar una solución más para recuperar a nuestra emblemática “pescá”.

La recuperación de la merluza común no llegará apuntando con el dedo a un sector, sino más bien basándose en la ciencia y entendiendo que se trata de una especie que tiene un alto valor social, para la cual deben tomarse todas las medidas posibles para su pronta recuperación.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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