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CULTURA|OPINIÓN

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Wüñol Tripantü: El retorno del ciclo en la búsqueda del diálogo intercultural

por 21 junio, 2019

Wüñol Tripantü: El retorno del ciclo en la búsqueda del diálogo intercultural
Como se sabe, cada hablante codifica el mundo a partir de su lengua materna, al no ser que sea bilingüe y sepa ponerse en la cultura del otro. Esta afirmación puede explicar la popularización de we tripantü; Sin embargo, quienes estamos por el diálogo de saberes y las relaciones interculturales estamos llamados a asumir que existen otras epistemologías, que hay otras formas de entender el mundo, el tiempo y la naturaleza.  Comprender lo señalado es la clave para no seguir homogenizando con el pensamiento occidental a las culturas indígenas.
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Entre wüñol tripantü (wvñol xipantv en grafemario Raqileo) y we tripantü, hay una abismo de diferencia porque las palabras representan conceptos de tiempos distintos; el primero se refiere al  tiempo cíclico, visión mapuche y el segundo tiempo al lineal, occidental. Desde la traducción wüñol tripantü quiere decir retorno del año, y we tripantü año nuevo, una traducción literal.

La popularización del concepto we tripantü para referirse a la ceremonia mapuche de Wvñol Tripantü, es un tanto peligrosa para la cultural mapuche porque cambia el significado original de la celebración, refleja la hegemonía del tiempo occidental, y condiciona a legitimar una única verdad, el tiempo como categoría lineal.

Como se sabe, cada hablante codifica el mundo a partir de su lengua materna, al no ser que sea bilingüe y sepa ponerse en la cultura del otro. Esta afirmación puede explicar la popularización de we tripantü. Sin embargo, quienes estamos por el diálogo de saberes y las relaciones interculturales estamos llamados a asumir que existen otras epistemologías, que hay otras formas de entender el mundo, el tiempo y la naturaleza.  Comprender lo señalado es la clave para no seguir homogenizando con el pensamiento occidental a las culturas indígenas.

Santos, el sociólogo de las epistemologías del sur, llama la atención sobre éstos y otros fenómenos y sobre el epistemicidio, con sus investigaciones confirma que el tiempo estatal no tiene relación con el tiempo de la naturaleza, ni con el tiempo de los indígenas. Hoy hay una crisis profunda en cuanto a políticas de protección a la naturaleza y a los derechos humanos.

Por ello y para hacer justicia con el concepto y el pensamiento mapuche invito a todos los hispanohablantes, mapuche y no mapuche a recuperar el concepto Wüñol Tripantü, Retorno del año, esto también nos ayudará a problematizar el concepto de tiempo occidental porque no es el único y harto daño ha causado a la naturaleza con su idea de desarrollo.

El concepto de tiempo en la cultura mapuche tiene su base en el pensamiento, la filosofía e que sostiene como un pilar de la vida y del conocimiento la relación de equilibrio del ser humano con la naturaleza. Los mapuche le deben a la naturaleza, su vida, su ser, su identidad, su equilibrio, jamás el pensamiento mapuche ha estado aislado de la tierra y de su territorio.

Desde esta perspectiva el tiempo se organiza a partir de las fases del sol y la luna, ambos elementos se usan para referirse al tiempo,  antü, ‘sol o día; küyen luna o mes. Tanto el tiempo y el espacio determinan las actividades cotidianas, las ceremoniales como el Gillatun, las cosechas, la siembra y otros. El día, sigue el recorrido del sol de oriente a occidente. La mañana se llama PULIWEN, el medio día RAGIANTÜ, la tarde NAQANTÜ. La noche es el tiempo en el que el sol se pierde en el horizonte y se llama PUNH; la medianoche es el RAGI PUNH, casi amanecer es EPE WUNH  y amanecer WUN. El tiempo y espacio están interconectados, el recorrido del sol de Oriente a Poniente es el eje ordenador del día y del espacio.

El tiempo mapuche, no es la sucesión lineal de pasado, presente y futuro, es un tiempo cíclico; tampoco  el ciclo implica repetir el pasado, se cumple un ciclo para iniciar otro, para iniciar un cambio. Las personas como la naturaleza siguen el ciclo de la vida, nacen,  viven y mueren, como los animales, las aves, todos tienen su ciclo. La concepción del tiempo como cambio de ciclo, también lleva a aceptar y a respetar el ritmo y el tiempo de la naturaleza, no vale la pena luchar contra ella para acelerar o ralentizar su ritmo. Los brotes ocurren en la primavera; la semilla germinará con las lluvias del invierno y la tierra, como los seres humanos, animales, necesitan su debido descanso en el otoño.

Los ciclos traen distintos tiempos, tiempos de abundancias, tiempos de escases, tiempo de nacimiento, tiempo de muerte. Al morir el cuerpo se va a la tierra y el espíritu trasciende, puede volver a nacer, cuando otra persona lo reciba. La vida del ser humano es una trayectoria de tiempo para el ser, para la persona con los otros y con la naturaleza. En el tiempo mapuche el futuro siempre es posible, pero debe haber una alianza con los espíritus de la naturaleza para alcanzarlo. También es posible ir al futuro, las personas pueden hacerlo, para ello no se necesitan consumir alucinógenos, lo que se necesita es tener desarrollada la habilidad para soñar y recordar los sueños. El pülli, el espíritu es quien puede viajar al futuro a través de los sueños. También las/ y los machi lo hacen a través de su espíritu.

