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Jack Mosa y el terremoto en Valdivia

por 3 junio, 2021

Jack Mosa y el terremoto en Valdivia
Es difícil entender que alguien como Jack Mosa venga a una ciudad sísmica como Valdivia a construir un nuevo mall con firmas falsificadas, sin ingenieros calculistas y con una memoria de cálculo falsa. Más aún cuando sabemos que los malls son centros cívicos y de entretención que reúnen en forma permanente a miles de familias. Se trata de un hecho de la mayor gravedad, quizás inédito en la historia de las construcciones en nuestro país.
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Con toque de sirenas y un minuto de silencio en la Costanera de Valdivia, este 22 de mayo las autoridades conmemoraron un nuevo aniversario del trágico megaterremoto que hace 61 años azotó brutalmente a esta maravillosa ciudad.

A fines de marzo pasado, solo unas pocas semanas antes de esta ceremonia, un tribunal de Valdivia estableció que las actuales obras de construcción del futuro mall de Pasmar en Valdivia, del conocido empresario Jack Mosa, oriundo de Puerto Montt, se basan en permisos obtenidos con firmas falsificadas y con una memoria de cálculo que se salta y obvia la realidad del terreno de Valdivia, ya que presentaron información de una memoria copiada de Puerto Montt.

El fallo del tribunal incluye pruebas indesmentibles, como peritajes policiales a las firmas falsificadas y declaraciones de los involucrados que establecen la falsificación, además de graves antecedentes, como que la obra no tuvo a ningún ingeniero calculista responsable durante los primeros cuatro años de aprobada y que se construyó un profundo muro de concreto que está afectando a las napas subterráneas del centro histórico de Valdivia, al haber sido desviado artificialmente el cauce del Río Catrico. El fallo establece todos estos hechos graves e incluso plantea la ilegalidad del permiso otorgado (considerando noveno: “… incluso podría llegar a concluir que la obra se habría ejecutado sin permiso de edificación…”), pero concluye que no puede establecer una sanción porque la autoridad local ingresó la denuncia sospechosamente tarde, favoreciendo la impunidad de Pasmar.

Es difícil entender que alguien como Jack Mosa venga a una ciudad sísmica como Valdivia a construir un nuevo mall con firmas falsificadas, sin ingenieros calculistas y con una memoria de cálculo falsa. Más aún cuando sabemos que los malls son centros cívicos y de entretención que reúnen en forma permanente a miles de familias. Se trata de un hecho de la mayor gravedad, quizás inédito en la historia de las construcciones en nuestro país.

La mala imagen pública de algunos empresarios se basa precisamente en el cansancio y la indignación ciudadana con la trampa, el engaño y la mala fe; en el aprovechamiento excesivo que perjudica y pone en riesgo a miles de vecinos. Por lo mismo, sería valioso el juicio ético de la Cámara Chilena de la Construcción, de la Cámara Chilena de Centros Comerciales y de los colegios profesionales de ingenieros y arquitectos, ninguno de los cuales puede ser indiferente a la falsificación de firmas y de memorias de cálculo en un país sísmico como Chile.

Por eso hemos pedido que las autoridades judiciales, administrativas y comunales vayan al fondo del asunto y se hagan cargo de la falsificación de firmas y de estudios, algo descubierto recientemente y que fue persistente y deliberadamente ocultado por Pasmar ante todos, incluidos los máximos tribunales del país. No es correcto, justo y honorable que el mall Centro Comercial Paseo Valdivia de Pasmar y sus más de 72 mil m2 y 10 pisos de altura en pleno centro de Valdivia, sea construido con firmas y estudios falsificados, y que un pequeño restaurante o almacén deba cumplir rigurosamente con todas las leyes y reglamentos.

Hasta el momento, muchas autoridades han mirado para el lado, pese a que el reciente fallo del tribunal de Valdivia es muy claro en su juicio y en las pruebas: culpable de falsificar firmas y de presentar una memoria falsificada. Es decir, culpable de tener un permiso ilegítimo, un permiso nulo.

Algo que Valdivia no se merece. Menos a 61 años del trágico megaterremoto.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.

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