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CULTURA|OPINIÓN

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Elicura Chihuailaf Nahuelpan, Premio Nacional de Literatura 2020. Poesía y agenda política 

por 5 octubre, 2020

Elicura Chihuailaf Nahuelpan, Premio Nacional de Literatura 2020. Poesía y agenda política 
El Premio Nacional a Elicura es el reconocimiento a su poesía y a su trabajo laborioso de años. El poeta de manera genuina ha sabido explicar con sus versos, en sus palabras y metáforas el pensamiento y filosofía mapuche, el sentido del amor, de la humanidad de la morenidad. Él nos habla del Azul, de los espíritus de la naturaleza.
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"La poesía no sirve para nada me dicen
Y en el bosque los árboles se acarician
con sus raíces azules

…La poesía es el hondo susurro de los asesinados
el rumor de hojas en el otoño
la tristeza por el muchacho
que conserva la lengua
pero ha perdido el alma
La poesía, la poesía …

El día 01 de septiembre, 2020 Elicura Chihuailaf recibió el premio Nacional de Literatura con el apoyo de dos instituciones académicas, la Universidad de la Frontera de Temuco y la Pontificia Universidad Católica de Chile, era la tercera vez que postulaba. El premio nacional responde a la institucionalidad de Estado de Chile, el mismo que se ha resistido recocer y garantizar al pueblo mapuche y a los otros pueblos los derechos fundamentales y colectivos.  Sin ir mas lejos, el reconocimiento ocurrió a semanas después de que los mapuche movilizados por la defensa de los territorios y presos políticos fueron objeto de cobardes actos de racismos en Curacautín, Victoria y Traiguén, actos convocados por movimientos de ultraderecha existente en el Wajmapu al amparo de la fuerza pública y de orden, en pleno toque de queda y en estado de excepción.

El escenario de hechos antagónicos y adversos que ocurre en forma simultanea no fue casual, es y ha sido la realidad en que han crecido distintas generaciones de mapuche en contexto de racismo y discriminación, en un Estado diseñado y operado monoculturalmente,  donde la valoración del ser indígena es escasa y después de muchos esfuerzos y tiempo hay un hermano reconocido por la institucionalidad o por la cultura oficial y se nombra como “El Primer mapuche que recibe el Premio…”, o en otro caso se habla de “La Primera Mujer Mapuche Diputada” Emilia Nuyado, “La primera… y el primero…” así suma, mientras los demás siguen postergados, negados sus derehos. La institucionalidad monocultural no cambia con estos reconocimientos, mas bien se reproduce haciendo creer lo contrario. 

En poesía y escritura hay más de un centenar de personas que cultivan el orgullo mapuche con sus letras sin una institucionalidad propia y colectiva que proyecte sus trabajos como existe en otros lugares; en México hay agrupaciones de poetas, escritores y artistas indígenas por ejemplo, el Maestro Toledo en Oaxaca fundó una de ella que ha implicado el fortalecimiento de las culturas ancestrales y así hay otras. En Chile los poetas sobreviven con escasos recursos o compiten entre ellos para ganar algún fondo del Estado que les apoye; otros escriben por amor a las letras sin poder publicar debido a la falta de recursos. Las heridas abiertas de su pueblo perduran en sus letras y allí con sus palabras las curan y regeneran las fuerzas, las suyas y las otras para resistir al genocidio, como lo hacen: Daniela Catrileo, David Aniñir, María Teresa Panchillo, Eliana Pulquillanca, Jaime Huenún recientemente premiado con el premio Teillier (30-08-20) y tantos otros,  como también mi hermano Ricardo.

Es cierto, no podemos esperar grandes cambios para la valoración del arte y la cultura mapuche con un solo Premio Nacional, se necesitan muchos más. El reconocimiento a los derechos de los pueblos originarios requiere cambios estructurales profundos y sobre todo avanzar en la plurinacionalidad  en una nueva constitución, que haga constitucional y legítimos los derechos al territorio,  cultura,  lengua, los derechos sociales, que permita el pluralismo jurídico, los derechos de la mujeres, los derechos a la autodeterminación de las naciones originarias, que seamos nosotros, los miembros de las naciones originarias quienes definan su futuro.