Las lenguas son parte de la memoria de la humanidad; en el caso mapuche esa memoria contiene la memoria sobre la tierra, el tiempo, los valores y muchos otros saberes. El mapuzugun usa diferentes conceptos y sufijos descriptores del tiempo en que ocurren las acciones y los eventos. Entre ellos existe la palabra "kuyfi" con el significado de PASADO Y FUTURO REMOTO. Esto lo problematiza María Catrileo en el libro la lengua mapuche en el siglo XXI (2010: 67) y comparte el siguiente ejemplo:

Tiempo pasado

Kuyfi akuy pu mapuche faw

los mapuche llegaron aquí hace mucho tiempo.

futuro remoto 

Kuyfi mew akutuay ñi wenüy

mi amigo regresará en un futuro lejano

Lenz también registra (Ver en www.estudiosaraucanos.cl)

Doy püchi kuyfi kim-mapudunguan.
En un poco tiempo más sabré tierra lengua

Kuyfi Puelmapu weychamen, pi; kontu-waria-meyin.

Hace tiempo fui a hacer guerra a la tierra del este, dijo; entramos a un pueblo.

También  existen diversos adverbios de tiempo como  alün mew,

Alün-mew l'ay, piam, tüfeychi domo.

Algún tiempo después murió esa mujer

Otra característica del tiempo expresada en el mapuzugun es LA DESCRIPCIÓN DEL TIEMPO EN QUE OCURREN LAS ACCIONES Y LOS EVENTOS, interesa saber cómo ocurrió, en qué parte del ciclo transcurrió, sin que sea lo mas importante en momento de habla en que ocurre (pasado, presente, futuro), como lo hace el castellano . Esta propiedad de la lengua mapuche  es analizada desde la lingüística como categoría aspecto (Loncon, 2012, 2017), y se entiende como descripción del tiempo (Comrie,1976). El aspecto describe internamente el tiempo y puede generar panoramas de posibilidades más complejos y completos. Por ejemplo en un evento pasado importa identificar o describir si ese pasado es reciente, remoto, o si la acción tuvo sentido o no:

Dugupen radio mew ‘recién hable en la radio’

Dugufun radio mew wecegelu ‘hable en la radio cuando era joven, ya no’

Dugupvdan radio mew ‘en vano hable en la radio’

Duguyey radio mew ‘ya habló en la radio’

Pedro em duguy radio mew       ‘Pedro hablo en el radio ( no vigente)

El presente como intervalo de tiempo no tiene marca morfológica; aunque existen descriptores, o sufijos que permiten saber si se trata de un presente continuo, -le/-küle), habitual (-ke), repetitivo u obtimado (-ka)  (Catrileo, Smeet, Zúñiga). El futuro es el único tiempo que se marca temporalmente y permite distinguir acciones realizadas de la no realizadas, las no realizadas llevaran el sufijo –a; como en ZUGUAN hablaré; ZUGUN hable (esta última no lleva marca morfológica temporal, pero se entiende como pasado, algo ya realizado).

En el contexto de la relación mapuche, estado e institucionalidad, los mapuche han sido negados por el tiempo colonial; este se expresa en los libros de historia, literatura, en la prensa, en el curriculum educativo, el gobierno; cada vez que se refieren al mapuche o al indígena usan verbos en pasado;  fue, vivió, comió; y cuando no emplean palabras peyorativas con cargas semántica negativas, como ocurre con las palabras terroristas, comunero, en la prensa y otros. Al hacer una búsqueda de sus usos se podrá ver que los indígena, mapuche esta asociado a hechos negativos. De este modo, se le niega, se le menosprecia, discrimina. Los sucesos coloniales históricos, políticos que se instalaron desde la conquista de América en los pueblos y territorios indígenas hasta la actualidad son hechos de genocidios, espistemicidios y lingüicidios que trataron y han tratado de destruir a los pueblos, sus filosofías, sus recursos naturales; para aplicar la racionalidad cristiana occidental, eurocéntrica, centrada entre otros, en el paradigma de la naturaleza como un recurso del ser humano, y que bien explotan las empresas forestales, mineras, las del agua y otras. Así incrementan el poder político y económico de la minoría.

Santos, el sociólogo de las epistemologías del sur, llama la atención sobre éstos y otros fenómenos y sobre el epistemicidio, con sus investigaciones confirma que el tiempo estatal no tiene relación con el tiempo de la naturaleza, ni con el tiempo de los indígenas. Hoy hay una crisis profunda en cuanto a políticas de protección a la naturaleza y a los derechos humanos.

Ante el acelerado deterioro de la naturaleza, la abismante ambición por los recursos naturales del modelo económico neoliberal, de las empresas extractivitas; es necesario que las comunidades que defienden los derechos humanos y de la naturaleza, vuelvan la mirada al tiempo indígena, conozca e integren estos saberes genuinamente en sus prácticas de vida, entre ello cultiven el vinculo con la naturaleza, para cuidar el medio ambiente y garantizar su permanencia. El tiempo desde la mirada mapuche no es avanzar separado de la Tierra. Es estar presente en la naturaleza y desarrollar el vinculo con ella.

Por lo señalado, sostengo que este retorno, este cambio de ciclo, el Wüñol Tripantü, permita buscar el diálogo intercultural entre los pueblos y culturas, para defender la tierra y la vida.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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