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Las primeras fisuras de Francisco Chahuán y Diego Schalper, el “matrimonio por conveniencia” que dirige RN

por 16 septiembre, 2021

Las primeras fisuras de Francisco Chahuán y Diego Schalper, el “matrimonio por conveniencia” que dirige RN

Crédito: Archivo

Estilos de trabajo que no convencen ni a oficialistas ni a detractores, duplicidad de funciones, demora en la toma de decisiones, contradicciones en público y operaciones bajo cuerda que buscan destronar de un lado y otro. Así resumen en la interna de Renovación Nacional el trabajo de la directiva encabezada por Chahuán como timonel y Schalper como secretario general, a tres meses de haber asumido la conducción del partido. Un pacto instrumental que muestra sus primeras grietas, luego de haberse jugado el todo por el todo para evitar que Mario Desbordes llegase nuevamente a la cabeza de la tienda oficialista. En el seno de la colectividad hay quienes incluso se aventuran a señalar que, en el corto plazo, “o sobrevive uno o sobrevive el otro”.
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Pasó de ser un secreto a voces a transformarse en una preocupación transversal al interior de Renovación Nacional: la conducción ejercida por el tándem Francisco Chahuán y Diego Schalper, presidente y secretario general, respectivamente, a tres meses de haber ganado las elecciones, ha generado una inusitada y temprana preocupación en diferentes sectores de la tienda, que se extiende al resto del oficialismo. La que varios calificaron como “errática conducción” salpicó también al comando del candidato presidencial de Chile Podemos+, Sebastián Sichel, desde donde señalaron no sentirse cómodos con la última maniobra del senador por la Quinta Región, de “mano dura” y amenazas a los militantes que no se cuadren con las decisiones de la mesa.

El hastío que había provocado en los sectores más conservadores del partido el liderazgo que estaba ejerciendo en su momento el ahora extimonel, Mario Desbordes –acusado, entre otras cosas, de llevar el partido hacia “la izquierda” en medio del estallido social–, logró sentar en la misma mesa a personeros que, en circunstancias normales, no hubiesen pactado, pensando en un proyecto de mediano a largo plazo, como lo fue en tal ocasión.

De esta manera, con Chahuán como representante de los denominados “poderes fácticos”, como Andrés Allamand o Carlos Larraín, y Diego Schalper, aliado de personeros de menor poder pero claves en su momento, lograron llevar a cabo un pacto instrumental o un “matrimonio por conveniencia”, para dar un giro en la dirección que la colectividad habría tomado hacía ya diez años, con el trabajo iniciado por el exministro Cristián Monckeberg y continuado por el mismo Desbordes, y que han buscado revertir sin mucha suerte todavía.

El proyecto en ese entonces apuntó a bajar la exigencia para militar y, al mismo tiempo, virar hacia el centro, una apuesta totalmente contraproducente con lo que fue el camino luego de diez años al mando del otrora mecenas, Carlos Larraín. Durante el mandato del exsenador, la apuesta fue la de un partido conservador, más pequeño, pero más pragmático. Finalmente, y bajo la administración Monckeberg-Desbordes, RN terminó por situarse como el partido con mayor número de representantes en la mayoría de las instancias de elección popular y, por sobre todo, en el Parlamento, generando una fricción con sus socios de la UDI y que sufrió en carne propia el Gobierno del Presidente Sebastián Piñera.

La gota que rebalsó el vaso

En la actual interna, si bien ya había ruido respecto del poco complemento en el trabajo del tándem Chahuán-Schalper, que se evidenciaba en dobles funciones, como el dar instrucciones contradictorias a la misma persona o variadas interrupciones entre ambos en las reuniones de la comisión política, el momento de la inscripción de las listas parlamentarias fue la gota que rebalsó el vaso para muchos.

Diferentes fuentes hablan de la molestia que generó en su momento la indecisión “y poca claridad” de ambos a la hora de negociar las listas. Sus propios pares de conglomerado acusaron un déficit en el trabajo interno del partido, donde apuntaron a los dos máximos dirigentes como los responsables del atraso en la firma final.

En su momento, esta situación molestó sobremanera, pues no se pudo cumplir con el plazo públicamente establecido, y que buscaba evidenciar ante la opinión pública un mayor complemento y un mejor trabajo que en la vereda opositora. Diferentes personajes que participaron en la serie de reuniones técnicas y políticas, recordaron una “llamada de atención” del representante de Sebastián Sichel en la mesa, Rodrigo Ubilla, por la falta de acuerdo entre ambos, en instancias en que todos los partidos tenían a esa altura claridad de sus apuestas.

