Publicidad
Las claves del reinicio de la PDI luego de la caída de Sergio Muñoz PAÍS Captura de pantalla

Las claves del reinicio de la PDI luego de la caída de Sergio Muñoz

Publicidad

En su asunción oficial en el cargo, el nuevo director de la policía civil puso énfasis en el trabajo colaborativo con otras instituciones. Podrían parecer palabras de buena crianza, pero ello también responde a la necesidad de superar el resentimiento hacia la Fiscalía y Carabineros.


Es como volver a los años 90”, dijo a El Mostrador un oficial de la PDI de alto grado, refiriéndose a la pronunciada caída en los niveles de confianza que registró la institución este fin de semana, tanto en la encuesta Signos/El Mostrador como en la Cadem, que midieron el impacto de la formalización de su ahora exdirector, Sergio Muñoz, en la imagen de la policía civil. 

En el caso de la primera, el 56.8% de los encuestados dijo creer que las filtraciones como las que efectuaba Muñoz hacia Luis Hermosilla son un hecho generalizado, y solo un 23.3% señaló seguir manteniendo plena confianza en la institución. Cadem, en tanto –que lleva años evaluando a la PDI–, arrojó resultados igual de catastróficos, pues la institución bajó en 26 puntos su aprobación de febrero a marzo. El mes pasado, con 86 puntos, era la institución estatal más admirada y solo la superaba –a nivel general– Bomberos. Sin embargo, su aprobación bajó a 60 puntos este mes.

Carabineros, por su parte, se ubicaba en febrero también en altos niveles de aprobación: 79 puntos, pero en la medición de marzo bajó tres puntos, a 76. De todos modos, superó a la PDI por 16 puntos. Pero quizá lo más significativo es que se trata de la primera vez, en ocho años, en que la policía uniformada supera a la civil en esta encuesta. Asimismo, según Cadem, un 43% de los encuestados cree que hay corrupción en la PDI.

Otro detective aseveró que “en muchos colegas existe la sensación de que, más allá de los delitos que se le imputen al Sr. Muñoz, la forma en que actuaron la Fiscalía y Carabineros contribuyó a acrecentar el descrédito en que estamos hoy”, refiriéndose sobre todo al allanamiento de la casa del exdirector, así como a las oficinas de este, en el cuartel de General Mackenna.

Un tercer oficial comentó que no tiene opinión respecto de la forma en que operaron el Ministerio Público y el OS-7, aunque aventuró que “si el asunto hubiera sido a la inversa, probablemente habríamos hecho algo semejante”. Sin embargo, especificó que, más allá de dicha disquisición, “en muchos funcionarios, sobre todo los más viejos, se instaló la percepción de que aquí hubo una pasada de cuentas por casos antiguos, como Huracán o Catrillanca, donde había funcionarios de Carabineros imputados” y agregó que “costó mucho tiempo entender que se podía trabajar a la par con Carabineros, y esto vuelve todo a fojas cero”.

Mensajes conciliadores

Quienes lo conocen, dicen que el nuevo director general de la PDI, Eduardo Cerna Lozano, está plenamente consciente del problema que existe en las filas y por eso entregó una serie de mensajes ayer en la tarde, cuando asumió oficialmente el cargo, en una ceremonia que fue encabezada por el Presidente Gabriel Boric y en la cual estuvieron todas las máximas autoridades del Estado, incluyendo al general director de Carabineros, Ricardo Yáñez. 

Sin embargo, fue visible la ausencia de representantes de alto nivel del Ministerio Público, pues el Fiscal Nacional y los fiscales regionales se encontraban ayer en Arica, en un consejo general planificado con meses de anticipación, pero la ausencia de figuras emblemáticas de la Fiscalía generó comentarios suspicaces entre algunos de los asistentes a la ceremonia.

A diferencia de la tensa relación que existía entre el Mandatario y Muñoz, a quien incluso el Presidente dejó con la mano prácticamente estirada tras la primera Cuenta Pública a la nación que entregó (lo que fue comentado por Muñoz con Luis Hermosilla), en el acto de ayer, efectuado en el auditorio de la Escuela de Investigaciones, se vio una cordial relación entre Cerna y Gabriel Boric. Se abrazaron cuando el Jefe de Estado llegó, pasadas las 16:00 horas, y lo mismo sucedió cuando este impuso los galardones correspondientes al nuevo director, como si fueran viejos y queridos amigos.

El discurso de Cerna estuvo marcado por dos ejes. El primero de ellos tenía que ver con la ética. Al respecto, señaló que las conductas indebidas, o derechamente delitos, cometidos al interior de nuestras filas, junto con no tolerarlos, no tienen ni tendrán cabida.

El segundo decía relación con la criminalidad y la forma de abordarla. En lo que varios asistentes interpretaron como un guiño a Carabineros, las Fuerzas Armadas y otras instituciones, Cerna dijo que “manifiesto toda mi disposición e invito a todos los actores que intervienen en el sistema de persecución penal y criminal a potenciar la colaboración y el diálogo que nos permita mejorar las respuestas que Chile necesita y nos demanda”, argumentando que el panorama delictivo que enfrenta el país obliga a “fomentar modelos colaborativos y altamente especializados”.

Por su parte, el Presidente, junto con reconocer el trabajo que realiza la PDI y recordar a las dos detectives que perecieron en el verano en un accidente aéreo, expresó que la designación del nuevo director fue “un nombramiento razonado, fue un nombramiento que pensamos y estudiamos con detención, pero fue un nombramiento, como todos ustedes saben, también intempestivo”, agregando que “quienes no cumplan con las exigencias de transparencia, legalidad y honestidad, no tienen cabida en esta institución ni en ninguna otra institución del Estado. Y ese estándar comienza y se aplica desde el Presidente de la República, quien habla, hacia abajo”. 

También, en lo que ha sido un giro discursivo evidente en los últimos meses, el Primer Mandatario reconoció que seguridad es lo que más le piden en todo el país: “En cada lugar que voy, en todas las esquinas de Chile, sea en la costa o en la cordillera, en el norte o en el sur, nos señalan (la seguridad) como su primera prioridad”. 

Los primeros pasos del nuevo director

En ese escenario, el nuevo director general de la PDI comenzó ya a planificar el que será su futuro Alto Mando, para lo cual está entrevistando a los demás prefectos que forman parte de este, a fin de efectuar las nuevas destinaciones, especialmente lo que dice relación con las subdirecciones de la Policía de Investigaciones. 

Aún trabajando desde su oficina en la Jefatura de Logística y Grandes Compras de la PDI, pues no se ha mudado todavía a la oficina de director general, prácticamente nadie sabe cuáles serán sus decisiones al respecto, dado que no pertenece a ningún “lote” interno de la policía civil. 

El prefecto general Jorge Sánchez –que ahora es la segunda antigüedad de la PDI– es el único oficial en servicio activo que fue compañero de promoción de Cerna, pero varias fuentes dicen que no tienen una cercanía especial, y todos quienes le siguen hacia abajo pertenecen a promociones menores en edad. Sin embargo, fuentes cercanas a la institución señalan que lo más probable es que no haga muchos cambios hasta fin de año, porque un requisito esencial para que un prefecto llegue al Alto Mando es que cuente con un curso habilitante para ese fin y, en este caso, no serían suficientes los oficiales graduados hasta la fecha. 

 

Publicidad

Tendencias