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Entre la ambición y el negacionismo: tensa cumbre climática en Nueva York pone a Chile a prueba

por 23 septiembre, 2019

Entre la ambición y el negacionismo: tensa cumbre climática en Nueva York pone a Chile a prueba
La Cumbre de Acción Climática, citada por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres –que parte este lunes en Nueva York–, constituye uno de los eventos decisivos para el destino del planeta y, también, para el éxito o fracaso de la COP en Chile. En medio de un clima de presión social, que el propio Guterres ha llamado a intensificar, en esta cumbre se verá el real compromiso de los países para frenar el sobrecalentamiento global. Los resultados, sin embargo, no parecen auspiciosos. En junio pasado, el Acuerdo de París recibió un duro golpe en la Reunión Anual de Bonn sobre Acción Climática. Allí, Arabia Saudita, Estados Unidos, Siria, Hungría y Brasil, se opusieron a aceptar el Informe del IPCC, negándose a discutir los hallazgos científicos y recomendaciones de reducir de manera inmediata las emisiones de CO2. En Chile la situación no es muy distinta. Mientras el Presidente Piñera esté recibiendo el Premio Ciudadano Global, en Santiago se llevarán a cabo protestas por la contradicción del Gobierno de mantener en funcionamiento la termoeléctricas en Puchuncaví.
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Lo que está en juego en la Cumbre de Acción Climática de Nueva York es la viabilidad misma de la COP25 en Chile y el futuro del planeta. Así de simple y así de severo.

La cumbre climática de este 23 de septiembre no será una más. Se dará en un contexto de presión social sin precedentes, que viene cobrando fuerza en su demanda a los líderes mundiales para que tomen acciones contundentes contra el sobrecalentamiento global. El viernes 20 de septiembre millones de jóvenes y adultos de todo el mundo se unieron en una protesta global, y lo volverán a hacer este 27 de septiembre, cuando se desarrolle una nueva marcha al calor de los resultados de esta cumbre, citada de manera especial por el secretario general de Naciones Unidas, António Guterres.

En esta semana se discutirán políticas esenciales para detener el colapso climático, se medirá la fuerza e impacto de la presión social que se trasladará a Chile, y darán a conocer informes cruciales, que pondrán una vez al conocimiento científico frente a frente de las políticas económicas, que caminan en dirección contraria.

En este sentido, el próximo 25 de septiembre será presentado el nuevo informe de la IPCC sobre los océanos, basado en el análisis de datos climáticos y realizado por cientos de destacadas personalidades de la comunidad científica internacional. Se trata de la evaluación más completa hasta la fecha de los efectos actuales y futuros del cambio climático en nuestros océanos y la criósfera (zonas de hielo que cubren terrenos, islas y mares en alta montaña y regiones polares). Se prevé que las conclusiones serán durísimas.

Y aunque pareciera que la Cumbre de Acción Climática es una oportunidad, analistas, científicos y políticos coinciden en que será también la hora en que los negacionistas estrenen su artillería para detener los cambios, abierta o solapadamente. Todo en un contexto político internacional adverso, con tensión nuclear en Irán y Cachemira: y Guerra Comercial entre EE.UU. y China para tomar el control del ciberespacio a partir de la tecnología (5G).

Pero como Chile es anfitrión de la COP, los ojos del mundo también estarán sobre el Presidente Sebastián Piñera y la ministra del Medio Ambiente Carolin Schmidt. Además de recibir un premio, se espera que el Mandatario haga anuncios en materia de reducción de emisiones de CO2, metas que serán puestas sobre escrutinio público, toda vez que, mientras el Jefe de Estado realiza anuncios en materia ambiental, su Gobierno respalda medidas pro crecimiento que, como adelanta el senador Guido Girardi, van en sentido totalmente contrario.

"Las políticas impulsadas por los ministerios sectoriales en Chile son de un absoluto negacionismo e irresponsabilidad con el futuro ambiental del país", sentencia.

Las fuerzas adversas y el negacionismo internacional

El objetivo de esta Cumbre, que empieza este lunes, es que los líderes mundiales acudan "con planes concretos y realistas para mejorar sus contribuciones concretas a nivel nacional para 2020, siguiendo la directriz de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero un 45 % en los próximos diez años y a cero para 2050", en lo que se llaman "contribuciones determinadas a nacionales” (NDC, por sus siglas en inglés).

Para la ministra del Medio Ambiente, Carolina Schmidt, "esta cumbre es un encuentro clave en el camino hacia la COP25 que nos permitirá avanzar en enfrentar este desafío que tenemos como humanidad". "No se convocaba a una cumbre de esta envergadura asociada a cambio climático desde el 2014, previo a la firma del Acuerdo de París. Por lo tanto, la cumbre convocada por el secretario general es un hito de enorme importancia para la acción climática este año", añade.

