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BRAGA

La brecha continúa: nula participación de mujeres en candidaturas a Premio Nacional de Humanidades

por 18 junio, 2021

La brecha continúa: nula participación de mujeres en candidaturas a Premio Nacional de Humanidades
La histórica asimetría existente en la entrega de Premios Nacionales tuvo su excepción el año 2019, cuando por primera y única vez se logró la paridad de género entre quienes recibieron el galardón. Sin embargo, recientemente, se han dado a conocer los hasta ahora siete candidatos al Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales, postulación que cierra este 30 de junio y que, desafortunadamente, excluye a las mujeres. La premiación de esta disciplina existe desde 1992, se entrega bianualmente y a la fecha solo tres mujeres han sido las destacadas: Carla Cordua (2011), Sonia Montecino (2013) y Elizabeth Lira (2017). “A estos premios te postulan, casi siempre con el apoyo de la universidad o lugar donde trabajas. El que no vean mujeres capaces dentro de sus planteles tras un año de pandemia, muestra el preocupante retroceso que pudiese ocurrir”, comenta, en entrevista con El Mostrador Braga, la doctora en Ciencias y actual presidenta de la Red de Investigadoras chilenas, Adriana Bastías.
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En los últimos cinco años se han entregado treinta tres Premios Nacionales, de los cuales solo nueve han sido recibidos por mujeres, es decir, un 27,2%. Y, si revisamos porcentajes de años anteriores, la brecha es mucho mayor. Esta baja representación femenina es histórica. En 2016, por ejemplo, todos los reconocimientos fueron a hombres, y en 2020, el único galardón entregado a una mujer fue a Miryam Singer en la categoría de Artes Musicales, pero este premio solo fue posible tras la intervención de la Coordinadora por la Visibilización de la Mujer en el Arte en Chile, que denunció que en dicho proceso de postulación había solo candidaturas de hombres.

El Premio Nacional es considerado el máximo galardón que otorga el Gobierno de Chile a personas que han aportado al desarrollo del conocimiento en diversas áreas del saber. Actualmente, son once las categorías que se nominan de manera intercalada bianualmente. Este 2021, junto a la disciplina de Humanidades y Ciencias Sociales, entran en competencia las candidaturas en Periodismo, Ciencias de la Educación, Ciencias Exactas y Artes de la Representación y Audiovisuales. Por el momento, públicamente se han dado a conocer las candidaturas al de Humanidades, en que figuran solamente hombres. Gastón Soublette, Miguel Castillo, Hugo Llanos, Grínor Rojo, José Rodríguez Elizondo, Óscar Velásquez y Miguel Orellana son los nombres que se apuntan en el listado. ¿A qué se debe la ausencia de mujeres en la postulación? Para abordar estas y otras preguntas, El Mostrador Braga conversó con Adriana Bastías, doctora en Ciencias, docente e investigadora de la Universidad Autónoma, actual presidenta de la Red de Investigadoras chilenas y elegida en los últimos dos años como una de las 100 mujeres líderes de Chile.

Adriana Bastías, presidenta Red de Investigadoras chilenas

Ante el fenómeno de las nulas postulaciones de mujeres al Premio Nacional de Humanidades y Ciencias Sociales de este año, proceso que cierra sus candidaturas el 30 de este mes, Adriana recuerda que “este Premio se entrega cada 2 años, el 2019 veníamos saliendo del mayo feminista 2018, por lo cual había una sensibilidad especial con el tema. Este año venimos de un año de pandemia, donde muchas de las mujeres hemos asumido responsabilidades de cuidado, en cierta forma se ha invisibilizado el trabajo que realizamos en otros ámbitos”.

En 2019 por primera vez se logró disminuir la brecha de género, al reconocer de manera paritaria la trayectoria de hombres y mujeres. Seis fueron las categorías premiadas en dicha instancia, resultando como ganadores Marco García de la Huerta en Humanidades, Mónica González en Periodismo, María Victoria Peralta en Ciencias de la Educación, Dora Altbir en Ciencias Exactas, Eduardo Vilches en Artes Plásticas y Ramón Griffero en Artes de la Representación y Audiovisuales.

Al respecto, Bastías comenta que “los grandes logros de las mujeres a nivel social, político, etc., se han debido a luchas colectivas, muchas de las cuales se han expresado en las calles”, haciendo alusión a la ola feminista del 2018.

Por ende, “este año de pandemia, con movilidad reducida, ha hecho que las académicas publiquen menos, a diferencia de los hombres que han aumentado su producción. A estos premios te postulan, casi siempre con el apoyo de la universidad o lugar donde trabajas. El que no vean mujeres capaces dentro de sus planteles tras un año de pandemia, muestra el preocupante retroceso que pudiese ocurrir”.

