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Investigadores desarrollan técnica para encontrar microplásticos en órganos humanos

por 20 agosto, 2020

Investigadores desarrollan técnica para encontrar microplásticos en órganos humanos
Especialistas de un estudio de la Universidad de Arizona lograron aislar las partículas de microplásticos en el tejido de órganos humanos, lo cual sería un avance importante para poder determinar el impacto que tiene la presencia de estas micropartículas en las personas. Se sabe que comemos y respiramos estos fragmentos y que en los animales marinos producen alteraciones.
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Diversos estudios han logrado determinar que los micro y nanoplásticos están presentes en la comida, el agua y el aire que respiramos. Miles de plásticos terminan en los océanos, en donde se van degradando en partículas diminutas de polímeros sintéticos que se penetran en los peces pequeños, los cuales luego son consumidos por animales marítimos de mayor tamaño. La cadena alimentaria marina se ha visto tremendamente contaminada debido a estos residuos humanos.

Estos trabajos han podido dar cuenta de la gravedad de la exposición a las micropartículas de plástico en los organismos de estos animales: alteración de sistemas reproductivos, atrofiamiento del crecimiento, disminución de apetito, alteración de conducta alimentaria, inflamación de tejidos y daño hepático. Sin embargo, todavía no hay estudio que dé cuenta sobre el impacto que tienen en los órganos humanos. 

Una investigación de la Universidad de Arizona, que fue presentada este lunes 17 en la Sociedad Química de Estados Unidos, habría encontrado una técnica para aislar los microplásticos al interior de órganos humanos, ya que identificaron los rasgos químicos de los plásticos acumulados en los tejidos.

Según anunciaron los especialistas, este método analítico podría aportar a que otros investigadores alrededor del mundo puedan medir los niveles de contaminación en las personas, debido a que permitiría aislar estas micropartículas en los cuerpos, significando un avance para estudios futuros sobre el real impacto que tendrían.

"Sería ingenuo creer que hay plástico en todas partes pero no en nosotros", dijo Rolf Halden, investigador de la Universidad Estatal de Arizona, a The Guardian. “Ahora estamos proporcionando una plataforma de investigación que nos permitirá a nosotros ya otros buscar lo que es invisible: estas partículas son demasiado pequeñas para que las vea el ojo humano. El riesgo -para la salud- reside realmente en las partículas pequeñas".

Producto del tamaño de los fragmentos, identificarlos y caracterizarlos es una tarea bastante difícil. Por lo que, para probar su técnica los investigadores añadieron partículas de polímeros a 47 muestras de pulmones, hígados, bazos y riñones que obtuvieron de un banco de tejidos especial para realizar estudios de enfermedades neurodegenerativas. Lograron detectar rastros de partículas de polímeros sintéticos en todos estos órganos. 

Esto les permite identificar docenas de tipos de plásticos, dentro de los que se incluye el polietileno terftalato (PET), que es el usado en botellas de bebidas, el polietileno o PE (bolsas plásticas) y el policarbonato (PC). Por otro lado, encontraron rastros de bisfenol A (BPA) en las 47 muestras; este es un químico que se usa en la fabricación de plásticos. El BPA preocupa a la Agencia de Protección Medioambiental Estadounidense, debido a que en estudios con animales se ha visto que es tóxico.

“Nunca quisimos ser alarmistas, pero es preocupante que estos materiales no-biodegradables estén presentes y que se puedan acumular en los tejidos humanos, y que no tengamos idea de cómo esto podría afectar a la salud”, aseguró a The Guardian Varun Kelkar, investigador de la Universidad de Arizona, quien también participó en el estudio.

“Una vez que tengamos una mejor idea de lo que se encuentra en los tejidos podemos conducir estudios epidemiológicos para evaluar las consecuencias que éstos podrían tener en la salud humana. De esa forma podremos finalmente entender los riesgos potenciales, si es que existen”, agregó.

En general, al donar órganos también se entrega información sobre el estilo de vida de la persona, por ende, al realizar la investigación con los órganos donados, se podría conocer más detalles sobre la alimentación y ocupaciones, permitiendo ver quiénes están más expuestos a acumular estas micropartículas. 

¿Qué son los microplásticos?

Estos polímeros sintéticos se han encontrado en todo nuestro entorno y pueden albergar químicos tóxicos y microbios dañinos. En las zonas urbanas predominan los que derivan del textil, la cosmética y la higiene. En las industrias, surgen del lavado o manipulación de materiales. En la agricultura, cuando los objetos se exponen a la radiación solar, la temperatura y la lluvia, se expulsan estas micropartículas. Finalmente, otros desechos constantes provienen de colillas, envases, neumáticos o bolsas que desechamos.

Cuando macroplásticos, como las botellas, se rompen, surgen estos trozos de menos de cinco milímetros de diámetro que son conocidos como microplásticos. También se pueden encontrar nanoplásticos, que son incluso más pequeños: con diámetro inferiores a 0,001 mm de diámetro. 

Según National Geographic, en el 2015 se estimó que el flujo de desechos plásticos que llegaba a los océanos desde las regiones costeras, era de aproximadamente 8,8 millones de toneladas al año. Investigaciones han demostrado que estos pedazos se descomponen en los océanos debido a la luz solar y a la acción de las olas, luego se hunden y se acumulan en las profundidades -se cree que durante mucho tiempo- afectando de esta manera al ecosistema marino. Se relaciona la exposición de los animales a las partículas con infertilidad, inflamación y cáncer.

En el caso de los humanos, se ha determinado que respiramos y comemos al menos 50.000 partículas de microplástico al año, y se han encontrado muestras de microplásticos en heces humanas. Incluso, un estudio mostró que distintos tipos de nanopartículas en corazones y cerebros humanos, y se han relacionado con el cáncer al cerebro.

”Ahora faltará determinar si esta presencia de micro y nanoplásticos puede suponer un riesgo para la salud de las personas. Una vez que tengamos una mejor idea de lo que hay en los tejidos, podemos realizar estudios epidemiológicos para evaluar los resultados de la salud humana. De esa manera, podemos comenzar a comprender los posibles riesgos para la salud, si los hay”, concluyó Kelkar.

Los investigadores de la Universidad de Arizona también crearon un programa informático que convirtió la información sobre el recuento de partículas de plástico en unidades de masa y área de superficie. Esta plataforma será compartida de manera online para que pueda ser utilizada por otros especialistas y se pueda estandarizar la información.

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