Animales
La necesidad de una mayor protección para las especies migratorias
Las especies migratorias, desde las aves hasta las anguilas, recorren enormes distancias y cruzan fronteras internacionales, pero cada vez están más amenazadas por el ser humano. La protección transfronteriza es clave.
«El viaje comienza en una noche de otoño, preferiblemente de luna llena”. Así es cómo describe poéticamente un folleto de WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) el inicio del largo viaje de las anguilas europeas desde los ríos de Europa central hasta los confines del océano Atlántico. «Impulsadas por las corrientes, son arrastradas río abajo hasta desembocar en el mar”.
A unos 8.000 kilómetros de su punto de partida, la anguila europea se encuentra con su homóloga americana en el mar de los Sargazos en el océano Atlántico, al este de Florida. Allí ponen sus huevos y mueren. Sus crías comienzan entonces un largo viaje de regreso, que puede durar varios años, hasta alcanzar los ríos de los que proceden sus progenitores.
La población de anguilas ha disminuido un 98 por ciento
Muchas no sobreviven al agotador viaje. Mueren en las turbinas de las centrales hidroeléctricas, mientras que otras son víctimas de la sobrepesca, perecen en ríos contaminados o se desgastan por infecciones parasitarias. En los últimos 40 años, se ha perdido el 98 por ciento de la población de anguila europea.
Las medidas para la conservación transfronteriza de las anguilas se examinan cada tres años por la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (también conocida como «Convenio de Bonn”, CMS, por sus siglas en inglés). La convención se reunió este año en Gandhinagar, India, donde diez especies migratorias, entre ellas el elefante asiático, el jaguar y el tiburón oceánico de puntas blancas, se añadieron por primera vez al tratado con el estado de conservación más elevado.
«La fragmentación de paisajes para la urbanización y construcción de carreteras y, con ello de los hábitats” es el mayor problema para las especies migratorias, dice Arnulf Köhncke, de WWF. «Es importante mejorar la conexión entre hábitats para detener, o incluso revertir, la extinción de especies”, exige el doctor en ecología. En vista del aumento de la población mundial y la reducción de espacios para los animales salvajes, es difícil fomentar un desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza.
«A la hora de planificar estructuras, debemos tener en cuenta la permeabilidad y flexibilidad de los animales. Hay que mirar dónde hay un menor número de rutas migratorias y hábitats e implementar corredores transfronterizos apropiados”, sugiere el experto en protección de especies de WWF. Existen algunos acuerdos intergubernamentales sobre la protección de especies migratorias.
Por ejemplo, Chile y Argentina se han comprometido a salvar el ciervo andino (conocido vulgarmente como huemul), del que quedan menos de 2.000 ejemplares. Una caza excesiva, la cría de ganado y las enfermedades han hecho que la población disminuya. Hoy en día, están prohibidas la caza, posesión, transporte y comercialización de cualquier producto del animal.

