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¿Orgullo heterosexual?: "pride" y apropiación cultural

por 26 junio, 2019

¿Orgullo heterosexual?: “pride” y apropiación cultural
Lejos de recordar la lucha por los derechos conseguidos con sangre por miembros de la comunidad LGBTIQ+, las calles de Santiago se llenaron de banderitas de colores y marcas publicitarias con carros alegóricos de personajes públicos, música estridente y baile. Lo que si pudimos ver fue una apropiación de la cultura gay de parte de varios personajes televisivos, que subidos a estos carros alegóricos vestían alegremente los colores de la bandera gay mostrando su “orgullo”. ¿Orgullo de qué?, me pregunto.
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En junio se celebra la marcha por el orgullo, la que en sus inicios conmemoraba lo disturbios de Stonewall, disturbios que llamaron a los miembros de la comunidad LGBTIQ+ a rebelarse contra la represión policial y rechazo por parte de organizaciones homofóbicas crecientes en la ciudad de Nueva York.

Posteriormente y en la misma línea, se llamó a la comunidad a recordar esta fecha con una marcha en la que se pudieran visibilizar, actuar como ellos mismos, no avergonzarse de lo que eran y luchar contra la despenalización y marginación. En definitiva luchar para que la sociedad heterosexual reconociera los derechos LGBTIQ+.

En Chile esta marcha se llevó a cabo el sábado recién pasado, pero lejos de recordar la lucha por los derechos conseguidos con sangre por miembros de la comunidad, las calles de Santiago se llenaron de banderitas de colores y marcas publicitarias con carros alegóricos de personajes públicos, música estridente y baile.

Muestra patente de esto fue la evidente apropiación de Ariel Levy, quien a torso desnudo, bailando arriba de un bus de una marca de vodka, toda la despolitización del movimiento en una sola imagen, un hombre heterosexual de clase alta y connotación pública, quien ha respaldado públicamente a Nicolás López, director nacional acusado de violación y abuso sexual.

No había lucha, no había contenido, nadie habló de como casi mataron a Carolina Torres en febrero por ser lesbiana, de cómo el crimen de Nicole Saavedra lleva 3 años en completa impunidad o la ola de violencia que vive la comunidad LGBTIQ+ sin un marco legal propicio para investigar y sancionar estos crímenes, con una ley de no discriminación insuficiente y una ley de identidad de género coja.

Lo que si pudimos ver fue una apropiación de la cultura Gay de parte de varios personajes televisivos, que subidos a estos carros alegóricos vestían alegremente los colores de la bandera gay mostrando su “orgullo”. ¿Orgullo de qué?, me pregunto.

Probablemente a ninguno de ellos jamás los han insultado por ser heterosexuales, o les pegaron por andar de la mano de sus pololos, nadie los viola o mata por ser heterosexuales.

Muestra patente de esto fue la evidente apropiación de Ariel Levy, quien a torso desnudo, bailando arriba de un bus de una marca de vodka, toda la despolitización del movimiento en una sola imagen, un hombre heterosexual de clase alta y connotación pública, quien ha respaldado públicamente a Nicolás López, director nacional acusado de violación y abuso sexual y que por el contrario, jamás ha mencionado a la comunidad LGBTIQ+ como el rostro de la marcha del orgullo, invisibilizando completamente la misma comunidad que debería estar orgullosa de su resistencia.

Afortunadamente se realizó a la misma hora la marcha Disidente por la Memoria, recordando “la otra marcha”, movilización que en sus inicios era convocada por las lesbianas para visibilizar sus propias problemáticas que se veían invisibilizadas por la lucha gay.

Este año marcharon por visibilizar a identidades disidentes sexuales y de género en los diferentes recursos educativos entregados por el Ministerio de Educación.

La creación e implementación de un asignatura de Educación Sexual Integral, además de la modificación de la Ley de no discriminación, entre otras.

También el sábado en Quillota, las lesbianas marchamos para exigir justicia por el crimen de Nicole Saavedra, joven de El Melón que fue torturada y asesinada y que hoy su crimen cumple 3 años de impunidad. Todo lejos de la purpurina y ánimo festivo de los carros alegóricos.

Agradezcamos a aquellas personas heterosexuales, que conscientes de sus privilegios apoyan a la comunidad LGBTIQ+ empatizando con nuestra lucha todo el año, en forma discreta, entendiendo que cada color de la bandera representa resistencia diaria, pero no invisibilicemos por su presencia la lucha del reconocimiento de nuestros derechos que nos ha costado tantos muertos.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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