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Salud y crianza

Vacuna contra VPH bajó su cobertura en 2016: ¿Por qué le temen si evita varios tipos de cáncer?

por 4 septiembre, 2017

Vacuna contra VPH bajó su cobertura en 2016: ¿Por qué le temen si evita varios tipos de cáncer?
El Virus del Papiloma Humano es el culpable de generar la mayor mortalidad por cáncer cervicouterino entre las mujeres chilenas y deja un saldo de 10 muertes semanales. “Seguir considerando (la vacuna) como experimental es una irresponsabilidad”, dice Cecilia González, jefa del Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI).
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Hasta el año 2013, la vacuna contra el Virus del Papiloma Humano (VPH) la podían adquirir sólo quienes pudieran costearla. No es barata. Cuesta alrededor de 80 mil pesos por dosis. Y las dosis son dos para niñas hasta 14 años y tres para las mayores de 14. Desde el año 2014, se garantizó en Chile que todas las niñas puedan acceder a ella en forma gratuita y con eso algo que antes sólo podían alcanzar “aquellos que tenían dinero, porque es una vacuna cara, se pone en todas la niñitas de 9 años en cuarto básico en todo Chile, en todos los colegios particulares, públicos, subvencionados”, cuenta Cecilia González, jefa de Programa Nacional de Inmunizaciones (PNI).

La campaña ya comenzó este año y se extenderá durante todo el segundo semestre. Vacunando a nuestras hijas les estamos evitando enfermar a causa del VPH, el mayor causante del cáncer de cuello de útero. En Chile, este cáncer es la segunda causa de muerte en mujeres en edad reproductiva (15 a 44 años), causando más de 600 muertes al año o, una cifra que suena espeluznante, diez muertes semanales.

Sin embargo, el año pasado, la cobertura en nuestro país fue menor que la del 2015. Se administraron 178.537 dosis de la vacuna contra el VPH, de una población objetivo de 236.213 niñas de séptimo y octavo básico. Es decir, para la primera cohorte se alcanzó un 77% y para el segundo un 75% de cobertura, cifra distante del 82% y el 80% alcanzados en 2015, respectivamente.

¿Qué implica esta baja? Para la ginecóloga infanto-juvenil de Clínica Alemana, Andrea Schilling, “es terrible que haya bajado nuestra cobertura, pero, para lo que ha pasado en otros países con los grupos antivacunas, tener un 75% sigue siendo bastante bueno. De todas maneras, este año tenemos que remontar”, explica mientras compara con la cobertura de 2015 que, asegura, “fue espectacular”.

Es cosa de meter en Google vacuna VPH para encontrar rápidamente lo que dicen los grupos antivacuna, responsables de la vuelta de varias enfermedades que estaban erradicas en algunos países, como el sarampión o la tos convulsiva. Sobre la vacuna contra el VPH dicen cosas tan descabelladas como “no existe relación entre papiloma y cáncer”, acusan a todos los médicos del mundo de estar confabulados y pagados por las compañías farmacéuticas y hasta llegan a decir que la entrega del Premio Nobel de Medicina al virólogo alemán Harald Zur Hausen, quien descubrió que el VPH es el virus que provoca el cáncer de cuello de útero, es sólo fruto de una red de corrupción y sobornos. ¿Las pruebas científicas? Pues no aparecen en ninguna parte. De hecho, se dice que vacuna dejó de ponerse en la India, pero no dice que luego se volvió a poner porque se descartó la coincidencia entre los eventos acontecidos (como la picadura de una serpiente) con la aplicación de la vacuna.

“No sé de ningún país que haya prohibido la vacuna. Hay países donde se han descrito eventos adversos, que se plantea que son asociados a la vacuna y que después, en las investigaciones, se demuestra que no tienen ninguna asociación con la vacuna, el revuelo que hacen es enorme, pero después no se desdicen. Y la verdad es que todo los eventos adversos han sido descartados por organismos internacionales reconocidos, como el CDC (Centers for Disease Control and Prevention), la Agencia Europea de Medicamentos (EMA), han analizado dolores crónicos, dolores articulares, y todo se ha descartado, pero eso no lo publican. La gente no busca un poco más allá y se queda con lo que le dijo la vecina, lo que leyó en internet”, dice la doctora González del PNI.

La doctora Schilling también adjudica en una importante medida la baja en la cobertura al efecto de los grupos antivacunas -lo que podría evidenciar sus primeras consecuencias en diez años más-, explica que “también es responsabilidad del Estado transmitir los conceptos correctos por medio de campañas de difusión para que los padres puedan tomar decisiones informadas, porque al buscar en las redes sociales se encuentra mucha basura y mentiras”. Para la especialista, también es de suma importancia enseñar y preparar a profesores sobre la importancia y seguridad de esta vacuna, “porque ellos son los que informan a los padres y a los niños en la sala de clases”, explica.