Y agrega que, en Humanidades, “solo 3 mujeres han obtenido este premio a lo largo de su historia. Uno también podría pensar que lo que se ha normalizado es que no las vean, ni las postulen y que fue el año 2019 el diferente tras el año del mayo feminista”.

Del 2015 a la fecha solo nueve mujeres han recibido el galardón.

 

Doble discriminación a mujeres en áreas feminizadas: alta participación pero poca valoración

Si nos remitimos al mundo de la academia, la participación de mujeres en humanidades, artes y ciencias sociales es mayor. La doctora en Ciencias sostiene que “a pesar de que estas áreas son más feminizadas, hay una cantidad importante de mujeres desarrollándose. Vemos una doble discriminación, porque hay mujeres en el área, pero los cargos de liderazgo y los reconocimientos como el Premio Nacional siguen en manos de hombres, lo que es una muestra de nuestra cultura patriarcal”, sostiene la investigadora, a la vez que comenta que, “a nivel internacional se observa un fenómeno similar, si bien puede variar el nombre de los premios, observas menos reconocimiento para las mujeres”.

“Si revisamos –continúa– los datos del año 2020, en pregrado el porcentaje de mujeres matriculadas en las áreas de humanidades, ciencias sociales y artes corresponde a 61,5%, 64,9% y 56,42%, respectivamente. A nivel de doctorado las matrículas de mujeres en las áreas de humanidades, ciencias sociales y artes corresponden a 43,1%; 50,7% y 43,7%, respectivamente (según datos recopilados por el Ministerio de CTCI). Con estos datos podemos observar que los porcentajes de matrícula de mujeres en pregrado, en estas 3 áreas, no varían mucho. A nivel de estudios de posgrado disminuyen, pero son de al menos el 43%. Esto es lo que se denomina la cañería con fugas. Hay pérdida de talento a medida que avanza la especialización por diferentes motivos, como discriminación y violencia de género normalizadas que generan ambientes hostiles en investigación”.

Ahora bien, “si comparamos con otras áreas, vamos a encontrar en pregrado que hay carreras del área de las ingenierías, otras ciencias y matemáticas, masculinizadas. Hay estudios que muestran estereotipos sexistas que se instalan a muy temprana edad, los sesgos de familiares, la sociedad que nos rodea y nuestra educación que marcan nuestras elecciones en el futuro”, remarca Bastías.

En busca de la igualdad de género

Para poder disminuir la brecha, Adriana Bastías señala que, “dentro de las propuestas está generar indicadores de género que deban cumplir las instituciones de educación superior en forma transversal durante su acreditación por la Comisión Nacional de Acreditación (CNA)”.

Asimismo, plantea como oportuno “generar políticas de género dentro de los ministerios involucrados (Ministerio de Ciencia, Tecnología, Conocimiento e Innovación; y Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio)”. Sumado ello a “generar políticas de género dentro de las universidades e instituciones de educación superior”.

A su vez, enfatiza la necesidad de “establecer que quienes postulen a estos premios deben ser éticamente correctos, de tal forma de evitar Premios Nacionales acosadores o abusadores sexuales”.

Luego, ante la pregunta de si está de acuerdo con que las postulaciones y la premiación deberían ser paritarias, Adriana sostiene que “estoy de acuerdo con acciones afirmativas que emparejen la cancha, y sería un avance lograr postulaciones paritarias, pero no solo eso, los jurados también debiesen serlo, y hacer una revisión y autocrítica profunda de cómo se entregan estos premios. Con respecto a la premiación, al ser un premio personal, se debiese discutir cuál es la forma más apropiada para que más mujeres sean reconocidas por este tipo de premios”.

Para cerrar, la investigadora abordó la importancia que ha tenido el movimiento feminista en lograr visibilizar esta brecha “y cuestionar el poco reconocimiento a las mujeres en las distintas áreas en las que se desarrollan”.

“El movimiento feminista ha logrado quebrar la mirada androcéntrica en algunas épocas y en determinados temas, pero debe siempre estar reforzándose, es una lucha constante; de lo contrario, quienes siempre han sido privilegiados con reconocimientos y premios, seguirán hablando de meritocracia cuando hay estudios que muestran que no es lo mismo ser hombre o mujer cuando se postula a un premio, se solicita un ascenso o se jerarquiza dentro de una universidad. Estudios demuestran la presencia de discriminación al evaluar los artículos según el género de quien presenta la investigación, y que, cuando se oculta la identidad, la percepción de la calidad del trabajo de las mujeres aumenta”, argumenta.

“Es así como la pandemia ha mostrado que, en el fondo, el sistema patriarcal y androcéntrico se mantiene, y somos las mujeres quienes principalmente ejercemos roles de cuidado con niñas, niños, adolescentes, adultos(as) mayores, enfermos(as), labores del hogar, etc. La lucha sigue”, finaliza.

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