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Arica y Los Lagos con mayores tasas y parejas como principales autores: hubo 56 femicidios en 2022 BRAGA

Arica y Los Lagos con mayores tasas y parejas como principales autores: hubo 56 femicidios en 2022

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El 41% de las mujeres tenía entre 30 y 44 años y el 25% tenía entre 15 y 29 años, y en relación al lugar de los hechos, las regiones de Arica y Parinacota y Los Lagos son las regiones con la tasa de femicidios más alta en el país: La Red Chilena Contra la Violencia Hacia las Mujeres publicó el informe sobre la violencia femicida de 2022, que caracteriza a las mujeres asesinadas y los femicidas y las circunstancias en que se cometieron los crímenes.


Iniciado en 2001 con la primera investigación sobre femicidio en Chile, el registro de violencia femicida en tanto ejercicio de “memoria feminista”, se realiza y publica de manera anual por la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres y sirve a su vez como una “herramienta política que devela el femicidio como una de las manifestaciones más extremas del continuo de violencia presente en la vida de todas las mujeres”, plantea el informe.

En el Informe de Violencia Femicida 2022, publicado en mayo de 2023, se registraron 56 mujeres asesinadas por femicidio y 55 femicidas. Respecto a los agresores, uno de los femicidios fue cometido por más de un hombre: el femicidio íntimo de Yuridia Pizarro (55), mujer trans que fue asesinada en Iquique por su conviviente, Johnatan Cañón Rodríguez (22), y Néstor Cuéllar Rodríguez (29), conocido de este. Por otro lado, existen dos situaciones en que un femicida asesinó a dos mujeres (Enrique Troncoso Soto (52) y Luis Zorondo Ramos (47).

En cuanto a los 55 femicidas, 14 de ellos tienen entre 30 y 44 años (25,5%); 13 entre 15 y 29 años (23,6%); 12 entre 45 y 59 años (21,8%); 3 entre 60 y 74 años (5,5%) y en 13 casos no se conoce la edad del femicida (23,6%) porque no se pudo acceder a dicha información o porque aún no está identificado. El femicida más joven tiene 20 años y fue quien asesinó a Ignacia Palma (26), mujer trans, en Valparaíso.

En 31 de los casos el tipo de vínculo entre el femicida y la mujer asesinada era de pareja, 11 fueron ex pareja, uno por con quien tenía una relación ocasional, cuatro por un familiar, cuatro por un conocido y otros cuatro por hombres desconocidos, con quienes las mujeres no tenían un vínculo. En tres casos no se dispone de información al respecto debido a que, hasta la fecha de esta publicación, no se conoce la identidad de los femicidas.

Sobre la caracterización sociodemográfica, la investigación demuestra una mayor ocurrencia de este tipo de agresiones machistas en mujeres entre 30 y 44 años. Las regiones de Arica y Parinacota, y Los Lagos son los territorios con la tasa de femicidios más alta en el país, con 0,8 femicidios cada 50 mil mujeres. Le siguen las regiones de Tarapacá, Valparaíso y Los Ríos con 0,5. Si bien la región Metropolitana es el territorio con más femicidios registrados (15), en relación a su población tiene una tasa de 0,2.

Avances y desafíos para su reconocimiento y erradicación

Tanto este informe, como los pasados realizados por la organización, son de tipo cuantitativo y buscan caracteriza a las mujeres asesinadas y los femicidas —como el vínculo que tenían con el femicida, edades, nacionalidades— y las circunstancias en que se cometió —como el lugar o existencia de denuncias previas—, para dimensionar a nivel regional y nacional esta y otras manifestaciones de violencia extrema contra las mujeres. 

Desde la red, se comprende al femicidio como se sustenta en la teoría feminista, que lo define como un “asesinato misógino que refleja el sentido de propiedad, dominación y control que ejercen los hombres hacia mujeres, niñas y personas con cuerpos feminizados en sociedades patriarcales”, establece el documento. Se considera entonces un acto de desprecio a sus vidas, que perpetúa la desigualdad y el sometimiento. 

