lunes, 30 de noviembre de 2020 Actualizado a las 02:40

Animales

La necesidad de una mayor protección para las especies migratorias

por 28 octubre, 2020

DW
La necesidad de una mayor protección para las especies migratorias
Las especies migratorias, desde las aves hasta las anguilas, recorren enormes distancias y cruzan fronteras internacionales, pero cada vez están más amenazadas por el ser humano. La protección transfronteriza es clave.
  • Compartir
  • Twittear
  • Compartir
  • Imprimir
  • Enviar por mail
  • Rectificar

"El viaje comienza en una noche de otoño, preferiblemente de luna llena”. Así es cómo describe poéticamente un folleto de WWF (Fondo Mundial para la Naturaleza) el inicio del largo viaje de las anguilas europeas desde los ríos de Europa central hasta los confines del océano Atlántico. "Impulsadas por las corrientes, son arrastradas río abajo hasta desembocar en el mar”.

A unos 8.000 kilómetros de su punto de partida, la anguila europea se encuentra con su homóloga americana en el mar de los Sargazos en el océano Atlántico, al este de Florida. Allí ponen sus huevos y mueren. Sus crías comienzan entonces un largo viaje de regreso, que puede durar varios años, hasta alcanzar los ríos de los que proceden sus progenitores.

La población de anguilas ha disminuido un 98 por ciento

Muchas no sobreviven al agotador viaje. Mueren en las turbinas de las centrales hidroeléctricas, mientras que otras son víctimas de la sobrepesca, perecen en ríos contaminados o se desgastan por infecciones parasitarias. En los últimos 40 años, se ha perdido el 98 por ciento de la población de anguila europea.

Las medidas para la conservación transfronteriza de las anguilas se examinan cada tres años por la Convención sobre la Conservación de las Especies Migratorias de Animales Silvestres (también conocida como "Convenio de Bonn”, CMS, por sus siglas en inglés). La convención se reunió este año en Gandhinagar, India, donde diez especies migratorias, entre ellas el elefante asiático, el jaguar y el tiburón oceánico de puntas blancas, se añadieron por primera vez al tratado con el estado de conservación más elevado.

Un grupo de niños con gorras lilas acaricia una ballena muerta en una visita guiada.

Exhibición de una ballena muerta. Lo que incluso para los jóvenes japoneses puede parecer natural es un choque para otras culturas del mundo ya que la existencia del mamíferos está en peligro de extinción.

Foto de un jaguar.

El jaguar evita las casetas de perro por miedo.

Protección de especies sin fronteras

"La fragmentación de paisajes para la urbanización y construcción de carreteras y, con ello de los hábitats” es el mayor problema para las especies migratorias, dice Arnulf Köhncke, de WWF. "Es importante mejorar la conexión entre hábitats para detener, o incluso revertir, la extinción de especies”, exige el doctor en ecología. En vista del aumento de la población mundial y la reducción de espacios para los animales salvajes, es difícil fomentar un desarrollo sostenible en armonía con la naturaleza.

"A la hora de planificar estructuras, debemos tener en cuenta la permeabilidad y flexibilidad de los animales. Hay que mirar dónde hay un menor número de rutas migratorias y hábitats e implementar corredores transfronterizos apropiados”, sugiere el experto en protección de especies de WWF. Existen algunos acuerdos intergubernamentales sobre la protección de especies migratorias.

Por ejemplo, Chile y Argentina se han comprometido a salvar el ciervo andino (conocido vulgarmente como huemul), del que quedan menos de 2.000 ejemplares. Una caza excesiva, la cría de ganado y las enfermedades han hecho que la población disminuya. Hoy en día, están prohibidas la caza, posesión, transporte y comercialización de cualquier producto del animal.

La cría de animales salvajes, como en los zoológicos, es difícil. En el caso de la anguila, por ejemplo, no es posible todavía reproducir el proceso natural y las diferentes condiciones de las aguas dulces del río y saladas de los mares en las diferentes etapas de desarrollo de los peces. Si la cría de anguilas tuviera éxito, se obtendrían grandes beneficios: el pescado se considera un manjar desde España hasta Asia. Existe contrabando de angulas (alevín de la anguila) ya que se comercializan al mismo precio que las drogas. Solo por esta razón, se necesitan esfuerzos de protección internacional.

