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NUEVA CONSTITUCIÓN

Raúl Celis, constituyente: "Si un grupo intenta imponer a otro un determinado texto constitucional, creo yo que va a ser un texto de corta duración"

por 19 junio, 2021

Raúl Celis, constituyente:
El abogado, exintendente de Valparaíso, y constituyente electo por el pacto Vamos por Chile, en el distrito 7, enfatizó que para el entendimiento serán clave la disposición y la generosidad, pues –a su juicio– "a mayor radicalidad en la Constitución, menor será su vigencia en el tiempo". Aseguró que en la Convención existe, sin duda, una mayoría de centroizquierda, razón por la cual el resultado debiera ser "una Constitución que probablemente va a terminar con un Estado más robusto, en lo que estoy de acuerdo, con una mayor garantía de las instituciones, pero con una intervención del Estado mayor de la que uno normalmente aspira". Celis subrayó que es defensor de la vida desde la concepción y hasta la muerte natural, por lo que está en contra del aborto libre, pero sí a favor del "buen morir". Sobre el régimen político, consideró que más importante que el presidencialismo o parlamentarismo, es el sistema electoral, que no les dé representación parlamentaria a partidos que tengan menos de un 5% del electorado.
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-¿Cómo cree que estará el ánimo para el reglamento?
-Por lo menos, desde mi punto de vista, el ánimo es el mejor. Uno va a una Convención Constitucional con la idea de llegar a acuerdos para lograr lo mejor para el país. Nadie duda que todos los representantes que fuimos elegidos queremos lo mejor para el país. Por supuesto que tenemos distintos puntos de vista. La idea es conversar esos puntos de vista y lograr acuerdos para lo mejor para nuestro país.

-Hay una discusión sobre la existencia de un hiperpresidencialismo. ¿Coincide con eso?
-¿Qué significa un semipresidencialismo, qué significa un presidencialismo exacerbado? Hay un presidencialismo exacerbado en Chile cuando el Ejecutivo no tiene ningún control del Legislativo y hoy día, en la práctica, hay casi un cogobierno entre el Legislativo y el Ejecutivo. A mí me correspondió hacer la memoria, para recibirme de abogado, respecto de unas materias que involucraron un proyecto de reforma constitucional, que intentaron sacar adelante Jorge Alessandri, Eduardo Frei Montalva y Salvador Allende. Los tres se quejaban por la fragmentación que había en el Congreso y por la falta de facultades que tenían ellos para imponer sus programas. Por esa razón, en la Constitución del 80 se hizo un presidencialismo más fuerte que se fue atenuando con los años hasta el 2005, que es el actual texto de la Constitución Política en su gran mayoría. Pero yo creo que, más allá del sistema de gobierno, si es presidencialismo o parlamentarismo, lo importante es el sistema electoral. Yo creo que la clave está en el sistema electoral porque, si nosotros tenemos un presidencialismo con una cantidad de 20 partidos que imposibiliten al Presidente tener mayoría, va a dar lo mismo el régimen que tengamos, porque vamos a estar en presencia de un sistema muy difícil de gobernar. Por ejemplo, aquellas agrupaciones que tengan menos de un 5% del electorado, pienso yo que deberían disolverse y no tener representación en el Parlamento.

-¿Qué pasa con el Tribunal Constitucional? ¿Qué propuesta tiene respecto a eso?
-En ningún caso dejarlo tal como está. Creo que debe haber un control de constitucionalidad, pero ese control debe ser a posteriori, no a priori como ocurre hoy día, a requerimiento de un grupo de parlamentarios, que habrá que definir el número. Y además exigiría que quien haga las veces de control de la legalidad –sea el TC, un tribunal con otro nombre, la Corte Suprema–, se exijan unas mayorías especiales para declarar inconstitucional un precepto. O sea, intentaría dotar de una presunción de legitimidad a las leyes que emanen del Congreso Nacional, y solo en virtud de una mayoría especial defina. En ningún caso mantendría las designaciones de los ministros como están hoy día.