La jefa del PNI entrega buenos datos sobre dónde buscar información: “Creo que si uno tiene alguna duda con respecto de las vacunas lo que tiene que hacer es informarse en los sitios en que la información es veraz. Es distinto leer una página de Facebook, que buscar la información en la Academia Española de Pediatría, que tiene una página de vacunas y que está en español. El CDC (de Estados Unidos) también tiene una versión en español de su página. Si después de eso yo sigo teniendo dudas, bueno, tengo que asumir la responsabilidad que si mi hija después tiene un cáncer de cuello, yo tomé la decisión y no culpar al sistema”.

Una vacuna que no tiene relación con la promiscuidad

La doctora Andrea Schilling comenta que otro factor que influyó en la baja de la cobertura es “el mito que relaciona la aplicación de esta vacuna con que los padres le den `chipe libre` a sus hijas para tener relaciones sexuales”. Ante esta equivocada creencia, Schilling explica que “se ha demostrado ampliamente con estudios, en Europa y Estados Unidos, que no hay relación entre la aplicación de la vacuna y un cambio en las conductas sexuales de las adolescentes, tampoco se ha adelantado el inicio de la actividad sexual ni menos las ha hecho tener más parejas”.

La ginecóloga infanto juvenil también advierte que hoy se hace urgente y necesario el informar a los padres sobre la importancia de esta vacuna, ya que al menos el 50% de los hombres y mujeres sexualmente activos contraerán una infección genital por VPH en algún momento de su vida, como también hay estudios que asumen que más del 80% de las mujeres y hombres habrán adquirido el VPH a la edad de 45 años.

Finalmente, explica la doctora, es importante destacar que “no es necesario ser promiscuo para adquirir el VPH, eso es un mito, porque basta con que yo tenga relaciones solamente con una persona, pero que esa persona haya tenido relaciones con otra pareja que estaba infectada hace muchos años, para que yo pueda infectarme de este virus u otra ETS” (Enfermedad de Transmisión Sexual).

¿Por qué las vacunas se ponen cuando las niñas son tan pequeñas?

Otro de los mitos que han propagado los antivacunas, tiene que ver con que la vacuna se pone cuando los niños son tan pequeños para enfermarlos después con otras cepas del VPH, distinta a las cepas que cubre la vacuna que se usa en Chile, la Gardasil. Efectivamente la vacuna contra el VPH que se utiliza en nuestro país se dirige específicamente a los subtipos 16 y 18, pero lo que no dicen es que éstos causan no sólo aproximadamente el 70% de los cánceres de cuello uterino, sino que también causan cáncer anal (95% relacionado con VPH), vulvar (50% vinculado), vaginal (65% vinculado), y orofaríngeo (60% relacionado). También se centra en HPV6 y HPV11, que representan aproximadamente el 90% de las verrugas genitales externas.

Además “el ministerio ha considerado como un objetivo sanitario evitar el cáncer de cuello. Y eso significa vacunar a las niñitas en la edad en que tienen mejor respuesta inmune, con lo que uno se asegura que vamos a lograr ese objetivo. Mientras más chiquititos, la respuesta inmune de los niños es mejor. Por eso la recomendación de la Organización Mundial de la Salud es vacunar a las niñas desde los 9 años porque a esa edad la respuesta es mucho mejor”, explica Cecilia González.

Y agrega: “Una cosa distinta es evitar la influenza o la enfermedad grave por la influenza. Tiene una connotación en que evitamos mortalidad, neumonía. Acá lo que vas a hacer es proteger a tu hija contra un cáncer, es una especie de herencia que le dejas a tu hija, dejarla protegida contra la posibilidad de contraer una infección viral que podría desencadenar un cáncer. Hay tanta información sobre esta vacuna, lleva tantos años, que seguir considerándola como experimental es una irresponsabilidad de aquellos que esgrimen un argumento”.

En Chile, desde el año 2014 a la fecha, se han aplicado más de 855.000 dosis de vacunas en el grupo objetivo. La población escolar a vacunar en 2017 es de 234.872 niñas. Hasta el año 2014, más de 175 millones de dosis de la vacuna se han dado en todo el mundo. Es más, en países como Australia, se pone a hombres y mujeres. De hecho, Argentina y Brasil comenzaron a hacerlo así este año.

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