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Ejército reconoce tratos indebidos y fuera de protocolo a soldados en brigada de Putre PAÍS

Ejército reconoce tratos indebidos y fuera de protocolo a soldados en brigada de Putre

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Ximena Astudillo
Por : Ximena Astudillo Periodista colaboradora de El Mostrador en Arica.
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El general Javier Iturriaga reconoció “tratos indebidos” y uso de protocolos incorrectos en la Brigada “Huamachuco” de Putre, donde murió el soldado Franco Vargas y otros dos sufrieron amputaciones. Expresó su decepción ante la Comisión Investigadora y prometió sancionar las irregularidades.


Resumen
Síntesis generada con OpenAI
El Comandante en Jefe del Ejército, general Javier Iturriaga, admitió “tratos indebidos” y uso de protocolos incorrectos en la Brigada Motorizada “Huamachuco” de Putre, donde en abril falleció el soldado Franco Vargas y dos soldados sufrieron amputaciones. Además, varios reclutas fueron aislados por cuadros psiquiátricos. Ante la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputados, Iturriaga expresó su decepción y dolor por estos hechos, destacando que algunos mandos intentaron ocultar información. Subrayó que el Ejército no encubrirá irregularidades.
Desarrollado por El Mostrador

Un inesperado mea culpa realizó el comandante en Jefe del Ejército, general Javier Iturriaga, al reconocer que hubo “tratos indebidos” y aplicación de un protocolo fuera de la norma en la Brigada Motorizada “Huamachuco” de Putre, unidad militar en la que durante el periodo de instrucción del Servicio Militar Obligatorio (SMO), en abril pasado, se registró la muerte del soldado Franco Vargas, la amputación de extremidades a otros dos conscriptos y el aislamiento de un grupo de reclutas en una unidad psiquiátrica y al interior de un cuartel, por cuadros suicidas y de influenza.

La máxima autoridad castrense entregó este análisis el pasado 1 de julio, en la cuarta sesión de la Comisión Investigadora de la Cámara de Diputadas y Diputados. La instancia, presidida por el diputado por Arica y Parinacota Luis Malla (PL), fue constituida el 4 de junio pasado, para indagar estos hechos y proponer mejoras al SMO.

Sentado a la derecha de la ministra de Defensa, Maya Fernández, Iturriaga dijo: “Expreso, en primer lugar, que para el Ejército estar dando cuenta ante una comisión de estas características por situaciones poco profesionales, negligentes o derechamente dolosas de algunos mandos de alguna unidad del Ejército y que en su conjunto pudieran haber provocado o facilitado los lamentables hechos conocidos, es muy decepcionante y doloroso”.

Precisó que la situación era “decepcionante porque pone en duda el profesionalismo y la vocación de servicio de miles de hombres y mujeres que integran el Ejército y que cumplen a cabalidad con sus tareas profesionales, dentro del marco ético, reglamentario y  normativo que nos rige. Y por supuesto que es muy doloroso, porque la muerte o secuelas médicas o sicológicas de un soldado o cualquier otro integrante de la institución, es siempre motivo de pesar al interior de nuestras filas”.

Los antecedentes que entregó el comandante en Jefe del Ejército pasaron inadvertidos el 1 de julio, debido a la polémica que se generó posteriormente en la misma sesión, luego que el diputado Johannes Kaiser (exrepublicano) dejara entrever condiciones de debilidad física y mental del contingente para explicar la crisis en la brigada, a raíz de supuestos consumos de droga y por haber recibido las vacunas contra el COVID-19.

Tratos indebidos a soldados

En su cuenta ante la Comisión Investigadora, Iturriaga detalló que había tomado conocimiento del dictamen fiscal de una de las investigaciones administrativas ordenadas. La indagación fue desarrollada por un coronel de la institución, para determinar los procedimientos aplicados en el periodo de instrucción de los 240 reclutas que llegaron a la brigada y sus conclusiones fueron informadas a la Fiscalía Militar de Arica el 14 de junio pasado.

La máxima autoridad del Ejército aclaró que no era su labor atribuir responsabilidades penales. Sin perjuicio de ello, dijo que “tengo convicciones personales de que efectivamente hubo deficiencias en la planificación y ejecución de la marcha”.

A la vez admitió que “hubo, por parte de algunos mandos, intentos de ocultar y tergiversar información y, con mucho pesar lo digo, también hubo días previos al 27 de abril, en el cuartel de Putre, tratos indebidos por parte de algunos oficiales y suboficiales con los soldados conscriptos, consistentes en exigencias físicas fuera del marco reglamentario para actividades de cuartel y absolutamente inconvenientes, considerando las condiciones de altitud de la unidad y el poco tiempo de acuartelamiento de los soldados”.

Iturriaga fue más allá y dijo que “cuando me refiero a los tratos indebidos, tenemos información de que efectivamente durante las primeras 2 semanas en Putre, particularmente habría un oficial y varios suboficiales que dispusieron ejercicios físicos que no están reglamentados y son ejercicios físicos que se hacen durante una instrucción militar en campaña. No son ejercicios físicos que estén permitidos en el cuartel, en horas de régimen interno. A eso me refiero con los tratos indebidos”.

A través de este reconocimiento, el general validó la versión entregada por más de una decena de conscriptos de la brigada y que decidieron abandonar el servicio militar en la primera semana de mayo. Los testimonios de los reclutas señalaban que un capitán y un teniente de una de las tres compañías que se formaron en Putre, junto a suboficiales, los obligaron a realizar ejercicios mientras estaban afectados por el Mal Agudo de Montaña, es decir, con sangramiento en sus narices, mareos, dificultades respiratorias, dolores intensos de cabeza, taquicardias, además de hacerlos comer en exceso, para luego someterlos a actividad física que les producía vómitos e idas continuas a la enfermería, donde era minimizada su condición de salud.