-Hay varios puntos que van en la línea de la descentralización, y hay coincidencia en esa necesidad. ¿Cómo se puede concretar eso?
-Creo que ahí tenemos una oportunidad, porque todos los gobiernos, sin distinción de colores, siempre dicen que vamos a descentralizar el país, una de nuestras metas es la descentralización de Chile. Pero, llegado el momento de asumir el poder, cambian de idea y no profundizan la regionalización, porque regionalizar implica ceder poder, distribuir poder, deshacerse de parte del poder, y eso, obviamente, a los gobiernos de turno no les gusta. Creo que en este caso sí hay una oportunidad, por diversas razones: primero, porque somos muchos más los constituyentes de regiones que los de Santiago; en segundo lugar, tenemos una serie de incapacidades e inhabilidades que, en la gran mayoría de los casos, va a significar que ninguno de nosotros tenga una carrera política oculta y vea esto como un trampolín para una futura carrera política. Entonces, a mi juicio, están dadas las condiciones para profundizar la descentralización, que en términos simples significa acercar la soluciones al lugar donde se producen los problemas. Y, a mi juicio, donde hay que poner el acento en el tema de la descentralización es a nivel local, o sea, fortalecer los gobiernos municipales más que los regionales.

No descarto, por supuesto, mantener los regionales. ¿Qué se requiere para esto? Cinco elementos: una descentralización política, es decir, elección de autoridades; segundo, una descentralización fiscal, o sea, entrega de recursos a los municipios; tercero, una descentralización administrativa, lo que implica otorgamiento de facultades; cuarto, fortalecimiento de las capacidades humanas, lo que significa dar mayor capacidad a los municipios para que puedan formular mejores proyectos; y en quinto lugar, la participación ciudadana, que podrá hacerse de diversas formas, escuchando a organizaciones comunitarias o con plebiscitos comunales.

-¿Ayuda sesionar en otras regiones?
-Puede que implique alguna señal, yo no voy a tener inconveniente si me dicen sesionemos en Arica o en Punta Arenas. Pero yo no sé, en términos prácticos, si eso tiene alguna importancia decisiva para la regionalización. Hay una serie de elementos que hay que considerar, como los problemas logísticos, cómo trasladas a los convencionales constituyentes, todavía estamos en pandemia, vamos a tener o no presencialidad. Yo tengo mis dudas que ese tipo de anuncios fortalezcan la descentralización. Obras son amores y no buenas razones, lo importante es el texto más que hacer reuniones en distintos puntos del país.

-Algunos van a empujar los derechos sexuales y reproductivos y propiciar la adopción homoparental. Usted en su propuesta habla de la protección a la vida y la familia. ¿Cuáles son sus propuestas concretas?
-Cuando hablo de familia, la reconozco en sus distintas modalidades, es evidente que en Chile la familia tradicional no es la única que rige. La mayor parte de los hogares están a cargo de la madre solamente, por lo tanto, yo hablo de familia en el sentido amplio. Sí creo que es muy importante, porque la familia son los primeros formadores y educadores, es importante que definan el proyecto educativo que quieren para sus hijos, dónde van a estudiar y acentuar que son los primeros formadores. La gran mayoría de las materias relacionadas con la familia no van en la Constitución Política. Lo que yo estoy sosteniendo es que hay que reconocerle a la familia diversos elementos que me parecen importantes. En cuanto al derecho a la vida, yo soy partidario del derecho a la vida desde su concepción, en el sentido amplio. Desde la concepción y hasta una muerte natural. Y a propósito de eso, se habla mucho de una eutanasia activa, de la que soy completamente contrario, pues es en la práctica un homicidio, porque muchas veces la persona no tiene voluntad. Pero también se habla de una eutanasia pasiva, y eso se refiere más bien al buen morir, y de eso no puedo estar en contra, me parece razonable. En relación al aborto libre, tenemos regulado eso, está aceptado en tres causales, no soy partidario del aborto libre.

