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El acto de filantropía social más grande de la historia de Chile y el financiamiento estatal Opinión

El acto de filantropía social más grande de la historia de Chile y el financiamiento estatal

Mario Toledo Torres
Por : Mario Toledo Torres Doctor en Ingeniería. Académico del Departamento de Ingeniería Mecánica, UTFSM.
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La UTFSM, desde el Consejo Superior, orientó esfuerzos para hacer presente el rol público y aportar al trabajo de la Convención Constitucional. Desarrolló actividades, talleres, reuniones con convencionales, y preparó documentación que fue entregada a quienes tuvieron la responsabilidad de conducir este proceso constituyente. En síntesis, se expresó la necesidad de un reconocimiento a la trayectoria, los aportes realizados al país y el indiscutible rol que desempeñan universidades públicas no estatales, al continuo desarrollo y bienestar de la sociedad. ¿Cómo han trabajado las universidades públicas no estatales este reconocimiento? Las universidades agrupadas en el G9 generan casi el 50% de la producción científica nacional, asimismo, contribuyen con el 51% de las publicaciones realizadas por el Consejo de Rectores (la UTFSM pertenece al CRUCh desde su origen en 1954); se adjudican el 50% de sus proyectos totales de investigación y desarrollo (I+D); y, durante el periodo 2017-2019, obtuvieron el 49% de las convocatorias del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) y Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) con relación a las instituciones de este organismo.


Existe incertidumbre respecto del futuro financiamiento de las universidades públicas no estatales, agrupadas en el G9, y la Universidad Técnica Federico Santa María (UTFSM), mediante su Vicerrectoría de Asuntos Económicos y Administrativos (VREA), tiene que modelar los diversos escenarios a los cuales se puede enfrentar la institución, reconociendo que el financiamiento estatal es fundamental para seguir cumpliendo con el legado de don Federico Santa María Carrera. Si hacemos un poco de historia, las universidades nacen como expresión del renacimiento intelectual del siglo XI, en donde el concepto Universitas define a una comunidad de profesores y estudiantes reunidos en el saber. En sus inicios los estudiantes europeos migraban en busca de una universidad de su interés, siendo acogidos por colegios que eran creados para darles albergue. En el siglo XIII la gratuidad se transformó en un principio para quien quería acceder a algún tipo de formación.

Don Federico Santa María Carrera (1845-1925) nace en Valparaíso, educándose en el colegio Scholler de nacionalidad alemana de la misma ciudad. Su primera juventud fue pobre y difícil. Desde muy temprana edad se dedicó al comercio, actividad a partir de la cual logró la fortuna que le acompañó durante su larga vida y que luego legó para fundar la Escuela de Artes y Oficios y Colegio de Ingenieros José Miguel Carrera, conocidos desde 1935 como la Universidad Técnica Federico Santa María. En 1920 el fundador entregó su testamento cerrado al Consulado de Chile en París, Francia. En él dona toda su fortuna para dar albergue, alimentación, vestimenta y formación gratuita a los estudiantes desvalidos y meritorios, en un país que consideraba la educación pública como atención preferente del Gobierno (Constitución Política de 1833, presente durante toda la vida de don Federico Santa María Carrera).

En otras palabras, la UTFSM en sus orígenes aporta a la educación superior y pública del país, con gratuidad, sin mayor costo para el Estado, ni para generaciones de egresados, ni para sus familias, transformándose en el acto de filantropía social más grande de la historia de Chile hasta nuestros días. Pero qué decían las constituciones que preceden a la actual propuesta.

La Constitución de 1925 plantea la educación como una función primordial del Estado. La Constitución vigente explicita el derecho de la educación y la libertad de enseñanza como elementos complementarios, dotando al sistema de educación para el cumplimiento de su misión formadora y de desarrollo de los ciudadanos en las distintas etapas de la vida. Por su parte, la Ley 21.091 sobre Educación Superior reconoce explícitamente a la UTFSM.

La UTFSM, desde el Consejo Superior, orientó esfuerzos para hacer presente el rol público y aportar al trabajo de la Convención Constitucional. Desarrolló actividades, talleres, reuniones con convencionales, y preparó documentación que fue entregada a quienes tuvieron la responsabilidad de conducir este proceso constituyente. En síntesis, se expresó la necesidad de un reconocimiento a la trayectoria, los aportes realizados al país y el indiscutible rol que desempeñan universidades públicas no estatales, al continuo desarrollo y bienestar de la sociedad.

¿Cómo han trabajado las universidades públicas no estatales este reconocimiento? Las universidades agrupadas en el G9 generan casi el 50% de la producción científica nacional, asimismo, contribuyen con el 51% de las publicaciones realizadas por el Consejo de Rectores (la UTFSM pertenece al CRUCh desde su origen en 1954); se adjudican el 50% de sus proyectos totales de investigación y desarrollo (I+D); y, durante el periodo 2017-2019, obtuvieron el 49% de las convocatorias del Fondo Nacional de Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondecyt) y Fondo de Fomento al Desarrollo Científico y Tecnológico (Fondef) con relación a las instituciones de este organismo. Además, en 2019 registraron el 60% del total de solicitudes de patentes de las universidades nacionales. Nuestro origen y rol público, nuestra tradición institucional, y la propuesta de nueva Constitución que señala que los estudios de educación superior conducentes a títulos y grados académicos iniciales serán gratuitos en las instituciones privadas que determine la ley, nos convoca para continuar siendo parte de la Ley sobre Educación Superior, como la que nos reconoce hoy (Ley 21.091), ya que el financiamiento estatal nos ha permitido cumplir con el legado de nuestro benefactor y así contribuir desde la Universitas a la generación de conocimiento y la formación de personas y profesionales para el desarrollo del país.

A quienes formamos parte de la Universidad Técnica Federico Santa María en sus Campus y Sedes (Valparaíso, Viña del Mar, Concepción y Santiago), nos corresponde seguir defendiendo este reconocimiento a la trayectoria y velar por los principios fundantes que por más de 90 años nos han reunido en torno al saber.

  • El contenido vertido en esta columna de opinión es de exclusiva responsabilidad de su autor, y no refleja necesariamente la línea editorial ni postura de El Mostrador.
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