El escenario internacional, sin embargo, se torna más complejo de lo que parece. En junio pasado, el Acuerdo de París recibió un duro golpe en la Reunión Anual de Bonn sobre Acción Climática. Allí, Arabia Saudita y Estados Unidos, con el apoyo de Polonia, Siria, Hungría y Brasil, se opusieron a aceptar el Informe del IPCC, negándose a discutir los hallazgos científicos y recomendaciones. Pero ¿por qué?

Jaime Hurtubia, en su calidad de exasesor principal de Política Ambiental, en la Comisión de Desarrollo Sostenible de la ONU, explicó –en su columna sobre los negacionismos– que "los negacionistas rechazan la reducción inmediata de las emisiones de CO2 en, por lo menos, un 3% por año a partir de 2019 que recomienda el IPCC. EE.UU. intentó también suprimir el tema del cambio climático en la agenda del G7 en su última reunión en Biarritz el mes pasado".

Para entender esta lógica, el experto aconseja tener presente que desde la COP24 en Katowice, Polonia, en diciembre 2018, se viene fraguando una campaña que persigue relativizar aquellas metas del Acuerdo de París que ponen a 2030 como la fecha límite para alcanzar la neutralización de las emisiones de CO2. "Los impulsores de este enfoque, plantean que es preferible aplicar una 'gradualidad'. Algo inconcebible en estos momentos de crisis. Pero lo persiguen igual motivados por intereses económicos. Por ello, intentan distanciar lo propuesto para 2030, posponiéndolo a 2040-2050 o incluso a 2100".

Para el senador Girardi, esa campaña a la que alude Hurtubia, sumada al contexto político internacional, hace que la combinación sea sencillamente nefasta. "En la COP que se llevó a cabo en París, al menos estaba Obama, que sí estaba haciendo algo, y ahora está Trump. En Brasil, donde antes estaba Lula, que tenía un compromiso con enfrentar el sobrecalentamiento global y la Amazonía, ahora tenemos a Bolsonaro, que es otro negacionista, y que no solo eso, sino está acelerando la destrucción de la Amazonía porque saben que vendrán resguardos".

Fuera de ello, por el simple hecho de que Trump se retire de la COP y que decida no hacer nada en términos de reducciones de emisiones, según el parlamentario, China tampoco lo hará. "Con ese país, Estados Unidos está en una guerra por el control del ciberespacio. Además está la tensión nuclear con Irán. Difícilmente habrá un contexto político para salvaguardar al planeta", sentencia con realismo pesimista.

La contradicción de Piñera: discurso vs. práctica

El Presidente Sebastián Piñera pisó el aeropuerto internacional John Fitzgerald Kennedy, en Estados Unidos, este domingo. En el marco de una gira que incluirá su participación en la 74° Asamblea General de la ONU, tomará parte este lunes del Panel de Alto Nivel para una Economía Oceánica Sostenible. Luego asistirá al Rainforest Summit, evento organizado por Chile, Francia y Colombia, para impulsar la protección de los bosques tropicales de todo el mundo.

Dentro de las actividades de la Cumbre de Acción Climática, Piñera será uno de los speakers, donde se espera haga anuncios en materia de reducción de emisiones de CO2. De forma paralela se dará el tiempo de recibir el “Global Citizen Award”, galardón entregado por el centro de pensamiento Atlantic Council, y que en años anteriores ha sido recibido por cuestionados líderes como Henry Kissinger, responsable de la política estadounidense que, durante la Guerra Fría, propició el Golpe de Estado en Chile.

En esta semana, Piñera además sostendrá un reunión bilateral con Jeniffer Morgan, directora de Greenpeace Internacional, la ONG que desde su sede en Chile cuestionó duramente el premio que recibirá el Presidente, debido a las políticas ambientales del Gobierno.

Con esa misma mirada, Girardi también cuestiona, no el premio, sino el discurso de Piñera versus sus políticas. "Hasta la fecha solo ha habido declaraciones simbólicas, pero sin ninguna coherencia con los instrumentos concretos", adelanta. "El Presidente este lunes va a recibir un premio, justamente por su compromiso, un compromiso que aparentemente no tiene correlato con su Gobierno, porque todas las políticas que se están incrementando van en sentido contrario".

Para el senador, Piñera tiene verdaderos saboteadores de su coherencia. "Todas las iniciativas que han enviado buscan desregular. El proyecto de modificación del servicio de evaluación medioambiental, que ya es malo, es una regresión total; los proyectos pro crecimiento lo único que buscan es crecimiento en base a un fast track para que las empresas ni siquiera tengan que someterse a evaluaciones de impacto ambiental. Además están externalizando las fiscalización, dejando que los privados se fiscalicen ellos mismos. Se han opuesto al proyecto glaciares, saben que no va a llover hasta mayo del próximo año, y así y todo quieren destruir los glaciares de roca aduciendo que estos no tienen agua, contradiciendo, así, toda la evidencia científica. También se oponen al proyecto humedales, que están en zonas urbanas y con la única fuente en la ciudad de purificación de agua y absorción de CO2. Y fuera de ello también hay resistencia al proyecto de delitos medioambientales".