-¿Cuáles son los temas que deben estar garantizados en la nueva Constitución y cuáles son difíciles de incluir en una Carta Magna?
-En la Constitución cabe de todo. Existen constituciones sumamente amplias, extensas, y otras bastante breves. Entre más breves, mejor, porque la Constitución fija las reglas generales del juego, el marco dentro del que se van a desenvolver los diversos gobiernos de turno, sean de izquierda o de derecha. No es un programa de gobierno y por eso hay que tener cuidado. Uno ve, por ejemplo, la Constitución vigente, que asegura a las personas el derecho a vivir en un medioambiente libre de contaminación, ¿se cumple o no se cumple? No se cumple. Derecho a una vivienda digna, todos estamos de acuerdo con eso, pero qué significa una vivienda digna, de qué materialidad, cuántos metros cuadrados, quién lo va a hacer. Hay que tener cuidado con lo que se ofrece y, además, tener en cuenta las capacidades del país, que tampoco las cosas pueden hacerse todas de inmediato.

Podemos declarar muchos derechos sociales pero teniendo claro que esto va a ser progresivo, no es algo automático, porque no hay recursos. Hay que buscar un equilibrio. Hay que establecer los derechos políticos de primera generación, los derechos sociales de segunda generación, los de tercera generación, que son derechos de solidaridad, y los de cuarta generación que son los derechos digitales. Esto último significa replicar al mundo virtual lo que ocurre en el mundo físico. Así como yo tengo libertad de expresión, derecho de reunión, en el mundo virtual debo también tener un derecho de incorporarme a la red, a opinar en la red sin censura previa, reunirme en la red con otras personas y el control de los datos personales.

-Ninguno de los sectores tiene hoy la posibilidad de vetar. ¿Cuál cree que va a ser el manejo de su sector para poder defender ciertas ideas que van a ser más complejas en la discusión?
-Lo que hay es una gran fragmentación, que significa que ningún grupo va a poder imponer a otro determinado proyecto político. Eso tiene su punto positivo y negativo. El positivo es que obliga a buscar acuerdos, y el negativo es la dificultad para esos acuerdos. Se va a requerir mucha generosidad, buena disposición, que yo espero, por el bien de Chile, que ocurra. Si un grupo intenta imponer a otro un determinado texto constitucional, creo yo que va a ser un texto de corta duración. A mayor radicalidad de la Constitución, menor va a ser su vigencia en el tiempo. Por eso creo que son tan importantes los consensos, los acuerdos, entendiendo que hay una mayoría de centroizquierda, en el conjunto de la fragmentación, y en consecuencia lo que debería existir es una Constitución que probablemente va a terminar con un Estado más robusto, en lo que estoy de acuerdo, con una mayor garantía de las instituciones, pero con una intervención del Estado, mayor de la que uno normalmente aspira. Pero, en términos generales, lo importante es la disposición, la generosidad a buscar estos acuerdos.

-¿Cuál es su postura sobre un Estado Plurinacional?
-Yo he tenido mucho contacto con Isla de Pascua, con Rapa Nui, en los últimos 11 años, por diversas razones, profesionales, como intendente, y después como director de una sociedad, encargada de proveer agua y servicios portuarios. Ellos tienen varios órganos que son reconocidos y que son obligatorios para la definición de algunos proyectos, la Codeipa (Comisión de Desarrollo de la Isla de Pascua), por ejemplo, tienen un Consejo de Ancianos. Yo estoy de acuerdo en respetar muchas estructuras que puedan tener los pueblos originarios, lo que no estoy de acuerdo es que puedan existir distintas naciones al interior de nuestro país, porque ahí terminamos con la idea de que Chile es un Estado unitario y podemos terminar con cinco Chiles distintos.

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