Y no solo fue el incumplimiento de la palabra empeñada por el timonel Francisco Chahuán ante el consejo general, donde pidió que le otorgaran un voto de confianza confianza para la conformación de las listas, bajo el compromiso de respetar la institucionalidad (lo cual no sucedió). Además de la “poca visión y entendimiento del sistema electoral”, por haberse restado de competir en la senatorial por Ñuble y haber cedido ese espacio a la UDI, se suma el haber optado por proteger a ciertas figuras en vez de generar competencia, como sí lo hicieron los demás. Como agregado, otro dato que aumentó la molestia fue la inscripción de Henry Boys en la lista RN, quien no comulga ni con el candidato presidencial ni con la mirada del partido.

Las "jerarquías" en la sede

Al interior de la tienda, hay un reducido número de personeros a los que encasillan como “chahuanistas”, y son quienes estarían en total disconformidad con el rol que ha adoptado Schalper, quien “responde por sí solo” y no le rinde cuentas a nadie, aseguraron. Sabido es que entre ambos tampoco se sienten cómodos y esto habría quedado evidenciado en una serie de reuniones donde los dos se contradijeron frente a todos los presentes, además de los cuestionamientos bajo cuerda que hacen uno del otro en diferentes circunstancias a la hora de tomar decisiones, según comparten desbordistas, chahuanistas y oficialistas. “Es una experiencia incómoda”, relataron transversalmente quienes se han visto en medio de los desacuerdos internos.

Cercanos al presidente, además, han presentado su molestia por la actitud que tomó el diputado por la Sexta Región al momento de contratar personal. Según acusaron, Schalper no consideró ninguna sensibilidad ni le habría preguntado a nadie al momento de copar los cargos. Eso se resintió en el círculo del senador Chahuán, de quien señalan –fuera de su oficina en la sede del partido– que camina en un terreno que no es el “ideal”.

En la sede de RN en Antonio Varas, los pisos marcan categoría respecto de la jerarquía. De esta manera, el primer piso, donde Chahuán tiene su oficina, es el de mayor importancia. En ese espacio también trabajan aquellos a los que se describe como los dos únicos funcionarios con los que cuenta el senador, porque “todos los demás se los llevó Schalper”, aseguraron. Se trata de Luis Pereira, quien ejerce como jefe de gabinete del mandamás, además de la jefa de coordinadores, Chantal Barreau.

En la jerarquía interna luego aparece Pablo Perelló, como coordinador general, quien es cercano al diputado, y de ahí en más, en el tercer piso, donde funciona la coordinación política, “todos responden a Diego Schalper”.

Dado el ambiente, ya se sabe de la renuncia de Rodrigo Cerda, cercano al presidente, y de Pablo Poblete, fundador de la Centro Derecha Universitaria (CDU), espacio ocupado por personeros más jóvenes que responden al sector más conservador y que cuentan con varios espacios en el Gobierno, principalmente en el Ministerio de Educación.

El ruido de la “mano de hierro”

Varios de los consultados ligaron el comportamiento que ha tenido Francisco Chahuán en el último tiempo a las presiones internas y la necesidad de demostrar un mayor liderazgo. Pero el estilo de “mano de hierro” aplicado, más que elevarlo a la calidad de líder, ha generado mucho ruido en un partido donde no todos comparten esa forma de ejercer el poder.

Además –indicaron–, fue totalmente contraproducente el haber elevado al Tribunal Supremo al diputado Leonidas Romero, pues no solo resaltó una minoría que no debiese hacer mucho ruido, “a eso agrégale que develó una falta de coherencia en su actuar”, dicen en el partido. Esto lo explicaron recordando el episodio donde Chahuán fue el primero en salir celebrando la derrota de Mario Desbordes, asistiendo al triunfo de Sebastián Sichel, una vez conocidos los resultados de la primaria oficialista.

El “no me va a temblar la mano”, palabras del propio timonel del partido, es otra de las facturas que le tienen por cobrar, indicaron. Según recuerdan en RN, el mismo Chahuán se había comprometido ante la comisión política a no castigar a la disidencia, como una forma de negociar el que no se elevara una censura en su contra.

En la interna de Renovación Nacional hay quienes se aventuran a señalar que, en el corto plazo, “o sobrevive uno o sobrevive el otro”, vale decir: o Chahuán o Schalper. La fecha clave para entender si las cosas van a seguir funcionando como hasta el día de hoy, será el 21 de noviembre, cuando se conozcan los resultados de la elección parlamentaria. Y desde ambos bandos ya se aprestan a endilgar la responsabilidad al otro.

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