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«Síndrome Jadue» se instala en la campaña de Sichel: temen decrecimiento en el último tercio de la carrera PAÍS

«Síndrome Jadue» se instala en la campaña de Sichel: temen decrecimiento en el último tercio de la carrera

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Hernán Leighton
Por : Hernán Leighton Periodista de El Mostrador
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Encuestas recientes han expuesto una tendencia a la baja del candidato de Chile Podemos + y el crecimiento de José Antonio Kast, lo que encendió las alarmas al interior del comando de Sebastián Sichel, justo en momentos en que se ha puesto en duda el trabajo de sus cercanos en cuanto a la estrategia, así como el desempeño del propio abanderado en el último debate. El decrecimiento despierta el temor de que la candidatura pueda estar sufriendo el «síndrome Jadue», en referencia al alcalde de Recoleta, quien en sus últimas semanas de campaña se desinfló tras un bajo rendimiento en los debates. Esta situación abrió la puerta para que se instale en la discusión la duda sobre las posibilidades reales que tendría Sichel de pasar efectivamente a segunda vuelta. Ahora, más allá de que ese escenario se vea lejano, el simple hecho de que el tema haya sido puesto en la palestra, debilita en sí la campaña oficialista. A su vez, todos en el comando miran de reojo a la candidata de Nuevo Pacto Social, Yasna Provoste, pues, si bien aún no ha dado señales de crecimiento, la sola eventualidad de que aquello se produzca es analizada, por cercanos al representante del oficialismo, como una señal inequívoca de pérdida de espacio en el centro.


La tranquilidad con la que suelen exponer sus puntos de vista ante la prensa desde el comando, e incluso por parte del propio candidato de Chile Podemos +, Sebastián Sichel, hoy por hoy, choca de frente con una realidad que encendió las alarmas a dos meses de la elección presidencial: la tendencia a la baja que ha sido registrada por la encuesta Cadem –que siguen semana a semana– y el crecimiento de la candidatura de José Antonio Kast. Hechos que llevan a varios a concluir que el abanderado oficialista posiblemente se desinfle como el alcalde de Recoleta, Daniel Jadue, quien se enredó en el último tiempo de su campaña.

En este mismo contexto, quienes colaboran con la carta del oficialismo reconocieron estar siguiendo también, paso a paso, los movimientos de la candidata de Nuevo Pacto Social, Yasna Provoste –cuya campaña aún no despega–, ya que estimaron que cualquier grado de crecimiento de la representante DC implica un decrecimiento de Sichel. A esto se suma una creciente desafección de los partidos, los que, si bien no se lo han planteado “a la cara”, reconocieron estar “muy disconformes» con el “despliegue, coordinación y trato” que se está llevando a cabo. En este marco, y debido a la falta de injerencia que tienen en la toma de decisiones, ya constituye un secreto a voces que parte del tiempo se estaría destinando principalmente a evitar una debacle en la elección parlamentaria, más que a poner todas las fichas en la presidencial.

Más allá de los públicos cuestionamientos que recibe constantemente la encuesta Cadem, es un factor de seguimiento obligatorio en los comandos. Se quiera o no, los números que se publican todos los lunes generan confianza o, por el contrario, incertidumbre en el hábitat de trabajo de campaña. “Cuando marcas mal, la crítica es más fácil y el descuelgue más factible”, así lo resume un personero conocedor del trabajo diario de Sebastián Sichel.

Lo cierto es que las últimas nueve encuestas, desde el 3 de julio al 24 de septiembre, marcan una clara tendencia a la baja del representante de Chile Podemos +, quien comenzó con un 24% de las preferencias (al igual que Gabriel Boric), pero que, al día de hoy, solo alcanza el 17% (Boric, en tanto, 23%). A esto se suma que JA Kast partió con un 7% de las preferencias, y hoy su porcentaje marca un 13. De esta manera, no son pocos en el oficialismo los que creen que, a solo un par de meses de la presidencial, esto se habría tornado “casi irreversible”.

El decano de la facultad de Ciencias Sociales y Humanidades de la Universidad Autónoma, Tomás Duval, señaló que “si miro la Cadem, a mí me llama la atención, porque la tendencia de Kast es a crecer, viene creciendo, y Sichel viene bajando. Eso es muy complicado, solo mirando la tendencia. Es muy complicado, porque quiere decir… yo no sé cuál es el techo de Kast, pero sí sé que va creciendo. Con todos los bemoles que tienen las encuestas, pero eso es preocupante”.

En el caso del director de TresQuintos.cl, Kenneth Bunker, se refirió a lo que una tendencia implica para entender o analizar una carrera de largo aliento. En este caso, indicó que “yo creo que aquí la pregunta es tendencia, no es si es que le están apuntando exactamente a los resultados (…). Si todas las encuestas, si consideramos que están midiendo mal pero se mueven más o menos de la misma manera, podemos decir que hay cierta tendencia. Tal vez no sabemos la altura del mar, pero sí sabemos si está más alto o más bajo que ayer”.

