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Sbif revisa situación de otros acreedores de la Cascada como Scotiabank y Deutsche Bank

Golpe de fuerza de Parrado a CorpBanca remece la industria y sentaría inédito precedente en relación de la banca con grupos económicos

por 6 enero, 2016

Golpe de fuerza de Parrado a CorpBanca remece la industria y sentaría inédito precedente en relación de la banca con grupos económicos
La multa cursada por la Superintendencia al banco controlado por Álvaro Saleh es la más alta de su historia. Y aunque el criterio del regulador parece ser claro, no es del todo compartido en la industria bancaria, ya que ignoran si podría extrapolarse a otros holdings. La Sbif podría monitorear otros préstamos otorgados a la cascada de Julio Ponce, grupo de sociedades que ya no gozaría de la misma flexibilidad financiera al ser considerado como un único gran deudor. Un precedente importante en la relación de la banca con grupos económicos.  
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“El que con un niño duerme, amanece mojado”, dijo en alguna ocasión Axel Christensen con respecto a una de las tantas discusiones que abrió el caso Cascada. El director de estrategia para Iberoamérica de BlackRock se refería al debate que en 2014 se hacía el mercado respecto de qué tan profundos fueron los análisis de las AFP para haber invertido en la cadena de control de SQM. Esa misma frase podría aplicarse hoy a CorpBanca.

El banco apostó con fuerza en las famosas sociedades cascadas. Cuando Julio Ponce, controlador indirecto y ex presidente de dichas compañías, barajaba distintas opciones para mejorar la situación financiera de estas sociedades, CorpBanca incrementó sus préstamos en cerca de US$100 millones a través de robustos contratos con Oro Blanco y Pampa Calichera . Eso, más el poco delicado salto de Rafael Guilisasti a la cabeza de las cascadas, trasformó al banco de Álvaro Saieh –a pocos meses de que ceda el control a Itaú– en objeto de la sanción más alta que ha aplicado la Superintendencia de Bancos en su historia.

La historia de la Sbif no conocía una multa de US$30 millones a alguna entidad financiera en Chile. Porque su sesgo no es sancionatorio, como la Superintendencia de Valores y Seguros –explican en el mercado– sino de velar por la estabilidad de los bancos, con un estilo supervisor prudencial.

Eso sí, CorpBanca ya estaba en la zona roja del perímetro regulatorio de la entidad que dirige Eric Parrado. Hace solo unas semanas esta multó al banco con UF 1.000 por problemas de fecha en sus actas de directorio, algo menor, aunque hace un par de años sí que estuvo en el ojo del huracán cuando la Sbif intervino por las triangulaciones financieras que utilizaba Álvaro Saieh para inyectarle recursos a SMU, entonces en peligro de quiebra, cuestión revelada por este medio.

En esta ocasión, la llegada de Rafael Guilisasti a la presidencia de la cascada y su doble militancia como director de CorpBanca motivó nuevamente al regulador para emprender una supervisión especial sobre el banco, particularmente respecto de los créditos por US$154 millones que le otorgó a la cascada, pocos días antes de que el ex Mapu asumiera como el mandamás de dichas sociedades tras dejar la Corfo. Se encontró con infracciones a las normas sobre márgenes individuales de créditos y multó al banco por ello. Ahora la industria financiera se debate respecto de los alcances de dicha sanción.

Se abre el debate

¿Qué pasa con los otros grupos económicos? ¿Un holding puede ser el mismo deudor? Son algunas preguntas que ayer rondaban entre distintos ejecutivos bancarios al tanto del caso. Para la Sbif parece ser claro que la cascada es finalmente un solo deudor, pero para el banco de Saieh no. En la industria hay algunos que aplauden a Eric Parrado y otros que creen que se equivocó rotundamente. Los primeros creen que los segundos intentan defensa corporativa.

Para un gerente bancario, la sanción de la Sbif aclara de una vez por todas una cuestión que resulta obvia. “Las cascadas tienen un solo gran activo que es SQM, se trata de una única empresa que genera flujos. Son sociedades financieras relacionadas y considerar a cada una como una empresa individual, podría llevarnos al escenario previo al de la crisis bancaria del año 82”.

