lunes, 20 de mayo de 2019 Actualizado a las 06:32

BRAGA

La ola feminista que hará subir la marea este 8M

por 6 marzo, 2019

La ola feminista que hará subir la marea este 8M
Este viernes se conmemora el Día de la Mujer Trabajadora, en el que por primera vez Chile se suma al llamado internacional de la huelga general feminista, la que es convocada por diversas organizaciones unidas en la lucha por los derechos de las mujeres en todo el mundo. A través de sus distintas vocerías, la Coordinadora chilena 8M conversó con El Mostrador sobre las principales demandas, desafíos y expectativas en el ámbito de esta conmemoración, la que promete ser “una jornada histórica de movilización múltiple y diversa”.
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En el marco del Día Internacional de la Mujer Trabajadora, vuelve a subir la marea feminista en la que Chile será parte de la huelga general con la consigna “en contra de la precarización de la vida”. Esta convocatoria ha sido duramente cuestionada y rechazada por el Gobierno y la primera en hacerlo fue la ministra de la Mujer y la Equidad de Género, Isabel Plá, quien señaló que el 8M “pareciera que es una convocatoria de un sector de oposición”, en tanto que a los pocos días el propio Presidente Sebastián Piñera sentenció que “es un error cuando tratan de instrumentalizar una noble causa”

Es así como se ha generado un debate en torno a las movilizaciones del 8M y la idea de una supuesta ideologización del movimiento. A este respecto, Mooren, una de las voceras de la Coordinadora, señala que “ninguna mujer está excluida de este movimiento por ser de derecha, el punto no está en esa distinción, sino que está en lo que queremos para nuestras vidas las mujeres que hoy estamos precarizadas. No hay un carné del feminismo, sino que lo que hay es un llamado a construir un movimiento que nos permita transformar la vida: un programa que nos habla de un trabajo digno, estable y seguro, de un sistema de seguridad social integral que incluya un sistema único de cuidados, el derecho a decidir sobre nuestros cuerpos y nuestras vidas, el fin a la violencia política, sexual y económica contra las mujeres, una política migratoria con enfoque de derechos y perspectiva de género… el programa que hemos construido expresa todas esas orientaciones y horizontes para cambiar profundamente la vida de las mujeres precarizadas en Chile, y todas las mujeres que se sientan parte de eso son bienvenidas en la huelga y en la construcción del movimiento que estamos levantando”.

Con todo, este viernes las calles serán el escenario de una jornada de movilizaciones, marcado por la lucha transversal en contra a todos los tipos de violencia ejercidos hacia las mujeres. En palabras de Alondra, otra de las coordinadoras del 8M, “la marcha estará poblada de esas mismas expresiones múltiples que caracterizan a la amplitud del programa y las orientaciones que le dan forma a este 8M. Habrá distintos bloques que mostrarán también la articulación de distintas tendencias que se han generado en este marco: bloque separatista, lesbofeminista (8ML), anticolonial, antirracista, territorial, sindical, entre otros que, probablemente, recién conozcamos al realizarse la marcha”.

A lo que Rosario, otra de las voceras feministas, agrega: “El cierre de la jornada de huelga estará marcado por marchas centrales y concentraciones en más de 40 ciudades del país. Ese llamado, que es distinto de ciudad en ciudad, en Santiago corresponde a una marcha en la que las mujeres y disidencias pasaremos al frente, y el primer bloque tendrá ese carácter. Además, como dijimos antes, la marcha tendrá múltiples articulaciones y bloques en su interior que expresarán los múltiples sectores y tendencias que hoy se convocan en esta Huelga General Feminista”.

El 2018 se consagró como el año del movimiento feminista, más de 170 países adhirieron al paro internacional motivado principalmente por la lucha contra la violencia machista, la desigualdad de género y las distintas formas de opresión contra las mujeres. Respecto a los puntos de convergencia con otros países, Mooren comenta que “en Argentina y México, las movilizaciones del 8M se han levantado con amplias reivindicaciones, teniendo en su centro la lucha contra la violencia de género extrema; toda América Latina, con Argentina a la cabeza, se ha levantado por el aborto legal, seguro y gratuito, como una lucha contra el feminicidio de Estado, demanda que también es parte del programa que nosotras hemos construido; en España, la huelga ha tenido como una de sus centralidades la visibilización del trabajo de las mujeres y la diferencia en el reparto de las tareas de cuidado en el hogar, elemento que también es parte de nuestros objetivos. En todo el mundo, especialmente ahora en Brasil, el movimiento feminista se ha levantado como una fuerza que enfrenta el avance de la extrema derecha, y que propone una alternativa de mundo ante una crisis global de las sociedades capitalistas y patriarcales”.

Si hacemos un recuento de los avances en Chile a un año del 8M de 2018, Daniela, otra de las voceras feministas, reflexiona que “hace un año no imaginábamos que las mujeres de distintas poblaciones y territorios del país se coordinarían en comités y colectivos para reflexionar y realizar acciones concretas desde el punto de vista de la mujer pobladora, respecto de los problemas y necesidades que nos afectan por el solo hecho de ser mujeres. Hoy las convocantes y constructoras sociales del camino a la huelga somos las pobladoras, las trabajadoras, las estudiantes, disidencias sexuales, mujeres estudiantes mapuche, las que luchan en zonas de sacrificio, las nunca, las nadie, las sin. Mujeres que luchan por demandas sociales y estructurales al frente del movimiento feminista con el objetivo claro de querer cambiarlo todo”.