Este escenario, que les cuesta sincerar como complejo en las cercanías de Sichel, aunque ligeramente reconocen como un problema, además abrió la puerta a que se instale en la discusión la posibilidad de que su candidato arribe o no a la segunda vuelta. Un tema que parecía no tener asidero semanas atrás, pero que hoy son varios los que se atreven, al menos, a plantearlo. Y más allá del sustento de la premisa, el solo hecho de que se hable de aquello, representa un bache no menor en el camino a noviembre, reconocieron personeros de Chile Vamos.

Algunos lo asocian al ninguneo que el comando de la carta oficialista ha tenido con el representante del Partido Republicano, recordando las palabras de Paola Assael, integrante del comité estratégico, quien señaló –en entrevista a El Mercurio– que «a nosotros nos ha dado siempre el resultado de que Kast tiene un cierto porcentaje que es alrededor del 15%, de la derecha tradicional. Pero más allá de eso, no tiene ninguna relevancia en esta competencia». Algunos se atrevieron a hacer el símil con el ninguneo que sufrió Gabriel Boric de parte de Pamela Jiles, cuando parecía imposible la recolección de las más de treinta mil firmas para inscribirse como candidato.

En opinión de Bunker, “lo que parecía muy claro, que Sichel pasara a segunda vuelta o que va segundo, hoy día se cuestiona». Y añade que «lo que debemos tener en cuenta es que es una carrera de naturaleza incierta, en un contexto muy incierto. Lo que sí parece ser claro, es que el techo que se pensaba que tenía Kast es un poco más alto de lo anticipado y el piso de Sichel es un poco más bajo. Sichel sigue siendo el que más posibilidades tiene de pasar a segunda vuelta, pero la idea ya se está instalando”.

De todas formas, cercanos al abanderado oficialista defienden la posición que ha adoptado y que –estiman– no debiese variar en demasía, argumentando que “si se suelta el centro, esto se acaba”. En tal sentido, agregan que habrá que “asumir los costos de soltar la derecha para amarrar el centro”.

Como guinda de la torta, la imposibilidad de lograr alinear a los suyos frente al cuarto retiro del 10% en la Cámara de Diputadas y Diputados significó un duro golpe para la campaña, como reconocieron en la interna, razón por la cual sus más cercanos estuvieron reunidos hasta altas horas de la noche buscando una salida que morigere lo que, asumieron, puede implicar otra razón más para seguir bajando en las encuestas.

Respecto a la respuesta que dio el candidato cuando se le preguntó si había realizado el retiro del 10%, no existe una sola persona que, fuera de micrófono, no califique la salida de Sichel como una herida autoinfligida. Y si bien el círculo pasó de cerrado a hermético en cuanto a si retiró o no los fondos, hay voces que aseguran que sí lo hizo. De ser así, dan por seguro que se transformará en una carga incontrarrestable en relación con su credibilidad, factor primordial en la última parte de la carrera.

El decrecimiento con el factor Provoste

Si bien al día de hoy el nombre que se encuentra sobre la mesa en el comando de Sebastián Sichel es el de José Antonio Kast, y que con miras a noviembre pareciera ser un nudo difícil de resolver en buenos términos, debajo de su foto aparece otro rostro que, si bien aún nadie quiere “levantarla” mencionándola, sí ocupa un espacio en la cabeza y estrategia de la campaña oficialista. Se trata de la candidata de Nuevo Pacto Social, Yasna Provoste.

Está claro que, por ahora, la preocupación que genera en varios no tiene asidero ni en los números ni en su puesta en escena –ambos indicadores a la baja–, sino más bien en lo que pudiese llegar a suceder en un futuro cercano.

Y es que, más allá de los análisis que le otorgan al centro político un 10 por ciento o, definitivamente, lo consideran inexistente, se sabe que ambas candidaturas van por un bolsón de votos que ha cambiado la historia electoral en las pasadas presidenciales. Le sucedió a Sebastián Piñera en segunda vuelta en la última contienda, y también a Michelle Bachelet de cara a su última estadía en Palacio. Ambos lograron convencer a un mundo difícil de calificar, pero que, cuando se convence de un proyecto, es capaz de “dar vuelta la tortilla”, reconocen en ambos comandos.

De esta manera, y así lo estiman cercanos a Sichel, cualquier evidencia de crecimiento de la militante democratacristiana significa, “sin dobles interpretaciones”, que se perdió espacio en el centro. Todo lo que sume Provoste –agregaron– es resta para el abanderado de Chile Podemos +.