No se trata de una visión compartida, por supuesto. Otro ex alto ejecutivo de la banca sostiene en cambio que el criterio utilizado por la Sbif se trata de un error grave y, si utilizará este de ahora en adelante para con otros grupos económicos, al menos debió haberlo comunicado con tiempo para que la industria se acomodara a un cambio de escenario.

¿Pero por qué la cascada es un único deudor? El hecho esencial del lunes de CorpBanca dio luces del criterio del regulador. A su juicio la totalidad de estas sociedades forman parte de “un esquema de organización social” que tiene como finalidad ejercer el control de SQM, “lo que las constituye en un mismo deudor para los efectos del cálculo de los referidos márgenes, prescindiendo de su respectiva individualidad”.

Para que la Sbif llegue a dicha conclusión, hay distintos elementos sobre la mesa. Además del objetivo por mantener el control sobre la minera, estas compañías comparten la administración, directores, domicilio y estatutos, por ejemplo. Al mismo tiempo, cubren sus respectivas deudas con garantías cruzadas y, en varias ocasiones, los créditos obtenidos por estas compañías son utilizados a su vez para prestarle a otra sociedad que compone la cadena de control de SQM.

De esta manera, la visión respecto del riesgo de crédito explicaría el criterio utilizado por la Sbif para considerar a las cascadas como un único deudor, por más que sean sociedades con RUT distintos. Pues el artículo 84 –el mismo que habría infringido CorpBanca– está hecho con el espíritu justamente de precaver dicho riesgo. En términos simples, para evitar que un banco ponga todos los huevos en una misma canasta.

¿Qué hay de los otros grupos económicos? Aquellos ejecutivos que no comparten la resolución de la Sbif, sostienen que el caso podría extrapolarse a otros holdings del mercado local, por más que estén compuestos por empresas productivas y no sociedades financieras. A su juicio, el artículo 84 Nº1 es claro cuando establece, sin hacer diferencias por tipo de empresas, que una persona natural o jurídica debe considerarse como deudor individual y que el único caso para considerar a varios deudores como uno solo es por la relación de propiedad o gestión con el banco acreedor.

Y citan la recopilación actualizada de normas de la Sbif para decir cómo está explícito la forma en que se podría transgredir dicho artículo. “En el caso de que un banco otorgue créditos a sociedades que pertenecen todas ellas a los mismos socios y que carecen de giro efectivo, no tienen actividad o presentan un patrimonio escaso frente al monto del crédito, por cuanto queda en claro que la multiplicación de sociedades obedece al propósito manifiesto de dividir el monto total del crédito para ajustarlo al margen individual de cada una de ellas. En otros términos, se transgrede el margen individual de créditos no solo cuando se otorgan créditos por sobre el límite individual previsto en la ley, sino también cuando estos se cursan por la vía de interposición de personas o se emplea cualquier arbitrio para simular que los créditos en cuestión se encuadran formalmente dentro del límite legal, simulación de la que tiene conocimiento pleno tanto el banco que otorga el crédito como el deudor real”.

Quienes entienden el análisis de la Sbif creen que su interpretación debería primar, pero que en rigor la superintendencia debió haber hecho explícita esta definición hace varios años, particularmente en las gestiones del gobierno anterior, que es donde Saieh potenció la exposición de su banco a la cascada de Ponce.

En este trecho, los ojos se aventuran a mirar las administraciones de Raphael Bergoeing y Carlos Budnevich, en cuyos períodos se violaron los límites según estableció Parrado.

Lo cierto es que la reacción de CorpBanca a la multa fue desafiante. Dijo que no provisionará la multa que debe pagar antes de acudir a tribunales, pues está casi segura que ganará.

