lunes, 8 de marzo de 2021 Actualizado a las 17:16

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El negocio detrás de las licencias médicas electrónicas

El negocio detrás de las licencias médicas electrónicas
Al evidenciar que son solo dos empresas que cuentan con la certificación para proveer de licencias médicas electrónicas y que desde el año 2021, por obligación, cerca del 100 % de los prestadores de salud transferirá dinero a dichas empresas, se refleja un nuevo nicho de acumulación de capital a costa del Estado.
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Desde el 1 de enero del año 2021, el Ministerio de Salud establece que el uso de las licencias médicas electrónicas, serán de manera obligatoria para la atención de médicos/as, matrones/as y dentistas, siendo sólo permitido el uso del talonario en papel para aquellos que no cuenten con las condiciones tecnológicas apropiadas o de acceso a internet.

Previo al año 2007, las licencias médicas eran otorgadas sólo por la Comisión de Medicina preventiva e invalidez COMPIN a los prestadores de salud, en formato papel. Sin embargo, desde dicho año, se habilita el uso de las licencias médicas electrónicas para seguros privados de salud, denominados Instituciones de salud previsional ISAPRES.

Con la llegada del primer gobierno de Sebastián Piñera, en el año 2011, se aprueba el proyecto que permite expandir el uso de licencias médicas electrónicas al seguro de salud estatal, denominado Fondo Nacional de Salud FONASA. Esta expansión ratifica los beneficios de dicho mecanismo, ya sea por la agilidad del proceso para cumplir con los plazos legales (la tramitación de la licencia a papel tarda 90 días, mientras que la licencia electrónica, 15 días), como también por la ecología del recurso.

La primera empresa, Medipass, es propiedad del grupo Inexoos. Un holding chileno dedicado al desarrollo de tecnologías de la información en las áreas de educación, salud y otras empresas. El grupo también es dueño de las propiedades Nepsus Chile, Mateonet Chile, CNT Colombia, Napsis Colombia y Nusystem Chile. Actualmente se encuentra también expandiéndose en el negocio de los bonos electrónicos vía modalidad libre elección, es decir, por medio de la compra de bonos FONASA para la atención privada en salud. Cabe recalcar que, según la empresa, el 40 % de sus ingresos provienen del sector salud.

La pregunta que surge ahora es ¿Qué institución es la encargada de proveer licencias médicas electrónicas? El funcionamiento de estas licencias ha sido provisto, desde su implementación hasta el año 2020, por operadores privados previo a un proceso de licitación, siendo en Chile, las únicas empresas proveedoras Medipass e I-MED, las cuales son parte de los siguientes holdings de empresas:

La primera empresa, Medipass, es propiedad del grupo Inexoos. Un holding chileno dedicado al desarrollo de tecnologías de la información en las áreas de educación, salud y otras empresas. El grupo también es dueño de las propiedades Nepsus Chile, Mateonet Chile, CNT Colombia, Napsis Colombia y Nusystem Chile. Actualmente se encuentra también expandiéndose en el negocio de los bonos electrónicos vía modalidad libre elección, es decir, por medio de la compra de bonos FONASA para la atención privada en salud. Cabe recalcar que, según la empresa, el 40 % de sus ingresos provienen del sector salud.

En cuanto a I-MED, hasta el año 2017, sus propietarios eran los holdings BUPA, Unitedhealth Group (ex banmédica) e inversiones la construcción S.A de la Cámara Chilena de la Construcción. En aquel año, I-MED fue vendido al fondo norteamericano Accel-KKR a través de su filial de Chile, denominado AK Chile Holdings SPA, por un valor de 72.000 millones de pesos chilenos a enero del año 2018 (Lexlatin, 2018).

Durante el año 2020, según datos de Medipass, la empresa aumentó en un 50 % sus ganancias, asociado al contexto pandemia. Además, según el MINSAL “se registraron 87,1% de uso de licencia médica digital. De ese porcentaje, el 78,1% corresponden a licencias médicas electrónicas full (aquellas en las que el empleador está adscrito a algún operador)” (MINSAL, 2021).

Al evidenciar que son solo dos empresas que cuentan con la certificación para proveer de licencias médicas electrónicas y que desde el año 2021, por obligación, cerca del 100 % de los prestadores de salud transferirá dinero a dichas empresas, se refleja un nuevo nicho de acumulación de capital a costa del Estado.

Si bien esta columna no tiene por objetivo criticar el uso de licencias médicas electrónicas, de hecho se celebra la llegada de tecnologías que faciliten la labor de los/as trabajadores de la salud, es cuestionable que su implementación se genere sobre la base de la concentración del mercado, ratificando  el mito “neoliberal” de la libertad de elegir, pues los prestadores de salud, actualmente solo pueden optar por empresas privadas, al no contar con un sistema electrónico estatal, generando un aumento en la brecha en el sector salud.

 

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