El concepto fue acogido por la legislación chilena con la creación de la Ley de Femicidio (ley n° 20.480) en 2010. No obstante, a juicio de la organización, se trató de un abordaje parcial “que redujo el femicidio al ámbito familiar y de pareja”. 

Con la promulgación de la Ley Gabriela (ley n° 21.212) de 2020, la red sostiene que se amplió la tipificación del delito, pero eso no se tradujo en una optimización del reconocimiento de los femicidios por parte del estado.

“El registro muestra que aún no todos los femicidios son reconocidos por el Estado, principalmente por falta de investigación e interpretaciones erradas sobre la ley. Esto evidencia la falta de perspectiva de género de los y las operadoras de justicia al abordar crímenes contra mujeres”, dice el informe de 2022.

En base a los conocimientos de la teoría feminista e investigaciones realizadas por la organización, se contemplan distintas manifestaciones del femicidio: íntimo, íntimo-familiar, no íntimo, lesbofemicidio y transfemicidio. Además, desde 2013 se consignan otras situaciones vinculadas a la violencia femicida, como lo son el suicidio femicida, castigo femicida y femicidio por conexión.

Las categorías que contribuyen a la comprensión de la problemática se basan principalmente en el tipo de relación que existía entre femicida y mujer asesinada, con lo que se define el femicidio íntimo (es el asesinato en que el femicida y la mujer tenían o tuvieron, de manera habitual u ocasional, una relación afectiva y/o sexual); el femicidio íntimo familiar (es el asesinato a una mujer cometido por otro familiar como padre, hermano, nieto, hijo, cuñado, sobrino u otro) y el femicidio no íntimo (el vínculo puede ser de un amigo, vecino, cliente sexual o conocido de la mujer, o situaciones en que no existe ninguna relación ni vínculo previo al crimen). En la mayoría de estos femicidios se comete abuso sexual o violación. 

Además, se reconoce una especificidad en los crímenes cometidos contra mujeres lesbianas y trans y conceptualiza el lesbofemicidio (el asesinato de una mujer lesbiana, en que el femicida la agrede como una manifestación de odio hacia su orientación sexual) y el transfemicidio (el asesinato de una mujer trans, en que se manifiesta el odio hacia su identidad de género). En base a esta categorización, en 2022 se identifican 43 femicidios íntimos, 4 femicidios íntimos familiares, 3 transfemicidios, 2 femicidios no íntimos y 1 lesbofemicidio.

Desde la Red Chilena contra la Violencia hacia las Mujeres, se celebró la recientemente promulgada Ley de Reparación a Víctimas de Femicidio y su Familia el pasado 12 de mayo, pues “representa un avance importante en esta materia”. No obstante, afirmaron que “no habrá una reparación integral hasta que no existan garantías de no repetición”, lo cual “requiere de acciones que apunten a la prevención de la violencia” a corto y largo plazo, que promuevan otro tipo de relacionamientos entre mujeres y hombres.

“En términos preventivos, el Estado debe profundizar en la ruta crítica que atravesó cada una de las mujeres víctimas de violencia femicida: quiénes conocían la violencia machista que ejercían contra ellas, las redes de apoyo con las que contaban, si acudieron a alguna institución y cuál fue la respuesta que allí se les dio, si se les prestó algún apoyo legal o psicológico, si las medidas de protección que tenía eran efectivas, entre otras”, indicaron. 

Para la organización, contar con un análisis de este tipo permitiría identificar las falencias institucionales que llevaron a una consecuencia letal, y así proponer cambios dentro del circuito de protección estatal. Al mismo tiempo, considern que a largo plazo, un Estado que está efectivamente comprometido con la erradicación de la violencia contra las mujeres y niñas no solo debe accionar cuando la violencia ya se ha cometido y contar con políticas públicas eficientes para entregarles protección.

“Por sobre todo, debe tomar medidas que apunten a la promoción de una vida libre de violencia patriarcal”, puntualizaron. 

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