Se debería evitar su consumo, aconseja la guía de peces de WWF. En realidad, "deberíamos evitar el consumo excesivo de carne y pescado”. Veronika Lenarz, responsable del acuerdo sobre la conservación de aves acuáticas migratorias de África y Eurasia en las Naciones Unidas, comparte esta opinión. 130 naciones se han comprometido en el marco del Convenio de Bonn para la protección de especies migratorias. EE.UU., Rusia y China no están entre ellas, mientras que Japón no quiere participar debido a la caza tradicional de ballenas.

"Nos encontramos ante una crisis que amenaza la biodiversidad del planeta”, lamenta Lenarz, señalando el enfoque principal de su trabajo en los próximos meses. Las nuevas directrices mundiales se adoptarán en función de la cumbre de las Naciones Unidas en Nueva York, que tuvo lugar de forma virtual en septiembre de 2020, así como de la conferencia sobre biodiversidad de la ONU en China, que ha sido aplazada hasta 2021.

Los investigadores estiman que hay entre 5.000 y 10.000 especies migratorias. Las aves migratorias como las cigüeñas están entre ellas, al igual que insectos, murciélagos, delfines, tortugas e incluso lobos.

El Registro Mundial de Especies Migratorias (GROMS, por sus siglas en inglés) contiene una lista inicial de 4.430 especies migratorias. Muchas no han sido aún lo suficientemente investigadas para saber si su existencia está en peligro o amenazada.

El cambio climático: una amenaza siempre presente

Aquellas regiones en las que el alcance y la velocidad del cambio climático sea mayor, plantean una amenaza particular para las especies migratorias. Y es que sus genes les dirigen en busca de hábitats estacionales, aunque en el futuro estos lugares ofrezcan cada vez menos alimento como resultado del cambio climático. Incluso ahora, muchas aves migratorias vuelan distancias menores en invierno que hace 20 años. Ya que los animales nómadas dependen de diferentes ecosistemas, que utilizan como destinos intermedios durante su migración, están más amenazados que las especies sedentarias.

Los animales pueden adaptarse, según el portavoz de WWF Köhncke, pero "los informes del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC, por sus siglas en inglés) muestran que solo unas pocas especies son capaces de seguir el ritmo del cambio climático. Y los espacios alternativos a menudo son ocupados por el ser humano”.

La crisis climática y la extinción de especies no deben considerarse por separado, ya que ambas dañan el planeta, según Köhncke. "Las especies migratorias sostienen toda la vida en la Tierra. Como polinizadores y dispersores de semillas, contribuyen a la estructura y función de los ecosistemas, proporcionando alimento a otros animales y regulando el número de otras especies”. A la hora de planificar las medidas para frenar las consecuencias del cambio climático, hay que tener en cuenta la preservación de las condiciones para estas especies.

Köhncke hace referencia a un estudio de WWF, que demuestra que, en el peor de los casos, desaparecerá la mitad de la biodiversidad en regiones clave del mundo. Si continúa el calentamiento global, las áreas de distribución de las especies ya no estarán en estas zonas. Los renos del hemisferio norte, por ejemplo, ya necesitan ser alimentados parcialmente. Normalmente, en invierno raspan la nieve con sus pezuñas para encontrar líquenes y musgos. Si la temperatura fluctúa mucho, la nieve se derrite o cae la lluvia. Si se enfría el suelo, se forma una capa dura de hielo que el reno no puede penetrar.

Soluciones simples para la protección de especies en peligro de extinción

El Fondo Internacional para el Bienestar Animal y su Hábitat (IFAW, por sus siglas en inglés) en México muestra que la protección de especies migratorias en peligro de extinción no tiene por qué siempre ser tan complicada. En los últimos 100 años, el hábitat del jaguar en América Central y del Sur se ha reducido en un 50 por ciento debido a la destrucción de la selva tropical y a la agricultura industrial.

Como resultado, estos grandes felinos migratorios cada vez se acercan más a las aldeas en busca de comida y hieren a los perros. El IFAW ha distribuido unas sencillas casetas para perros a las que los jaguares temen entrar. Al mismo tiempo, la organización educa a los dueños de perros para que alimenten lo suficiente a sus animales y estos no saqueen los nidos de las tortugas en peligro de extinción.

El jaguar tiene ahora el más alto estatus de conservación posible, solicitado por el IFAW.

DW

Compartir Noticia

Más información sobre El Mostrador