Asimismo, uno de los desafíos ha sido converger desde la diferencia con otros modos de vida, como puede ser la relación con mujeres migrantes y de otras etnias. Pancha comenta que “el trabajo durante el año ha sido persistente, y ha expresado las tensiones que constituyen al movimiento feminista mismo en la medida en que, para el caso de nuestro país, tanto el racismo como la perspectiva anticolonial son miradas que comienzan a incorporarse a nuestro quehacer como movimiento. Han sido distintos momentos en el año en que hemos articulado lazos, como ante la visibilización del aniversario de la muerte de Joane Florvil el 30 de septiembre, y ante el trabajo por la visibilización del caso de feminicidio empresarial de Macarena Valdés. Aún nos queda un largo trecho para poder hacernos cargo, como Coordinadora y como movimiento, de las diferencias que nos atraviesan desde la racialización, pero hoy reconocemos que para esa tarea es fundamental posicionar y evidenciar las opresiones que como mujeres racializadas se viven. Por ejemplo, hoy las mujeres en Wallmapu (territorio mapuche) deben enfrentar la constante criminalización de sus reivindicaciones territoriales y de autonomía, además de la militarización de sus comunidades, por lo que su lucha como mujeres mapuche remite sobre todo a su condición de pueblo y su forma de vincularse con la naturaleza desde un buen vivir, siendo este último punto un elemento central de nuestra propuesta como feministas: pensarnos desde el buen vivir”.

Pese a los avances del movimiento y al trabajo constante en contra de la precarización de la vida en todas sus formas, una de las mayores urgencias que quedan por resolver son las políticas estatales que logren disminuir sustantivamente la violencia contra las mujeres. En este  2019 ya van 11 feminicidios (según la Red contra la violencia hacia la mujer), innumerables víctimas de ciberacoso dadas a conocer hace unos días con el destape de la red nido.org, ataques lesbofóbicos, entre otros acontecimientos de violencia específica hacia las mujeres.

Ante la pregunta de cómo abordan esta problemática desde la Coordinadora 8M, Alondra comenta que “esa violencia específica contra nosotras, especialmente la violencia sexual, fue un instrumento empleado sistemáticamente por el Estado para instalar las condiciones de vida contra las que hoy nos rebelamos, condiciones que en general nos fueron legadas de la dictadura, y se ha convertido en una de las condiciones que atraviesan nuestra vida todo el tiempo, en todos los espacios. Todo el programa contra la precarización de la vida que nosotras estamos levantando es una forma concreta de enfrentar las condiciones en el marco de las cuales se desarrolla la violencia: enfrentar la dependencia económica, la imposibilidad de acceder a una vivienda propia, la subordinación permanente que vivimos en todos los espacios de nuestra vida, y la construcción de un movimiento social de oposición que impida cuestiones como el recorte del 40% en el presupuesto para prevención de violencia de género que se ha dado en este Gobierno. Específicamente con respecto a los crímenes de lesbo y transodio, esos crímenes siguen siendo una amenaza presente para las personas disidentes en nuestro país: una de las cuestiones centrales que estamos planteando es un reconocimiento social de la existencia de estos crímenes de odio y un activismo a nivel social que permita que desde todos los espacios, educativos, de salud, tanto públicos como privados, se enfrente esa violencia cotidiana de manera activa”.

-A propósito de los innumerables casos de ciberacoso que se han dado a conocer por el destape de la red nido.org, ¿consideran que puede afectar a la marcha?
-Sí, puede afectarla: puede aumentar aún más su convocatoria. Hoy las mujeres nos movilizamos porque queremos vivir sin miedo: sin miedo a morir, sin miedo a la violencia, sin miedo al acoso, y también sin miedo a llegar a la vejez en la miseria, sin miedo a perder trabajos (que ya son precarios y esclavizantes), sin miedo a que el futuro sea peor que el presente. Es precisamente eso lo que nos lleva a la calle, y es eso lo que nos lleva a organizarnos en grupos cada vez más amplios y consolidados para proponernos una vida nueva –señala la vocera Beatriz.

-¿Cuáles son sus expectativas en esta huelga?
-Esperamos que la huelga inaugure un nuevo momento histórico en nuestro país, en que las mujeres nos levantemos en todos los territorios, profundicemos los procesos de formación y educación popular y retomemos los debates abiertos en este proceso, y resolvamos las formas de ir haciendo efectivos los distintos puntos del programa. Hay, además, un elemento fundamental: este movimiento tiene la potencialidad de constituir una fuerza internacional e internacionalista y nosotras creemos que en eso radica gran parte de su potencia de cambio real –comenta Rosario.

A su vez, Beatriz agrega que “quienes no puedan parar sus trabajos remunerados y para quienes no puedan abandonar sus trabajos de cuidado no remunerado en el hogar, hemos diseñado un instructivo con más de 100 formas de adherir a la Huelga General Feminista. El llamado es a que seamos todas, en la medida de nuestras posibilidades y desplegando toda nuestra creatividad, quienes nos hagamos parte de esta jornada histórica que, más que un hito, será la apertura de un nuevo momento histórico en nuestro país. Esperamos que seamos marea que golpee la playa y que quede en la retina de las niñas y niños esta huelga, en que nos encontraremos en las calles para cambiar la vida”.

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