"En Chile –sostiene– lo que hay a nivel ministerial es un absoluto negacionismo e irresponsabilidad con el futuro ambiental del país. Lo único que se busca es liberalizar aun más la economía".

El relato del crecimiento por sobre las medidas de protección del planeta, es lo que expertos de la ONU han identificado como uno de los candidatos más apremiantes para el cambio. "Los países deben mostrar una vía hacia la transformación completa de las economías siguiendo los objetivos de desarrollo sostenible. No deberían generar ganadores y perdedores, ni aumentar la desigualdad económica. Tienen que ser justos, crear nuevas oportunidades y proteger a aquellos que se ven afectados por los impactos negativos en el contexto de una transición justa. También deberían incluir a las mujeres como principales encargadas de la toma de decisiones: solo la toma de decisiones desde la diversidad de género es capaz de abordar las diferentes necesidades que surgirán en este próximo periodo de transformación fundamental", sostiene Naciones Unidas en su página de la Cumbre de Acción Climática. Para impulsar cambios, el propio secretario general, António Guterres, ha reclamado por mayor "presión social".

Algo que en Chile empieza a verse y aumentar en intensidad. Justo en el momento en que este lunes Piñera esté recibiendo el premio, organizaciones ambientales llegarán hasta el Ministerio del Medio Ambiente a protestar para que se decrete el cierre de todas las termoeléctricas del país y el fin de las zonas de sacrificio.

La mitigación: el papel de Chile en la Cumbre

La comitiva chilena estará encabezada por el Presidente Sebastián Piñera, junto a Schmidt y el ministro de Ciencia, Andrés Couve, entre otras autoridades, mientras que la única científica chilena asistente oficial es la climatóloga Maisa Rojas.

La integrante del Centro de Ciencia del Clima y la Resiliencia (CR2), quien partió el jueves pasado a Nueva York, además fungirá de asesora científica en la cumbre, donde Chile también lidera una de las carteras de acción, vinculada al tema de mitigación. Su objetivo es impulsar las Contribuciones Determinadas a Nivel Nacional (CDN) y las estrategias a largo plazo para conseguir las metas del Acuerdo de París. Las otras son "finanzas", "transición energética", "transición industrial", "medidas basadas en la naturaleza", "acción local y en ciudades", "resiliencia y adaptación", "compromiso de la juventud y movilización pública" e "impulsores sociales y políticos".

Según la titular del Medio Ambiente, Chile jugará un rol relevante en esta cumbre, debido a que el país liderará la coalición de mitigación, "que, sin duda, es uno de los desafíos más relevantes que enfrenta el mundo".

"Lo que está tratando de lograr Chile en este grupo es que muchos países presenten sus compromisos con anterioridad al 2020, o que haya muchos países que se comprometan, igual que Chile, con la carbono neutralidad al año 2050", explica Rojas.

El lunes 23, este grupo, liderado por Schmidt, presentará sus propuestas para enfrentar el problema en su respectiva área.

"Podremos ver cómo se desenvuelve la ministra Schmidt en estas negociaciones, considerando que en Chile carga con la acusación de conflicto de interés, por el rol de su esposo (Gonzalo Molina) en el problema de saturación de Quintero-Puchuncaví, y su nulo rol en defender, por ejemplo, los embates del gran empresariado en contra del Servicio de Evaluación Ambiental", advierte el investigador Felipe Villanelo.

En este panel sobre mitigación, la ministra se encontrará con la mexicana Patricia Espinosa, secretaria ejecutiva de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático, quien mantiene grandes expectativas en conseguir el compromiso de los gobiernos, que es el foco de dicho panel.

"Veremos si el compromiso de Espinosa logra llegar a un acuerdo con el estilo sereno y más bien pausado de este Gobierno en cuanto a medidas concretas, muy respetuoso –o temeroso– de los ritmos de las grandes empresas", añade.

Para Greenpeace, el país debe mostrar "ambición", no solo como asistente de la reunión de Nueva York sino como anfitrión de la COP25, con respecto a cómo hay que avanzar para mantener la temperatura, por lo cual la cumbre del lunes servirá para mostrar su voluntad real en el tema.

"Que Chile llegue con una cifra récord en el uso del carbón es una vergüenza, cuando debiésemos ser los líderes en ambición climática", critica Estefanía González, coordinadora de campañas de Greenpeace Chile, que pide el cierre de todas las centrales a carbón a 2030, incluido el inmediato en Quintero y Puchuncaví.

"Esperamos que el Gobierno comprenda la necesidad de tener una posición coherente. Si todos los países tuvieran el compromiso que hoy tiene Chile, la temperatura subiría más de tres grados", el doble del objetivo, advierte.

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