Sobre esta situación, el máximo oficial de la institución castrense, volvió a insistir en que resultaba “decepcionante por constatar que algunos mandos no cumplieron con las responsabilidades que exige su cargo, dada la experiencia y preparación que tenían para el puesto al que fueron designados, y muy dolorosos, por el fallecimiento del soldado Franco Vargas, así como las secuelas físicas de otro soldado que por expresa solicitud de sus padres no voy a individualizar”.

También recalcó que el Ejército no haría defensas corporativas, “ni ocultamiento de información en las investigaciones producto de irregularidades y eventuales delitos. Conductas que se apartan del recto proceder o que abiertamente transgreden las leyes y reglamentos, deben ser debidamente investigadas y sancionadas, pues ellas dañan gravemente la credibilidad del Ejército y afectan a los miles de mujeres y hombres que cumplen con profesionalismo y vocación de servicio sus tareas diariamente”.

Imprecisiones y tergiversaciones

El comandante en Jefe del Ejército reiteró la existencia de imprecisiones y tergiversaciones en las versiones de diversos mandos, luego de ocurrida la muerte del soldado Franco Vargas durante la marcha en el Centro de Instrucción de Pacollo, situado a 4.200 metros sobre el nivel del mar en la provincia de Parinacota.

“Cuando yo indico la falta de precisión, fue que los mandos confiaron en la información que se les entregó preliminarmente, y luego no fueron acuciosos con el correr de las horas, en verificar que esa información fuera fidedigna. A eso me refiero con la falta de precisión. Como ya se ha comprobado que no fue exacta la información, por lo tanto, en virtud a ello, se hicieron responsables por mando”, expuso.

Ante los diputados explicó la existencia de canales de información formales en la institución, a través de los cuales deben fluir los antecedentes que se van recabando sucesivamente, para una toma adecuada de las decisiones.

“En las primeras horas de ocurrido un incidente grave como este, el comandante de la unidad lo que hace es transmitir la información que le entrega la gente que está en terreno. Él no tiene normalmente la posibilidad de haber estado en terreno, si es que así fuera, por lo tanto, esa primera información de las primeras 6 horas, se entrega conforme a lo que dice el teniente o el suboficial o la autoridad que sea que está en terreno”, afirmó.

Luego, indicó, “ya el siguiente informe de las 24 horas exige que los mandos primero se hayan apersonado en el lugar de los hechos, si así físicamente lo pudieran hacer por razones geográficas. Segundo, tienen la obligación de constatar personalmente, verificar con los mandos a través de entrevistas lo que ahí pasó, incluso si fuera necesario hacer lo que conocemos como una reconstitución de escena, para hacerse cargo de la información que recibió y poder transmitirla ya en el informe de las 24 horas. Hay otro informe de las 48 horas y así sucesivamente”.

Iturriaga detalló entonces cómo fue la secuencia y razones de los 10 relevos que decidió en tres tandas. Al respecto, dijo que pasadas las primeras 24 horas, desde que se constituyó el sábado 4 de mayo en Arica, “desvinculé al comandante de batallón y al capitán de la compañía, porque ya evidentemente había contradicciones en sus declaraciones. Veinticuatro horas después tomé la decisión de sacar al teniente y todos los clase comandantes, incluyendo al enfermero, porque también ya había evidencias de que estaban tergiversando las versiones y había contradicciones notorias. Y dos días después ya, por todas las contradicciones públicas que tuvimos que asumir, se le propuso al Presidente la desvinculación del coronel y el general”.

Por último, reveló que el dictamen fiscal de esta investigación sumaria dio cuenta de “una mala coordinación con las unidades que marcharon, con la concurrencia del enfermero, con la ambulancia en la marcha, etcétera, por lo tanto, el fiscal estima evidentemente que esa falta en la planificación podría haber cooperado a los problemas que existieron”.

Descartan muerte en Cesfam

Un detalle muy revelador y que indica que el Ejército echó pie atrás en su versión inicial de que el soldado Vargas fue entregado vivo por personal militar en el Centro de Salud Familiar (Cesfam) de Putre, tras desvanecerse en la marcha del 27 de abril, lo aportó el auditor general, general Eduardo Rosso, quien acompañó a Iturriaga en la sesión de la comisión.

Al precisar más detalles del informe de Iturriaga, sostuvo que “esa información obedece a dos fuentes que son las que se disponían al momento de la exposición. La primera fuente son las declaraciones o las versiones que dieron aquellos funcionarios que son los que acompañaron al soldado Vargas, que en paz descanse, hasta el Cesfam de Putre. Los tres señalaron que él mantenía signos vitales”.

Sin embargo, luego que El Mostrador revelara el 6 de mayo el informe del Cesfam que desmentía la versión del Ejército, ahora el funcionario castrense reconoció que, de los testimonios otorgados por el personal médico militar, “tenemos serias dudas en estos momentos, pero tendrán que dirimirlo los tribunales. Pero esa era la versión que se tuvo y se tomó en cuenta. Esa información, la verdad es que hoy en día es dudosa por el tipo de fallecimiento, por la patología que tenía, que era una muerte súbita. Y en segundo lugar, porque ya derechamente no tenemos una absoluta certeza o confianza en que las declaraciones de los tres funcionarios, que llevaron al soldado al Cesfam, hayan sido verídicas”, señaló.

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