Convicción le aporta tener desde agosto de 2010 en su directiva el conocimiento y experiencia del ex jefe de la Sbif (en el primer gobierno de Michelle Bachelet), Gustavo Arriagada. Quien ejerce como presidente del comité de directores del banco, fue también quien al cierre de su período no cuestionó el crédito otorgado por CorpBanca a SMU a fines de febrero de 2010 a través del FIP Sinergia, caso que en 2013 –en medio del affaire SMU– provocó la revisión

Esta última fue la medida alternativa que tomó Bergoeing, para no sancionar a Saieh por la inversión –oculta en el FIP Sinergia– a la supermercadista. Aunque por debajo, dicen en el mercado, le envió el recado de vender parte de su cartera de créditos para alivianar una potencial crisis de liquidez, la cual finalmente llegó a manos del Banco de Chile.



En el caso actual, la Sbif multó por violar limites individuales de crédito pero no dijo nada sobre los créditos relacionados que crecieron en septiembre de 2015, conn el refinanciamiento  de CorpBanca a las cascadas que dieron origen a la investigación y la conocida multa.

Si no hubo multa también por eso, fue porque Rafael Guilisasti dejó el directorio del banco el 16 de octubre de 2015, un mes después de su polémica salida de Corfo. En los pasillos de la banca local es comentario obligado que Parrado le recomendó al banco que saliera. “O tal vez se dio cuenta solo CorpBanca”, ironiza otro.

En el mercado señalan que Parrado está enviando una señal a la banca de que aplicará la ley si es necesario, en medio además de un cambio en el ultimo tiempo en la forma de supervisar a la industria, siendo más agresivo que antaño.

Un abogado de un importante banco cree que el sector tendrá que revisar sus posiciones en holdings. “Puede ocurrir que los bancos tengan que hacer un análisis de riesgo mucho más fino que el que pudo haber hecho CorpBanca y considerar el que el grupo de empresas pueda ejercer el control respecto de una que este más abajo y, por lo tanto, llegue a ser considerada como un mismo deudor. Por lo tanto, aplicándosele a todas la limitación, todos van a tener que entrar al proceso de revisión de las posiciones que tengan con distintos grupos empresariales. A la luz de esto van a tener que revisar sus posiciones”, afirma.

Un alto ejecutivo de un accionista de CorpBanca cree que el mercado sabía que él venía jugando al límite hace tiempo, aunque detrás de las críticas, afirma, también hay intereses entre los bancos, sobre todo considerando que CorpBanca se fusionará con Itaú.

Una ventana abierta

La ley establece que cuando un banco se excede del margen individual de crédito tiene 90 días para regularizar su situación. Para ello puede vender parte del préstamo a otro banco o bien aumentar su patrimonio. CorpBanca no necesita de ello, pues una vez que se concrete la toma de control de Itaú habrá una entidad fusionada con un patrimonio mayor y el exceso se esfumará.

Aunque si se retrasa el proceso previsto para marzo o abril según CorpBanca, Saieh estará en un problema.

Con todo, la luz de alerta queda encendida para el resto de los bancos que quieran acudir a financiar a la cascada. Para la Sbif el caso no se cierra acá, pues conocedores de este asunto sostienen que el regulador bancario estaría abierto a revisar la situación de otros acreedores de la cascada. En el mismo período de los créditos de CorpBanca, otros dos, Scotiabank y Deutsche Bank, eran los principales prestamistas de este grupo de empresas, cada uno con cerca de US$250 millones y con patrimonios aparentemente inferiores. Pero no es claro si estas colocaciones se cursaron desde sus matrices internacionales, al menos en el caso de Scotia.

No se descarta que eventualmente se revise la historia de los últimos tres años, período de prescripción que funciona para la Sbif, ya que la sanción a CorpBanca fue por la suma de distintos excesos que cometió el banco en 2011, 2013 y 2015. Los préstamos de hace cuatro años no caducaron porque hubo renovaciones en los últimos tres años.

Al considerar el nivel de endeudamiento solo de 2015, dicho ejercicio habría representado casi el 60% de la multa total. De los incumplimientos, que debieron ser sancionados en períodos anteriores, se estaría haciendo cargo ahora Parrado.

Lo que está claro es que ahora la cascada se trata de un único deudor. El regulador la califica como un único esquema de organización social, por tanto, la flexibilidad crediticia de la que gozaban cada una de estas sociedades dejaría de existir, a no ser que Guilisasti y compañía toquen las puertas de varios bancos y no de un único gran acreedor.

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