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Una cucharada de miel con veneno

por 2 septiembre, 2020

Una cucharada de miel con veneno
La gastronómica y la de turismo son industrias que aportan de modo directo más de 600 mil empleos y si sumamos las de actividades y trabajos accesorios, suman casi 1 millón. Sí, logramos que postergaran por 6 meses el pago de la patente de alcoholes, pero otras postergaciones de patentes han sido dádivas de los municipios y sus concejos. El Gobierno anunció que se adelanta la apertura a la atención de público a la fase 3 en terrazas y veredas. Para los locales que sí tienen terrazas o veredas disponibles, la minoría, significa menos del 20% de aforo. No hay caso, no sueltan un céntimo.
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Ya es lugar común señalar que han sido meses duros. No solo desde marzo, sino desde el comienzo del estallido social en octubre del 2019. Hoy, al decirlo, suena algo lejos y es que no por común deja de ser cierto que hemos pasado momentos muy duros, extremadamente duros.

La muerte ha golpeado muchos hogares, demasiados. Cuando no ha sido ella, ha sido el temor de que toque a tu círculo más íntimo o a tu entorno. Todos tenemos alguien que se ha ido.

Junto a ello, está ese temor traidor que te acosa día a día cuando tratas de calmar tu cabeza un rato y te llega una cuenta o ese desagradable e insistente llamado recordándote alguna o algunas deudas. Ver la despensa y notar como se va achicando. Una colecta solidaria para el amigo o amiga que se quedó sin pega. Los progresivos avisos de ollas comunes.

En fin, un desastre. Se reveló que esa burbuja de país OCDE y cercano al primer mundo, se reventaba y nos mostraba lo que de verdad éramos. Y esa burbuja venía inflándose hacía muchos años.

Como triste corolario de todo lo anterior, vemos que cada vez que el Gobierno sale a hacer anuncios, los sectores que lo encuentran todo bello y tienen acceso a medios de comunicación masivos, alaban estos dulces de miel que llenan comentarios y editoriales de decanos y matinales. Pero somos nosotros, los que hemos tratado de no despedir gente, de conservar la historia, la cultura, el patrimonio identitario, los que hemos hecho esfuerzos para que ningún colaborador se quede con una mano delante y otra atrás, quienes nos hemos dado cuenta que esa cucharada de miel que nos quiere dar el Gobierno viene con veneno.

Al gremio gastronómico y del turismo nos revolcó sin piedad. La máxima autoridad hizo variados anuncios que, dijimos en su momento, eran mala idea o estaban muy mal planteados. Las consecuencias de no ser escuchados no se hicieron esperar. Fueron muchos los anuncios que demostraron tener pies de barro. El famoso Fogape de hasta 3 meses de venta quedaba al arbitrio, no del Estado, sino de la mesa de riesgo de la banca privada. Los hasta 3 meses, por ende, se trasformaron con suerte en 3 días y de los malos.

A nuestros colaboradores se les ayudó con sus propias platas… y no les serían devueltas. Nuevamente, ¿ y el Estado? Bien, gracias. Hay otras empresas y prioridades. Ya para que ampliar el desplante de generosidad que se vio en el trámite del IFE (tanto que se tuvo que llegar a un IFE 2). Y así suma y sigue.

En resumen, ayudas irreales que aportan buenos titulares y cuñas, pero sin bajada ninguna a la gente que las necesitaba. Actitudes displicentes y tardías, llenas de un insoportable aliento a “winner” y soberbia, a una eterna competencia de muerte con países vecinos.

La gastronómica y la de turismo son industrias que aportan de modo directo más de 600 mil empleos y si sumamos las de actividades y trabajos accesorios, suman casi 1 millón. Pero no es solo eso.

España, por ejemplo, es un país con 47 millones de habitantes y el año 2017 recibió 82 millones de turistas. Uno de los pilares de ese turismo es su cultura, el fomento que hace el Estado de ella y la gastronomía, de renombre a nivel mundial. Es parte de su identidad cultural, de su bandera ante todo el mundo, desde el sencillo puesto de castañas asadas en la Gran Vía de Madrid, hasta las innovaciones culinarias de los hermanos Roca.

Una de las demostraciones de la importancia que le da el Estado es su IVA diferenciado. Tienen 3, a saber: el general de 21%, el reducido de 10% y el superreducido de 4%. En el reducido de 10% queda la hostelería, camping y balnearios, restaurantes y, en general, las que den suministro de comidas y bebidas para consumir en el instante (fuente Rankia.com). Eso es un impulso claro y clave para este gremio.

Acá, logramos que postergaran por 6 meses el pago de la patente de alcoholes. Otras postergaciones de patentes han sido dádivas de los municipios y sus concejos. Y sería. Pobreza e irrelevancia para con la gastronomía de parte del Gobierno.

Ahora han empezado a surgir peticiones mucho más claras y firmes de parte de la ACHIGA y afines, hacia el Gobierno y que sí serían una ayuda real: postergación de pagos de los créditos Fogape que hayan sido dados, retención del IVA, subsidios al pago de imposiciones, aumento del aforo permitido en la fase 4 (preparación) de un
25% a un 50%, entrega de un Fogape real desde el Estado.

La respuesta del Gobierno a estas peticiones, que evidentemente implican un desembolso monetario, la tuvimos este domingo 30 de agosto: se adelanta la apertura a la atención de público a la fase 3, pero solo en terrazas y veredas. Para los locales que tienen terrazas o veredas disponibles, que son la minoría, eso significa menos del 20% de aforo. No hay caso, no sueltan un céntimo.

Probablemente las preocupaciones de apoyo económico del ministro Ignacio Briones y el Presidente Sebastián Piñera, están en industrias mucho más trascendentes y de alto vuelo, tan alto que no las vemos aquellos que vivimos y trabajamos en tierra.

Por supuesto, como triste corolario de todo lo anterior, vemos que cada vez que el Gobierno sale a hacer anuncios, los sectores que lo encuentran todo bello y tienen acceso a medios de comunicación masivos, alaban estos dulces de miel que llenan comentarios y editoriales de decanos y matinales. Pero somos nosotros, los que hemos tratado de no despedir gente, de conservar la historia, la cultura, el patrimonio identitario, los que hemos hecho esfuerzos para que ningún colaborador se quede con una mano delante y otra atrás, quienes nos hemos dado cuenta que esa cucharada de miel que nos quiere dar el Gobierno viene con veneno.

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