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Cultura - El Mostrador

Libro "Havel, una vida": Una biografía del absurdo

por 24 agosto, 2017

Libro “Havel, una vida”: Una biografía del absurdo
Havel nunca aparece en el texto como un ángel celestial. A pesar de ser su amigo y estrecho colaborador, el biógrafo tiene el buen tino de mostrar por igual sus fortalezas y sus debilidades, sus éxitos y sus fracasos.
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Un soñador. Así califican algunos a Havel, olvidando que la realidad de su vida muestra una densa solidez.

Cuatro veces electo Presidente de la República por el Parlamento de Checoeslovaquia primero, y de la República Checa, después, Havel plasmó en realizaciones efectivas gran parte de sus aspiraciones, durante los casi 14 años de sus mandatos.

Lo suyo fue la puesta en escena real de todas sus capacidades de dramaturgo del absurdo. Absurdo era que en 1989 un artista llegara a liderar una revuelta contra la dominación comunista, pero por eso mismo la revolución fue de terciopelo. Absurdo era que un escritor llegara a conducir un Estado post comunista, pero por eso mismo la ficción de un pasado lleno de mentiras fue enfrentada por el realismo que a Havel le exigía “vivir en la verdad”. Absurdo era que un burgués bastante mujeriego intentara moralizar a un pueblo dispuesto a saltarse todos los límites, pero por eso mismo su palaba exigente tenía la fuerza de quien se consideraba simplemente pecador y reconocía abiertamente sus errores y limitaciones.

Zantovsky ha conseguido escribir una biografía del absurdo. Havel nunca aparece en el texto como un ángel celestial. A pesar de ser su amigo y estrecho colaborador, el biógrafo tiene el buen tino de mostrar por igual sus fortalezas y sus debilidades, sus éxitos y sus fracasos. Aunque explora con delicadeza el mundo interior de Havel -y por momentos da la sensación de que teme darlo a conocer a fondo- el autor deja en claro, una y diez veces, que el presidente Havel fue un hombre lleno de dudas, de una que otra tranca, de depresiones y enfermizo al máximo, pero que siempre contrastó todas esas carencias con su convicción de estar siendo observado desde lo alto y, por lo tanto, con una cierta seguridad en que una voluntad superior podía sostenerlo y por eso mismo, pedirle cuentas.

¿Havel creyente? Aunque parezca insólito, más bien Havel fue un practicante algo desconcertado. Sin religión definida, con ambiguas referencias al cristianismo y sutiles dependencias del Dalai Lama, lo que sí dejó en claro el gran checo es que se puede plasmar una existencia política de la más alta auto exigencia y que sólo desde esa responsabilidad superior se puede tener algo de éxito en el gobierno y, lo más importante, morir en paz.

Así sucedió en diciembre de 2011, cuando el pueblo checo lo despidió no como un héroe, sin como el guionista y el actor de una vida plena que tanto bien le hizo a su patria.

Michael Zantovsky, Havel, una vida, Galaxia Gutenberg. Madrid, 2016, 753 páginas.

Gonzalo Rojas Sánchez. Profesor Universitario

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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