Por ahora Yasna Provoste marcha entre el tercer y cuarto lugar, dependiendo de qué encuesta se mire, sin poder despegar desde el piso en el que se plantó una vez que ganó la consulta ciudadana con 150 mil votos, número muy lejano del millón setecientos mil que salió a votar en la primaria de Apruebo Dignidad o del millón trescientos mil en el caso del oficialismo.

De todas formas, desde el comando del exministro de Desarrollo Social sus movimientos son seguidos paso a paso, y siempre atentos a lo que cada uno de ellos pueda provocar respecto a un electorado que, si bien parece dormido, como es el de la centroizquierda, se está al tanto de que no ha desaparecido del mapa, se encargaron de señalar.

Otro personero, también cercano al trabajo diario del comando oficialista, lo resumió de la siguiente manera: “Si Provoste crece, me asusto. Si crece, significa que Sichel abandonó el centro”.

La desafección oficialista

Uno de los nudos aún no resueltos en la carrera presidencial de Sebastián Sichel, es el del trato con los partidos del oficialismo, los mismos que le pusieron la firma para que compita en el sector y que hoy son los que sustentan políticamente su carrera al sillón presidencial. Y si bien desde el comando del candidato no trepidan en ningunear el apoyo que significa el despliegue y coordinación territorial de las cuatro tiendas del conglomerado en su favor, cada día que pasa están más conscientes de que para correr la carrera completa necesitan de mayores gestos, los que hasta el día de hoy son calificados como “totalmente insuficientes” desde oficialismo.

Si en un principio no se consideraba a los militantes históricos o de alto perfil para integrar el círculo cercano, con el correr del tiempo tuvieron que abrirse, a lo menos, a integrar personeros cercanos al oficialismo de cada tienda, aunque de bajo perfil, como lo hicieron con sus voceros, Katherine Martorell (RN), Isabel Plá (UDI) y Francisco Undurraga (Evópoli). Tampoco en un inicio se quería sentar al candidato con las bancadas y las directivas, “esa foto arruina la estrategia”, se repetía constantemente. Finalmente, también se tuvo que ceder y, durante las últimas semanas, ha sostenido citas con al menos tres de las cuatro directivas: UDI, Evópoli y RN.

Los encontrones con el senador UDI Claudio Alvarado, al que ninguneó, apuntándolo como “designado” y representante “de la vieja política”, o el haber notificado a la diputada RN Paulina Núñez de que ya no forma parte del proyecto y, previo a eso, poner en cuestión el liderazgo del presidente de la tienda, Francisco Chahuán, más que hechos puntuales, son la evidencia de la necesidad de sostener una candidatura que, aseguran, llegó hasta donde llegó debido principalmente a la persona del candidato y no al conglomerado, insisten sus cercanos.

Todos estos «episodios”, han ido profundizando un sentimiento que nace desde que se le nombró como eventual carta de sector y que tiene que ver con su condición de “impostor”, como suelen calificarlo en la interna, sumando a esto lo que califican como “soberbia” y “cero conexión”, tanto con los partidos como con sus bases.

De esta manera, desde las propias directivas, y de militantes que no son de su línea, las críticas han empezado a salir a flote. Si bien todavía hay conciencia de que no se puede salir a “tirar el mantel” públicamente, ya existen consensos transversales en cuanto a la molestia y hasta “hastío”, como califican la relación con su propio candidato presidencial.

Y uno de los principales cuestionamientos apunta a los que califican como una “nula estrategia”, y culpan de esto precisamente a su círculo más cercano, que es el que toma las decisiones, donde los partidos, poco y nada influyen.

El hecho de que haya tenido que recurrir nuevamente a su historia personal en el último debate, evidencia –puntualizaron– la falta de una mirada más profunda de lo que una carrera presidencial significa. “Pudo haber resultado en primarias”, sostuvieron, pero ahora se necesita posicionarse políticamente y entender frente a quién se está, “lo que se nota que no se ha trabajado”, acusaron.

Trasversalmente se han escuchado reclamos, no solo de los candidatos –a los que “no se les pesca”–, sino también de parte de quienes conforman las maquinarias partidistas, es decir, la coordinación nacional para darle sustento a una idea o despliegue. Según detallan, es tan claro el intento de Sichel por escindirse de las colectividades, que la frase a la que más recurren los voluntarios es que esto es “sin los partidos”.

Desde el comando le bajaron el perfil y señalaron estar al tanto de la desafección que se tiene con su figura, pero insistieron en que la fórmula que habría dado pruebas de su eficiencia es la de “lejos de los partidos”. Una lucha que promete tensionar la campaña oficialista, esto debido a que las tiendas –en voz de sus propios representantes– no se van a conformar con solo ser un actor de “tercera categoría”, que es el sentir actual de su rol en medio de la contienda electoral.

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