El Premio Nacional a Elicura es el reconocimiento a su poesía y a su trabajo laborioso de años. El poeta de manera genuina ha sabido explicar con sus versos, en sus palabras y metáforas el pensamiento y filosofía mapuche, el sentido del amor, de la humanidad de la morenidad. Él nos habla del Azul, de los espíritus de la naturaleza, del ixofij mogen ‘biodiversidad’ y que la tierra es sagrada: …“Y en el bosque los árboles se acarician con sus raíces azules”. En sus versos también aparecen los antepasados, los  kajfv pvji ‘espíritus sagrados’ pero no solo eso, también de la memoria mapuche y el sentido de dignidad de la lucha por la lengua, por la tierra, la vida y cultura.

El Premio Nacional no es sólo importante para Elicura y su familia directa, lo es para la sociedad Chilena que poco sabe de los pueblos originarios, y menos aún sabe de relaciones interculturales de la que habla Chihuailaf, porque la escuela, la cultura chilena no les ha enseñado valorar ni apreciar al otro, pero más todavía no conocen a ese otro o a los otros, por eso les temen o le menosprecian. Es todavía más importante para el pueblo mapuche y particularmente para su lengua porque el prestigio y poder del premio se extiende a la lengua, al mapuzugun;  una lengua que ha sido tratada como “no lengua” hoy florece con un galardón en las letras de este país,   porque además la poesía de Elicura no tendría la fuerza que tiene si no fuera por el mapuzugun que explica el modo de ser mapuche, si no hablara del pvji, rakizuwam, ixofij mogen muy distinta serían sus letras. Así mas de alguna o algún profesor de lenguaje se verá afectado y tendrá que explicar conceptos en mapuzugun, importantes de ser comprendidos para dialogar con el pensamiento mapuche  

Con este premio se espera también que se conquiste un sitio para los traductores mapuche que trabajan con los poetas, hasta un tiempo fue común traducir poemas al mapuzugun sin nombrar al traductor, una práctica muy colonial y no sólo en poesía, los servicios públicos acostumbrar usar traducciones anónimas. Más todavía para el respeto a los derechos lingüísticos de los pueblos originarios, sin lengua no somos pueblos y sin lenguas originarias tampoco habrá poesía originaria. Que se acreciente la necesidad de aprender lenguas originarias, el cuidado, su valoración y desarrollo. Ojalá la poesía mapuche y originaria se enseñe en todos los rincones de Chile, tanto en las escuelas como en la universidades porque hoy hay carreras que enseñan de interculturalidad pero no enseñan las letras de Elicura Chihuaylaf y otras más que también son muy necesarias para romper la episteme eurocéntrica o “americanocéntrica” como lo dice la psicóloga Paula Alonqueo. 

Es cierto, no podemos esperar grandes cambios para la valoración del arte y la cultura mapuche con un solo Premio Nacional, se necesitan muchos más. El reconocimiento a los derechos de los pueblos originarios requiere cambios estructurales profundos y sobre todo avanzar en la plurinacionalidad  en una nueva constitución, que haga constitucional y legítimos los derechos al territorio,  cultura,  lengua, los derechos sociales, que permita el pluralismo jurídico, los derechos de la mujeres, los derechos a la autodeterminación de las naciones originarias, que seamos nosotros, los miembros de las naciones originarias quienes definan su futuro.

Escribo desde Lefweluan, mi comunidad,  escuchando el canto de los pájaros de la mañana, empecé en el “tercer canto del gallo” diría mi madre, en señal de buena suerte, 7 am hora reloj, en el día en que inicia la primavera y  que adelantándose la anunció para la poesía mapuche. Pewmagen, ‘que se sueñe’ decimos los mapuche, que esta sea también la primavera del mapuzugun y de los derechos lingüísticos, necesitamos cambiar “la tristeza por el muchacho que conserva la lengua pero que ha perdido el alma”. El alma se ha perdido porque le han quitado y vulnerado sus derechos lingüísticos, porque le han quitado las tierras, porque le llaman terrorista. No hay dudas, el retorno de la lengua, de las tierras, de la dignidad devolverá el alma mapuche a muchos de nuestros hermanos, para volver a caminar erguidos y sin miedo por los caminos y montañas del Wajmapu y del mundo, tal cual lo ha hecho Elicura.  Gracias mapuñuke por parir la piedra brillante y trasnparente tal cual es y se indica en el nombre de Elicura, gracias también a los poetas y poetisas que dan sentido y brillo a sus letras con la lengua de la tierra.  

Elisa Loncon Antileo. Departamento de Educación, Usach

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